Zidane inicia su era con victoria y preocupación en Francia
La nueva era de la selección francesa arrancó con una mezcla de alivio y alarma. Zinedine Zidane, leyenda de 1998 y heredero directo del largo mandato de Didier Deschamps, se sentó por primera vez en el banquillo de *Les Bleus* y se llevó un triunfo importante en la UEFA Nations League. Pero el precio puede ser altísimo: la lesión de Kylian Mbappé.
En el Kocaeli Stadium de Izmit, a poco más de 100 kilómetros de Estambul, Francia venció a Turquía en su estreno del Grupo A1. Lo hizo con el sello de siempre: un destello de su capitán, seguido de un ejercicio de resistencia. Y con un gesto torcido de Zidane en la banda cuando vio caer a su estrella.
El gol… y el silencio
El partido se abrió a los nueve minutos de la segunda parte. Mbappé, el hombre de las noches grandes, apareció de nuevo. Control, zancada, disparo. Gol. Francia se adelantaba y el estreno de Zidane parecía seguir el guion soñado.
Pero en el mismo gesto que desató la alegría, algo se rompió en el ambiente. Mbappé se llevó la mano a la rodilla tras el golpeo. Intentó seguir. Caminó, probó, apretó los dientes. No duró mucho más.
Pocos minutos después, el capitán abandonaba el campo con gesto de dolor evidente. El banquillo francés se quedó helado. Zidane, también.
El técnico no escondió su inquietud ante los micrófonos de TF1: explicó que el delantero había forzado la articulación de la rodilla al golpear y dejó claro que el panorama no invita al optimismo. No habló de plazos, pero sí de decisiones: no asumir riesgos, enviarlo de vuelta a casa y afrontar sin él los tres partidos que restan en los próximos diez días.
Para Francia, que ha construido buena parte de su identidad reciente alrededor de Mbappé, el golpe va más allá de una simple baja puntual.
Francia resiste, Turquía se queda con diez
Sin su capitán, *Les Bleus* tuvieron que cerrar el partido a la antigua usanza: bloque compacto, líneas juntas y oficio. Turquía lo intentó, empujada por su público, pero se topó con una defensa francesa seria y con un final de encuentro que les dejó sin margen de reacción.
Ya en los minutos finales, el guardameta Ugurcan Cakir salió a la desesperada para frenar a Bradley Barcola en un balón largo. Llegó tarde, tocó la pelota con la mano fuera del área y vio la roja directa. Turquía acabó con diez y Francia, sin Mbappé pero con los tres puntos, pudo respirar.
La victoria sostiene el estreno de Zidane en lo numérico. La preocupación por su estrella, en cambio, marcará las conversaciones en los próximos días.
Camino a Bruselas sin Mbappé
Todo apunta a que Francia viajará a Bruselas para enfrentarse a Bélgica el lunes sin su máximo goleador histórico. Un clásico europeo, un contexto exigente y un seleccionador recién aterrizado… sin su jugador más determinante.
El calendario no espera. La Nations League aprieta y la nueva Francia de Zidane tendrá que empezar a definirse sin la figura que ha sido su faro en los últimos años. Un reto inmediato, casi forzado.
Bélgica amarga el regreso de Mancini
El próximo rival de Francia llega con viento a favor. Bélgica reapareció tras su eliminación en cuartos del Mundial ante España con un triunfo de peso en Roma, donde arruinó el regreso de Roberto Mancini al banquillo de Italia.
En el Stadio Olimpico, la selección belga golpeó pronto. Mika Godts, jugador de Paris Saint-Germain, atacó el espacio, ganó la carrera y firmó el 0-1 en el minuto 20. Un mazazo para una Italia que buscaba reconciliarse con su gente.
Tras el descanso, el partido se inclinó aún más. Dodi Lukebakio, salido desde el banquillo, encontró el hueco desde fuera del área y dobló la ventaja con un disparo seco. Italia, sin respuesta, escuchó la sentencia en forma de silbidos desde una grada con casi 50.000 espectadores.
Mancini, que entre 2018 y 2023 llevó a la Azzurra a conquistar la Euro 2020, intentó bajar el ruido. Habló de mirar hacia adelante, de no vivir atado a la ausencia en el último Mundial y restó dramatismo a los abucheos, que calificó como parte natural del juego. Pero el mensaje no tapa la realidad: su segundo ciclo comienza con derrota en casa y dudas renovadas.
Golpes al límite y victorias por la mínima
La noche en la Nations League dejó también drama en los últimos segundos y triunfos trabajados lejos del foco principal.
En el Grupo B2, Northern Ireland se llevó un 0-1 agónico en su visita a Georgia. Shea Charles, jugador de Fulham, apareció en el tiempo añadido para decidir el encuentro cuando todo apuntaba al empate. Antes, la gran estrella local, Khvicha Kvaratskhelia, había desperdiciado un penalti que pudo cambiar el guion del partido.
En el mismo grupo, Ukraine firmó un triunfo de carácter en Hungría. Danylo Sikan marcó el único gol del encuentro y, pese a la expulsión tardía de Oleksandr Nazarenko, la selección ucraniana resistió hasta el final para proteger el 0-1.
Isak y Gyökeres marcan el paso de Suecia
En el Grupo B4, Poland, con Robert Lewandowski como capitán, no pasó del 0-0 ante Bosnia and Herzegovina, un empate espeso que deja más preguntas que respuestas.
El protagonismo ofensivo de la sección se lo quedó Sweden. En Estocolmo, Alexander Isak y Viktor Gyökeres firmaron los goles del triunfo 2-1 sobre Romania. Dos delanteros en pleno crecimiento, dos definiciones que alimentan la sensación de que la selección sueca tiene pólvora para competir en cualquier escenario.
En League C también sonrieron Armenia y Montenegro, que sumaron victorias importantes en su pelea por escalar y mantenerse cerca del escaparate principal del torneo.
Inglaterra–España, el siguiente gran examen
La Nations League no se detiene. Este sábado, el foco se traslada a Inglaterra, que recibe a Spain en el primer partido de la campeona del mundo desde aquel título levantado en julio.
Una campeona que vuelve a escena. Una Francia que estrena seleccionador y tiembla por Mbappé. Una Bélgica que golpea en Roma y se cruza ahora con Zidane. El torneo apenas empieza y ya plantea una pregunta incómoda: ¿quién está realmente preparado para mandar en Europa cuando el margen de error es tan pequeño?






