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El Tottenham se desangra tras derrota ante Aston Villa

El parón de selecciones llega como un alivio incómodo para el Tottenham. No conoce la victoria en la Premier League, cayó 3-2 en casa ante un Aston Villa que por fin estrena su casillero de triunfos esta temporada y se hunde en la zona de descenso. El ambiente en el Tottenham Hotspur Stadium terminó en bronca, sarcasmo y cánticos de “you’re getting sacked in the morning” dirigidos a Roberto De Zerbi.

El contraste fue brutal. El Tottenham salió encendido, pero el Villa se marchó con los puntos y con la sensación de haber dado un paso adelante en su reconstrucción.

Dominio inicial… y un puñetazo a la mandíbula

El arranque de los locales prometía otra historia. En los primeros 20 minutos, Savio y compañía cercaron el área rival y obligaron a Zion Suzuki a lucirse con cuatro intervenciones de mérito. El guardameta respondió a un doble remate de Savio dentro del área en el minuto 9 y sostuvo a los de Unai Emery cuando peor lo pasaban.

El primer golpe serio para el Tottenham no fue un gol, fue una lesión. En el 19’, Pedro Porro se marchó cojeando, visiblemente frustrado, tras lo que pareció ser un problema muscular en la ingle. Archie Gray entró en su lugar y casi firma el 1-0 con un disparo escorado que volvió a encontrar la mano firme de Suzuki.

El estadio rugía, el equipo apretaba… y justo antes del descanso, todo se torció.

Micky Van de Ven recibió un fuerte golpe en la cara al despejar una acción a balón parado en el 45’ y tuvo que abandonar el campo para ser atendido. Con el central fuera, el Villa olió sangre. Atacó por la izquierda, aprovechó la superioridad numérica y, en el 45+3’, Johan Manzambi marcó su primer gol con el club. Un mazazo. El Tottenham, que no había marcado en toda la temporada liguera, se fue al descanso perdiendo otra vez.

El gol que no fue y el castigo inmediato

La segunda parte arrancó con la misma ansiedad de siempre: el Tottenham necesitaba un gol como el aire. Lo encontró… y se lo quitaron de las manos.

En el minuto 58, Sandro Tonali filtró un pase para Andy Robertson, este puso un centro tenso y Mohammed Kudus empujó el balón a la red. El estadio estalló, la sequía parecía rota. Pero el VAR entró en escena: fuera de juego de Robertson en la jugada previa. Gol anulado, la sequía continuaba, y la sensación de fatalismo se instaló en la grada.

El Villa olió el bajón anímico y no perdonó. En el 67’, Nicolas Jackson encaró, ganó su duelo con Van de Ven y ajustó un disparo seco al palo para el 0-2. Un golpe directo a la confianza de un Tottenham frágil, que se desordenó justo cuando De Zerbi pedía cabeza fría.

El técnico italiano lo explicó después con crudeza: había hablado con sus cuatro atacantes para que jugaran con calma, sin perder el equilibrio, sin asumir riesgos innecesarios. El segundo gol, admitió, le pareció “increíble” por la forma en que el equipo se partió.

Buendia sentencia y la grada se vacía

La herida aún no se había cerrado cuando Emi Buendia la abrió del todo. Minuto 79. El argentino recibió a unos 25 metros de la portería, levantó la cabeza y soltó un disparo precioso, imparable, directo a la escuadra. Un golazo para el 0-3 que desató la fiesta en el sector visitante… y la estampida en el resto del estadio.

Muchos aficionados del Tottenham se levantaron y se marcharon antes del final. Otros se quedaron para cantar, con ironía cruel, contra su propio entrenador. El Villa ya tenía el partido en el bolsillo y el Tottenham, otra noche para el olvido en su propio campo.

Los números asustan: solo cinco victorias en los últimos 36 partidos de Premier League en el Tottenham Hotspur Stadium. Y ahora, en zona de descenso.

Los goles de la reacción tardía

Con el resultado decidido, el Tottenham por fin vio puerta. En el 86’, Conor Gallagher empujó un balón suelto en el área pequeña y rompió la sequía goleadora del equipo en liga. El tanto llegó acompañado de aplausos sarcásticos desde la grada. El mensaje era evidente: demasiado tarde.

En el 90+6’, Jan Paul van Hecke cabeceó para poner el 3-2. Apenas hubo tiempo para nada más: el árbitro pitó el final justo después del saque de centro. La remontada solo existió en el marcador, nunca en la sensación real de amenaza para el Villa.

De Zerbi, frustrado y en silencio

El entrenador del Tottenham reconoció que ni siquiera habló con sus jugadores tras el encuentro. No quería decir nada en caliente. Admitió sentirse “muy decepcionado, muy triste, muy frustrado” por una derrota que, a su juicio, el equipo no podía permitirse “de esta manera”.

Se mostró especialmente crítico con el estado físico de varios futbolistas y dejó claro que quienes se queden en el parón —Gallagher, Solanke, Tosin, Senesi, Savio— deberán trabajar más. Para él, el equipo perdió el equilibrio en cuanto se vio por detrás en el marcador y no supo gestionar el inicio de la segunda parte.

Mientras tanto, el reloj corre. Tres semanas sin partido, tres semanas de ruido alrededor de su figura.

Emery aplaude a sus hombres clave

En el otro banquillo, Unai Emery sí encontró motivos para sonreír. El técnico destacó el rendimiento de Zion Suzuki y Nicolas Jackson, dos piezas llamadas a sostener el nuevo proyecto tras la salida de jugadores importantes.

Emery subrayó el compromiso de ambos, la forma en que se están retando a sí mismos para mantener el nivel que el Villa mostró en etapas anteriores y cómo empiezan a encajar en el engranaje colectivo. Para él, el equipo dio “un paso claro adelante” en ese sentido: Suzuki mantuvo el nivel mostrado en partidos previos, Jackson mejoró respecto a jornadas anteriores y su actuación sirve de ejemplo.

El Villa, por fin, tiene su primera victoria. El Tottenham, en cambio, tiene un problema mucho más grande que una simple mala racha: un estadio que ha dejado de creer y un parón que se siente eterno. La pregunta es obvia: ¿qué Tottenham se encontrará la Premier cuando vuelva el fútbol?