Tomás Guasch critica el arbitraje en LaLiga: "Actúan de mala fe"
La derrota del Real Madrid ante el Betis por 1-0 ha encendido de nuevo el debate arbitral en España. Tomás Guasch, uno de los periodistas más veteranos y polémicos del panorama deportivo, ha apuntado directamente al uso del VAR y al criterio de los colegiados en LaLiga, con una acusación frontal: “Actúan de mala fe, y de eso estoy absolutamente seguro”.
Sus declaraciones, recogidas por Defensa Central a partir de una conversación en YouTube con el creador de contenido Ricardo Ramos Nera, destilan hartazgo y desconfianza hacia el sistema arbitral actual.
“Hay alguien cuya única misión es seguir los goles del Madrid”
Guasch centró su enfado en el gol anulado a Carlos Espí en el tramo final del partido frente al Real Betis. Minuto 87. Centro desde la derecha de Vinícius, cabezazo impecable de Espí y gol. Sobre el césped, Hernández Hernández concede el tanto. En la sala VOR, Iglesias Villanueva revisa la jugada. Y, al cabo de unos minutos, el tanto queda anulado por fuera de juego.
Para Guasch, la escena ya es casi un género propio: “Con cada gol del Real Madrid que no viene de un tiro desde 40 metros, repiten la jugada en el VAR y buscan una excusa para anularlo. Tiene que haber alguien cuya única misión es seguir los goles del Madrid”.
El periodista describe el proceso con ironía y rabia: “Rebobinan dos o tres veces hasta que encuentran que el jugador estaba en fuera de juego. Te digo que ese gol no lo anulan si es de otro equipo. Así están, repitiendo una y otra vez hasta que encuentran un pase en el que el jugador estaba adelantado”.
El VAR, en el punto de mira
Guasch, una de las pocas voces que sigue insistiendo en el caso Negreira, ve en el actual funcionamiento del videoarbitraje una prolongación de un problema más profundo. No habla de errores. Habla de intención.
“Ahora tienes a uno ahí arriba, no sé cuántos asistentes a su lado y tres o cuatro pantallas delante. No puede haber error. No, te dicen: ‘lo interpretó’… Dejad de interpretar y de retorcer el lenguaje así, hablando de zonas grises, de intensidad del contacto, de fuerza excesiva… todo esto es una distorsión de la realidad”, disparó.
Su diagnóstico es demoledor: “Actúan de mala fe, y de eso estoy absolutamente seguro”. Y va más allá, señalando a los árbitros de vídeo como un enemigo añadido para los equipos: “Delante de ti tienes al rival deportivo, y luego tienes a los mayores enemigos, que son esta gente, sobre todo los del VAR, ¿no? Cuando hablo de comandos del VAR, es la verdad”.
El penalti de Mbappé, otro ejemplo para la polémica
El gol anulado a Espí no fue el único lance que encendió a Guasch. El penalti fallado por Kylian Mbappé también entró en su diana. El francés erró la pena máxima, pero en la acción se ve cómo Marc Bartra entra en el área antes de que se ejecute el disparo.
Para el periodista, la omisión es clamorosa: “No repiten el penalti porque no quieren”. Y acusa directamente a la sala de vídeo: “El de arriba ya sabe lo que tiene que hacer, y se han inventado una norma… Han violado la norma internacional, y encima va contra el sentido común”.
Guasch desmenuza la jugada apoyándose en el propio reglamento que, según recuerda, se ha aplicado de forma distinta en otros casos recientes: “Bartra… ¿influye en la jugada? Sí, porque es el jugador que llega para impedir o estorbar el tiro de Mbappé, y por tanto… escúchame bien… hace un mes dijiste que esto es penalti y que se tiene que repetir, ¿por qué intervienes de otra manera en este caso?”.
La crítica no es solo técnica. Es moral. Para Guasch, el criterio cambia según el día, el partido y el protagonista.
“¿Quién manda de verdad en los partidos?”
El periodista, que actualmente trabaja en Cadena COPE y es columnista en el diario El Debate, y que en su día fue subdirector de AS y articulista en Marca, cerró su intervención con una frase que resume su visión del arbitraje en LaLiga actual.
“Entonces, ¿quién tiene la decisión en el arbitraje? El que está en el vídeo, y ya está. Nada más”.
Para Guasch, la autoridad real de los partidos ha bajado del césped a la sala de pantallas. Y mientras la tecnología siga siendo excusa para reinterpretar lo evidente, su discurso no parece que vaya a bajar el tono.






