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UEFA admite pago a exempleada vinculada a Gianni Infantino

La gobernanza del fútbol europeo vuelve a quedar bajo el foco. UEFA ha reconocido que realizó un pago de salida, junto con la financiación de un máster, a una exempleada que, según una información de The Telegraph, habría mantenido una relación con Gianni Infantino cuando este era secretario general del organismo.

El caso irrumpe en un terreno ya de por sí delicado: la credibilidad de las instituciones que dirigen el fútbol mundial.

El origen de la acusación

The Telegraph publicó que, durante la etapa de Infantino en UEFA, una mujer presuntamente vinculada sentimentalmente al ahora presidente de FIFA recibió una cantidad de seis cifras. Según ese medio, el organismo europeo abonó el coste de un MBA (Master of Business Administration) en una escuela de negocios, después de que ella abandonara su puesto.

No se trata de un pago ordinario, por su volumen y por el añadido de la formación académica, y por eso el caso ha encendido las alarmas en un contexto en el que cada movimiento económico de los grandes despachos del fútbol se examina con lupa.

La respuesta de FIFA: negación tajante

Desde FIFA, la reacción ha sido inmediata y contundente. En declaraciones a The Telegraph, un portavoz del organismo con sede en Zúrich aseguró que Gianni Infantino “niega enérgicamente estas acusaciones” y las calificó de “categóricamente falsas”.

El comunicado va más allá y habla de difamación: cualquier insinuación de conducta inapropiada o de violación de estatutos o reglamentos, sostiene FIFA, es difamatoria. El mensaje también subraya que “ningún empleado en UEFA ni en FIFA ha presentado jamás una queja sobre el comportamiento del señor Infantino porque nunca hubo un incidente en el que estuviera implicado”.

El portavoz remarcó, además, que todas las decisiones relativas a personal —incluidas salidas y paquetes de indemnización— han sido aprobadas por los directores correspondientes y “de acuerdo con todas las normativas aplicables”.

UEFA admite el pago, pero se ampara en sus normas internas

Mientras FIFA se centra en negar cualquier irregularidad personal de Infantino, UEFA ha optado por reconocer el pago, pero enmarcándolo en la normativa laboral de la época.

En un comunicado remitido a Sky Sports News, el organismo europeo explicó que “se efectuó un pago de salida a la persona en cuestión, junto con el pago de las tasas de un curso de MBA en una escuela de negocios local”. Según UEFA, ese paquete cumplía “las regulaciones que existían para el personal que abandonaba la organización en aquel momento”.

El matiz clave llega a continuación: UEFA subraya que esas normas se han endurecido desde 2016 y que el reglamento actual, aplicable “a todos los empleados de UEFA sea cual sea su nivel”, refleja los estándares de “una organización moderna y de alto perfil”.

Es decir, el organismo admite el pago, lo contextualiza en el marco normativo de entonces y recalca que, tras la marcha de Infantino en 2016, el listón interno de control y transparencia se elevó.

Un pasado que vuelve en un momento sensible

Gianni Infantino trabajó en UEFA desde el año 2000 hasta 2016. Ese mismo año dio el salto a la presidencia de FIFA, en plena resaca del terremoto de corrupción que había sacudido a la organización bajo la era Sepp Blatter.

Ahora, con FIFA intentando proyectar una imagen de ruptura con las viejas prácticas, la aparición de cualquier sospecha relacionada con pagos, relaciones personales y posibles conflictos de interés vuelve a tensionar el relato oficial de regeneración.

UEFA, por su parte, se esfuerza en presentar el caso como un asunto de recursos humanos gestionado conforme a las normas internas de su momento, hoy ya revisadas. Pero la combinación de una indemnización de seis cifras y el patrocinio de un MBA a una exempleada vinculada a la cúpula levanta inevitablemente preguntas sobre la cultura de gestión en aquellos años.

Silencios, matices y lo que viene

Sky Sports News ha contactado con FIFA para recabar más comentarios sobre el caso. Por ahora, la posición es clara: negación absoluta de cualquier comportamiento impropio por parte de Infantino y defensa cerrada de la corrección formal de todos los procesos internos.

UEFA, en cambio, se mueve en una línea más técnica: reconoce el pago, lo justifica por normativa y se protege tras la idea de una evolución regulatoria que, según insiste, la alinea con las mejores prácticas de una gran organización internacional.

La historia, sin embargo, no se detiene en los comunicados. En un fútbol global que exige transparencia a clubes, federaciones y jugadores, el escrutinio sobre quienes ocupan los despachos más poderosos solo irá a más. La pregunta es si las viejas decisiones, tomadas bajo otras reglas, seguirán apareciendo para poner a prueba el discurso de la nueva era.