Logotipo completo Tribuna Gol

Virgil van Dijk asume la transición del Liverpool

Van Dijk asume la transición del nuevo Liverpool: “¿Que tengo 35 años y no puedo hacerlo?”

Liverpool entra en una nueva era y Virgil van Dijk no se esconde. El capitán asume que el curso que viene tendrá algo de temporada puente, de reconstrucción, con Andoni Iraola al mando y sin dos pilares recientes del vestuario: Mo Salah y Andy Robertson.

Hace apenas dos años el club levantaba la Premier League con Arne Slot en el banquillo. Parecía el inicio de otro ciclo ganador. Pero la mala campaña pasada, que desembocó en la salida del técnico neerlandés, ha empujado a Anfield a un verano de cambios profundos.

“Definitivamente se siente un poco como una transición, seguro”.

No lo dice como excusa, sino como aviso interno. “Depende de todos los asociados con Liverpool asegurarnos de que estamos construyendo algo que vaya a ser exitoso en los años que vienen”.

El contexto no ayuda a la paciencia. El club ha perdido a su gran referencia ofensiva de la última década, Mo Salah, y a un emblema de la zaga como Andy Robertson. Dos salidas que pesan tanto en el césped como en el vestuario. La jerarquía se reordena y el foco se desplaza, inevitablemente, hacia el capitán.

Van Dijk, que ya es la voz principal del grupo, marca el listón: “Este año queremos tener éxito, pero todavía hay mucho trabajo por hacer, y todos sabemos lo difícil que es jugar en la Premier League, League Cup, FA Cup, Champions League, así que necesitamos a todos a su mejor nivel”.

La exigencia del calendario es brutal. Cuatro competiciones, viajes, rotaciones forzadas y una plantilla que debe adaptarse rápido a las ideas de Iraola. En ese escenario, la pregunta es obvia: ¿puede un central de 35 años sostener ese ritmo semana tras semana?

“Sí. ¿Qué, vas a decir que tengo 35 años y no puedo hacerlo?”

No hay rastro de duda en su discurso. Solo responsabilidad. “Al final del día tienes que cuidarte. No diré que tengo suerte, pero tienes que hacer todo lo que esté en tu mano, y ese es el mínimo para mí, porque siento la responsabilidad de estar listo en cada partido”.

Van Dijk detalla su rutina sin adornos, como quien habla de un deber: “Cada tres días hago todo lo que está en mi poder en casa, en el campo de entrenamiento, para estar listo para jugar un partido. Así que, para mí, me siento bien”. Y añade una pincelada personal que explica su longevidad: “También soy un ‘late bloomer’, así que quizá… Es lo que es, me siento bien y quiero formar parte de un Liverpool exitoso”.

Más allá del físico, el capitán se agarra al vínculo con la grada, al peso de la camiseta. Ahí no hay transición que valga. “Quiero hacer sentir orgullosos a todos los aficionados en todo el mundo que nos apoyan donde sea que vayamos, y eso es ganando partidos, mostrando lo que significa llevar esa camiseta cada vez. Para mí ese es el mínimo”.

El mensaje es claro: el club cambia de entrenador, pierde leyendas recientes y encara un curso lleno de incógnitas, pero Van Dijk no contempla un Liverpool que se permita bajar el listón competitivo. “Seguiré adelante”, remata.

La transición está en marcha. El capitán ya ha decidido de qué lado quiere estar.

Virgil van Dijk asume la transición del Liverpool