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Teresa Herrera: Deportivo y Real Madrid de Mourinho se enfrentan

El Abanca-Riazor volverá a sonar grande el miércoles por la noche. No es un partido de Liga, ni una eliminatoria europea, pero el 81º Trofeo Teresa Herrera tiene algo de homenaje: al regreso de Deportivo a Primera tras ocho años de travesía… y al retorno de Real Madrid al torneo por primera vez desde 2013.

Enfrente, dos equipos en fases muy distintas de construcción, pero con algo en común: llegan con la pretemporada muy viva y con más preguntas que respuestas.

Un Dépor que vuelve con ruido

El proyecto de Antonio Hidalgo no ha aterrizado en silencio. Se ha gastado cerca de 30 millones de euros en este mercado, una cifra que habla del cambio de escala en Riazor. El gran foco se lo llevan dos nombres: el guardameta Leo Román y un delantero que lo ha visto casi todo en la élite, Pierre-Emerick Aubameyang.

Los gallegos llegan invictos en seis amistosos. No es casualidad. Goleada 4-0 a Compostela para abrir boca, portería a cero ante Oviedo (0-0) y victoria corta pero sólida frente a Lugo (1-0). Tres partidos, ningún gol encajado. El equipo se ha hecho fuerte atrás… cuando el balón va raso.

La gira italiana dejó otra cara. El Dépor se sostuvo ante Fiorentina (1-1) y se llevó el Trofeo Spagnolo en Génova gracias a un tanto tardío de Kevin Sánchez en el Luigi Ferraris. Pero el viaje también destapó un problema concreto: sufre defendiendo centros laterales. Un detalle que, ante un rival con tanta calidad en los costados y en el golpeo como el Madrid, puede convertirse en una amenaza seria.

Hidalgo, además, sigue sin poder contar al cien por cien con Yeremay Hernández, todavía entre manos del cuerpo de fisioterapeutas. Con uno de sus talentos diferenciales gestionado con cuidado, el Dépor ha optado por un plan más pragmático, más compacto. Y los números le dan la razón: solo tres goles encajados en todo el verano y dianas a favor en cinco de los seis amistosos, con el único borrón del 0-0 en Oviedo.

El Madrid de Mourinho, en modo ensayo general

Al otro lado, Real Madrid aterriza en A Coruña con el primer triunfo de la era José Mourinho en el bolsillo. Un 2-1 en Budapest ante Ferencváros que cortó la mala sensación del amistoso previo, cuando el equipo dejó escapar un 2-0 ante Fiorentina.

La pretemporada blanca aún tiene piezas sin encajar. Kylian Mbappé, Aurelien Tchouaméni, Marc Cucurella e Ibrahim Konaté solo se reincorporaron a los entrenamientos el lunes tras sus vacaciones post Mundial. Jude Bellingham ni siquiera ha entrado todavía en dinámica. Y la enfermería sigue ocupada: Militão, Rodrygo, Mendy y Asencio continúan fuera de combate.

Con ese contexto, Mourinho ha tirado de cantera y de fondo de armario. Y el equipo responde pronto. Ante Fiorentina, el Madrid se puso 2-0 en 24 minutos gracias a los tantos de Endrick y Alexis Ciria, y se fue al descanso 2-1 arriba. En Budapest, Mario Rivas abrió el marcador en el 41’ y Carlos Espí firmó el segundo en otro 2-1 trabajado. Dos amistosos, dos veces por delante al descanso.

La cara B: el conjunto blanco ha encajado en sus tres partidos públicos. Piccoli y Kean castigaron la relajación ante Fiorentina; Ferencváros también encontró hueco para marcar. Con una defensa remendada, sin Militão y con muchos minutos para centrales y laterales salidos de la academia, la portería a cero se antoja un objetivo complejo, incluso en pretemporada.

Un Teresa Herrera con aroma a partido serio

El escenario y el contexto invitan a un duelo intenso, pero no necesariamente desbocado. Los números del verano apuntan a un encuentro corto de goles. Cuatro de los seis amistosos del Dépor han terminado con tres tantos o menos. El plan de Hidalgo es reconocible: equipo junto, líneas cortas, mucho orden sin balón. Si se repite el guion, el Riazor no debería ver una lluvia de goles.

Deportivo llega, además, con un once bastante definido. El once previsto: Leo Román; Ximo Navarro, Noubi, Bright Ede, Angeliño; Amatucci, Gijselhart; Mario Soriano, Luismi Cruz; Aubameyang y Nsongo Bil. Un bloque con experiencia en la columna vertebral y piernas frescas alrededor, diseñado para competir desde ya, no solo para “probar”.

Mourinho, por su parte, seguirá mezclando jerarquía y laboratorio. La alineación esperada: Lunin; Alexander-Arnold, Huijsen, Joan Martínez, Carreras; Valverde, Camavinga, Arda Güler; Bernardo Silva, Vinícius Júnior y Endrick. Mucha calidad de medio campo hacia adelante, nombres capaces de romper un partido con una acción aislada incluso en una noche espesa.

Con Mbappé, Tchouaméni, Cucurella y Konaté recién reincorporados, lo lógico es ver un Madrid con un bloque de “currantes” de pretemporada de inicio y, si el físico lo permite, alguna estrella entrando desde el banquillo para agitar el tramo final.

Claves del partido: gol sí, festival no

El dibujo del encuentro parece claro. Un Dépor que ha marcado en cinco de sus seis amistosos, empujado por un Riazor que quiere celebrar su vuelta a la élite. Un Madrid que casi siempre golpea primero, pero que concede atrás. Y un trofeo que, pese a ser amistoso, tiene peso histórico y emocional.

Todo apunta a un choque en el que ambos encuentren portería, pero sin desmadre. El Dépor tiene argumentos para hacer daño a una zaga blanca en construcción. El Madrid, incluso con rotaciones, presenta un frente de ataque con Vinícius Júnior, Endrick y Arda Güler, más la creatividad de Bernardo Silva y la llegada de Valverde y Camavinga. Difícil imaginar que se quede sin marcar.

La gran incógnita no es si habrá goles, sino cuántos. El comportamiento de ambos equipos durante el verano empuja hacia un marcador contenido, con tres tantos o menos, y con un Madrid que suele arrancar mandando y sabe administrar ventajas, aunque sufra en los cierres.

El Teresa Herrera, esta vez, no solo entregará un trofeo. Medirá cuánto de verdad hay en el nuevo Dépor y cuánto de temible puede ser este Madrid de Mourinho cuando sus galácticos, por fin, se junten en el césped.