El futuro de Celtic y la presión del título en Escocia
El próximo verano puede abrir un círculo que se cerró hace décadas. En Glasgow, en los despachos de Celtic, el nombre de David Moyes vuelve a aparecer subrayado. No como jugador, como en sus inicios profesionales en el club, sino como posible heredero de Martin O'Neill en el banquillo.
Según información de Alan Nixon, el técnico de Everton entra en el radar de Celtic ante un escenario muy concreto: su contrato en Goodison Park termina este verano y los propietarios del club de Liverpool escuchan ofertas para vender. Un entrenador con años de Premier League, con pasado celeste y blanco y con un futuro inmediato por decidir. La combinación, en Parkhead, no pasa desapercibida.
O'Neill, mientras tanto, sigue centrado en el presente. Y el presente se llama título de liga… con Rangers respirando en la nuca.
Rangers, sin Europa y con la mira en la liga
En Ibrox la consigna es clara: calma en enero. Desde el club se asume que no habrá movimientos en el mercado invernal salvo que Derek McInnes detecte un problema concreto que obligue a reaccionar. Nada de fichar por fichar. Si el técnico no levanta la mano, no habrá caras nuevas.
Esa estabilidad se apoya en un factor que en Celtic miran con cierta envidia: la ausencia de competición europea. Para O'Neill, que lo ha dejado claro, no disputar torneos continentales otorga a Rangers una “gran ventaja” en la carrera por el título. Más semanas limpias, más tiempo de trabajo, menos kilómetros en las piernas. En una liga donde cada punto se discute a gritos, ese detalle pesa.
Celtic mira a Europa… sin su jefe en la zaga
El calendario no da respiro a Celtic. Llega Benfica y con él una noche de Europa League con sabor a examen. O'Neill, sin embargo, deberá afrontar el duelo sin uno de sus pilares defensivos. Cameron Carter-Vickers, clave en la estructura del equipo, tiene casi imposible llegar al partido del jueves, tal y como ha admitido el propio técnico.
La baja golpea justo donde más duele: en la salida de balón y en la solidez en área propia. Carter-Vickers se ha convertido en el sostén silencioso de un equipo que, cuando se abre al intercambio de golpes europeo, necesita una referencia atrás. O'Neill deberá improvisar y ajustar, mientras al otro lado del país su máximo rival prepara la semana sin distracciones continentales.
VAR, polémica y un gol que no se podía revisar
El debate arbitral tampoco descansa. El tanto del delantero de Rangers Kevin Kelsy ante Kilmarnock, rodeado de quejas por una posible mano, ha puesto otra vez el foco sobre el VAR en Escocia. Sin embargo, el exárbitro Bobby Madden ha sido tajante: el sistema no podía intervenir porque no existía una “imagen clara” de la acción.
Sin prueba concluyente, no hay rectificación posible. El gol sube al marcador y el ruido se queda fuera del acta, pero no del entorno. En una liga donde cada decisión se revisa al milímetro, la sensación de que la tecnología no siempre alcanza a todos los ángulos alimenta la conversación semana tras semana.
Hibs, nuevo técnico y debut amargo
En el otro lado de la tabla, Hibernian vive su propio punto de inflexión. Nuevo entrenador, Marink Reedijk, y un estreno que dejó un sabor especialmente agrio: derrota ante Dundee United en Tannadice. El brazalete lo llevó Felix Passlack, capitán circunstancial, que no escondió el sentir del vestuario: “gran frustración” tras el pitido final.
No es solo un resultado. Es el primer capítulo de una nueva etapa que arranca a contrapié. Reedijk intenta implantar ideas, cambiar ritmos, ajustar automatismos, pero el marcador manda. Y en un campeonato donde los márgenes son mínimos, cada tropiezo temprano condiciona el margen de maniobra.
Mientras el presente se juega entre lesiones, decisiones del VAR y debuts complicados, el futuro se cocina en silencio. ¿Seguirá Martin O'Neill liderando el proyecto de Celtic o se abrirá la puerta a un regreso sentimental con David Moyes? En Escocia, el próximo verano promete ser tan intenso en los despachos como los domingos sobre el césped.





