Zidane debuta en casa contra Italia: análisis del partido
Zinedine Zidane pisa por fin casa. Y lo hace a lo grande: Francia–Italia, himnos cruzados, recuerdos de finales y cuentas pendientes en el aire. Primer partido como seleccionador en territorio propio, primer examen serio ante una grada que lleva días agotando bufandas y paciencia.
El contexto no podía ser mejor en lo numérico. Dos salidas, dos victorias, dos 1-0. Turquía y Bélgica ya han probado el sello inicial del Zidane seleccionador: equipo compacto, resultado corto, cero concesiones al desorden. Ahora falta comprobar si ese plan resiste el peso del Stade de France y la visita de la histórica rival azzurra.
Un estreno en casa sin su capitán
La noche llega con una ausencia que lo condiciona todo. No está Kylian Mbappé. Lesión, salida anticipada de la concentración y un vacío que se nota en el césped, en el vestuario y en las gradas. No es solo perder al futbolista más decisivo de la plantilla; es romper, al menos por ahora, la imagen que todo el país esperaba: el abrazo entre la leyenda Zidane y su estrella Mbappé bajo los focos del Stade de France.
Ese sueño se aplaza. La realidad, en cambio, deja un mensaje claro: Zidane no se esconde. Sin su capitán, dobla la apuesta por la juventud y el talento vertical.
Un tridente para correr y encarar
El once francés tiene una declaración de intenciones en la delantera. Ousmane Dembélé, referencia del ataque, escoltado por Michael Olise y Désiré Doué. Tres jugadores con desborde, cambio de ritmo y una idea muy simple: recibir, girar y atacar.
Detrás de ellos, Rayan Cherki asume los mandos creativos en la medular, con Da Cunha a su lado para equilibrar esfuerzos y Adrien Rabiot como ese “cortafuegos” que Zidane coloca para que el equipo no se parta. El centrocampista de la Juventus, más veterano, más curtido, aparece como el ancla que debe sostener a un bloque que, por nombres, invita a soltarse hacia adelante.
En la portería, Mike Maignan, dueño indiscutible del arco. Por delante, una defensa con acento de renovación: Pierre Kalulu en el lateral derecho, Quentin Trévoir por la izquierda, y en el eje Jérémie Jacquet junto a Dayot Upamecano. Potencia física, agresividad en el duelo y la responsabilidad de proteger a un equipo diseñado para atacar.
El once inicial de Francia bajo Zidane queda así:
- Portero: Mike Maignan.
- Defensa: Pierre Kalulu, Jérémie Jacquet, Dayot Upamecano, Quentin Trévoir.
- Centro del campo: Rayan Cherki, Da Cunha, Adrien Rabiot.
- Delantera: Michael Olise, Ousmane Dembélé, Désiré Doué.
Es una alineación que habla de confianza. Confianza en las piernas jóvenes, en la imaginación de Cherki, en el desequilibrio constante de Dembélé, en la irrupción de Olise y Doué. Y, sobre todo, confianza en que la identidad del equipo no dependa solo de Mbappé.
Italia, versión Mancini: oficio y talento emergente
En el otro banquillo, Roberto Mancini no renuncia a su libreto. Italia llega con un once que mezcla jerarquía en la portería, solidez atrás y un centro del campo con capacidad para mandar el ritmo del partido.
Donnarumma defiende la meta azzurra, como marca la lógica de los últimos años. Por delante, una línea de cuatro con Michael Kayode, Giorgio, Alessandro Bastoni y Riccardo Calafiori. Bastoni aporta salida limpia y temple, Calafiori energía y recorrido, mientras que Kayode y Giorgio completan una zaga que no suele regalar metros ni segundas oportunidades.
En la sala de máquinas, nombres que invitan a pensar en un duelo táctico intenso: Sandro Tonali, Nicolò Fagioli y Davide Frattesi. Tonali para organizar, Fagioli para enlazar y Frattesi para romper líneas desde segunda línea. Un trío que, si se adueña del balón, puede obligar a Francia a correr hacia atrás más de lo que desearía.
Arriba, Mancini apuesta por Moise Kean, Francesco Pio y Sebastiano Esposito. Tres delanteros con movilidad, capaces de atacar los espacios y castigar cualquier desajuste entre los centrales franceses y sus laterales.
La alineación inicial de Italia:
- Portero: Donnarumma.
- Defensa: Michael Kayode, Giorgio, Alessandro Bastoni, Riccardo Calafiori.
- Centro del campo: Sandro Tonali, Nicolò Fagioli, Davide Frattesi.
- Delantera: Moise Kean, Francesco Pio, Sebastiano Esposito.
Un clásico con nueva piel
Sobre el papel, el guion promete. Francia, en pleno inicio de la era Zidane, empujada por su público pero sin su gran estrella. Italia, con el sello competitivo de Mancini y un bloque acostumbrado a sobrevivir en escenarios hostiles.
El choque no solo mide sistemas o nombres propios; mide el pulso de dos proyectos. ¿Puede Francia reinventarse sin depender de Mbappé desde el primer día grande en casa? ¿Será suficiente la experiencia italiana para frenar el vértigo del nuevo tridente bleu?
Las respuestas no llegarán en los despachos ni en las ruedas de prensa. Se escribirán esta noche, bajo los focos, cuando el balón empiece a rodar y el Stade de France decida si la era Zidane arranca en casa con un rugido… o con un aviso.






