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Xabi Alonso busca frenar la sangría ante un AC Milan en racha

Xabi Alonso aún no ha ganado con el Chelsea en esta pretemporada y el margen para las excusas se encoge, aunque solo sea a nivel de sensaciones. El sábado, en Yakarta, el técnico español se mide a un AC Milan en pleno auge veraniego, invicto bajo el mando de Ruben Amorim y con el colmillo afilado tras empatar 1-1 ante el eterno rival, el Inter.

No es un amistoso más. No para Alonso, que necesita algo más que buenas intenciones.

Un duelo grande en un escenario inesperado

Chelsea y AC Milan, dos gigantes europeos, se cruzan lejos de casa, en suelo indonesio, con objetivos muy distintos pero una misma exigencia: salir reforzados. Para los ingleses, la cita llega tras una racha de derrotas en pretemporada, incluida la caída por 1-0 frente a la Juventus el miércoles. Para los italianos, es el último ensayo antes de que el verano deje paso a la seriedad del curso oficial.

Amorim ha encontrado rápidamente un tono competitivo en Milanello. Su equipo no ha perdido en toda la pretemporada y el empate ante el Inter dejó la sensación de un bloque reconocible, intenso, con ideas claras. Ahora quiere cerrar la gira con una victoria de prestigio frente a un rival que, aunque en construcción, sigue llevando el peso de su escudo.

Chelsea, entre pruebas y urgencias

Alonso todavía está ajustando piezas. Probando sociedades. Midiendo cargas. Pero las derrotas encadenadas empiezan a pesar, aunque el calendario marque agosto y el partido no reparta puntos.

El técnico no podrá recurrir todavía a su fichaje estrella: Morgan Rogers, incorporado por 155 millones de dólares, seguirá de descanso tras su participación en el Mundial y no debutará en Yakarta. Un golpe para el relato, no tanto para el plan físico del jugador, que llega con un verano más largo de lo habitual.

Quien sí apunta a tener más protagonismo es Danny Welbeck. El veterano delantero, fichaje inesperado y comentado en Londres, ya tuvo sus primeros minutos en la derrota ante la Juventus. Ahora necesita ritmo, automatismos, entenderse con un vestuario nuevo y un entrenador que exige movilidad y compromiso sin balón.

La otra gran mirada se posa sobre Mykhailo Mudryk. El ucraniano, que solo disputó ocho minutos ante la Juve, vivió su primer partido con el Chelsea en casi dos años tras superar una sanción por meldonium que finalmente fue reducida en apelación. Su historia añade una carga emocional distinta al amistoso: no es solo una pretemporada para él, es un regreso a la élite.

Si Alonso decide darle más tiempo en el césped, cada conducción, cada desborde, será examinada al detalle. El Chelsea necesita recuperar futbolistas, pero también relatos ganadores.

Amorim quiere cerrar el círculo

En el otro banquillo, Ruben Amorim encara el duelo con un aire muy diferente. Milan llega invicto, con el empate frente al Inter aún fresco y la sensación de que el grupo ha entendido rápido su libreto. Este partido no es un trámite: es la última nota antes del examen real.

El portugués busca un “nuevo comienzo” en San Siro. Ganarle al Chelsea, aunque sea en agosto y en Indonesia, sería una forma contundente de anunciarlo. Una victoria ante un rival de la Premier, con un técnico tan observado como Alonso, da confianza al vestuario y calma al entorno.

También marca el tono de lo que puede ser la temporada: un Milan agresivo, competitivo, que no se arruga ante escudos pesados.

Un amistoso con sabor a juicio temprano

Sobre el papel, es un simple amistoso de verano. En la práctica, es algo más. Para Chelsea, una oportunidad de cortar la dinámica negativa y ofrecer señales de que el proyecto de Alonso empieza a tomar forma. Para Milan, la ocasión de rubricar una pretemporada sólida con un resultado que respalde el trabajo de Amorim.

No habrá puntos en juego, pero sí autoridad, confianza y narrativa. En agosto, cuando muchos aún hablan de rodaje, estos detalles suelen parecer menores.

En octubre, cuando la temporada aprieta, se recuerdan mucho más de lo que algunos imaginan hoy.