Vinicius Jr. se destaca en la pretemporada del Real Madrid
El Teresa Herrera en Riazor no fue un amistoso más para Vinicius Jr. El brasileño estrenó titularidad en la pretemporada de Real Madrid, llevó el brazalete de capitán en la victoria por 1-0 ante Deportivo La Coruña y jugó rodeado de ruido. Literalmente.
Cada vez que tocó el balón, una parte de la grada respondió con abucheos. Sin pausa. Sin tregua. El escenario, sin embargo, no le es desconocido: lejos del Santiago Bernabéu, Vinicius se ha acostumbrado a convivir con ambientes hostiles, y el clima en Riazor no alteró su papel como una de las principales referencias ofensivas del equipo.
No fue el único señalado. Endrick y Álvaro Carreras también escucharon silbidos, aunque en su caso el origen estuvo ligado a acciones puntuales del partido frente a jugadores del conjunto de Antonio Hidalgo. La diana principal, eso sí, tuvo nombre propio: Vinicius.
Capitán, foco del juego y óxido lógico
El duelo ante Deportivo significó la primera titularidad del verano para el brasileño, y Mourinho no dudó en cargarlo de responsabilidad. Le dio el brazalete y lo convirtió en eje del plan ofensivo. Cada vez que el equipo necesitaba una salida clara, la orden era evidente: buscar a Vinicius y dejar que marcara el ritmo.
El atacante bajó muchas veces a recibir, ofreció líneas de pase y ayudó a dar continuidad a la circulación. Se dejó ver entre líneas, pegado a la banda, incluso por dentro para acelerar la salida. A ratos, el Madrid respiró a través de él.
También se notó que era su primer partido como titular en esta pretemporada. Faltó chispa en algunos duelos, le sobró medio segundo en ciertas decisiones y el punto de competitividad plena aún no está ahí. Un error suyo en la entrega abrió la puerta a un contragolpe de Deportivo, conducido por Pierre-Emerick Aubameyang, que se encontró bastante solo en la transición mientras el equipo gallego trataba de estirarse.
En los metros finales no fue el Vinicius eléctrico y determinante de las grandes noches. Le faltó filo. Pero, a estas alturas de julio, el valor del encuentro estaba en sumar minutos, sensaciones y automatismos de cara a la nueva temporada de Real Madrid. Y en ese sentido, tachó una casilla importante.
Carreras se alimenta del efecto Vinicius
Aunque el brasileño no desequilibró el marcador, sí alteró el paisaje del ataque. Su mera presencia atrajo rivales, generó dudas y abrió caminos para otros. Álvaro Carreras fue uno de los grandes beneficiados.
El lateral izquierdo interpretó bien las ventajas que generaba su compañero. Atacó los espacios que Vinicius liberaba, se proyectó con frecuencia y utilizó los pases del brasileño para plantarse en zonas de centro. Desde ahí, castigó a la defensa del Deportivo con varios envíos peligrosos al área.
Esa sociedad en el costado zurdo dejó destellos interesantes. Si Mourinho insiste en construir buena parte del juego por ese flanco, la conexión Vinicius–Carreras puede convertirse en una de las armas recurrentes del equipo.
Ni uno ni otro se libró del ambiente. Ambos fueron objeto de abucheos en distintos tramos del choque, igual que Endrick. El contexto no fue amable, pero el amistoso dejó una imagen clara: el Madrid quiere que su temporada vuelva a arrancar, una vez más, desde el talento de Vinicius en la izquierda. Y en Riazor, entre silbidos, se vio el primer boceto.
La Supercopa de España cambia de escenario: Estambul toma el relevo de Arabia Saudí
Lejos de los terrenos de juego, otro movimiento sacudió el calendario del fútbol español. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha decidido sacar la Supercopa de España de Arabia Saudí en 2027 y llevarla a Estambul, al Olympic Ataturk Stadium.
El cambio no es menor. Las últimas ediciones en territorio saudí habían supuesto una fuente notable de ingresos para la RFEF. Ahora, el torneo viajará a un estadio que conoce bien los grandes focos: el Ataturk fue sede de la final de la UEFA Champions League en 2023, conquistada por Manchester City.
La federación ha señalado la disputa de la Asian Cup 2027 como razón principal para modificar la sede. El calendario en la región complica la organización. Aun así, el contexto geopolítico pesa. Las tensiones en Oriente Medio ya han empujado a otros deportes a mover sus eventos: este mismo año, la Fórmula 1 canceló las carreras de Bahréin y Arabia Saudí y trasladó el Gran Premio de Qatar a Malasia. El fútbol sigue la misma corriente.
La RFEF ya ha dejado claro que se trata de un paréntesis. La Supercopa regresará a Arabia Saudí en 2028.
Cuatro gigantes, una ciudad, un solo estadio
La edición de 2027 reunirá en Estambul a Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid y Real Sociedad. El formato se mantiene, pero el escenario concentra todo el foco: del 2 al 7 de febrero, todos los partidos se disputarán en el Olympic Ataturk Stadium.
Un solo estadio. Una semana. Y un título que, para Real Madrid, tiene un peso especial. Barcelona ha dominado el torneo en los últimos años, con tres títulos en las últimas cuatro ediciones. El conjunto blanco no levanta la Supercopa desde 2024.
El viaje a Estambul no será solo un cambio de paisaje. Para Madrid, Barça, Atlético y Real Sociedad, será una prueba de jerarquía en mitad de la temporada. Para la RFEF, un ensayo de futuro lejos de Arabia Saudí. Y para el campeón, una copa que llegará con un mensaje claro: quién manda realmente en el nuevo mapa del fútbol español.





