Crisis en el vestuario del Manchester United: Lisandro Martínez alza la voz
El vestuario del Manchester United se alinea con Lisandro Martínez en su pulso con INEOS. Y, mientras tanto, el argentino ya ha tomado una decisión: irse de Old Trafford cuando expire su contrato en 2027. Todo en medio de un inicio de temporada que roza el desastre y con Michael Carrick caminando sobre una cuerda cada vez más fina.
Un vestuario en crisis… pero unido detrás de su técnico
Dos victorias en nueve partidos, eliminación de la League Cup y ni un solo partido con la portería a cero ante rivales ingleses. Ese es el paisaje deportivo que rodea hoy a Carrick. El ruido exterior es ensordecedor: Antonio Conte se deja querer públicamente, y en los despachos se estudian alternativas como Fabian Hürzeler o Julian Nagelsmann.
Dentro del vestuario, la historia es distinta.
Según la información adelantada por TEAMtalk a través de su insider Graeme Bailey, los jugadores, especialmente los pesos pesados, no quieren ver caer a Carrick. No ahora. No así. Y ahí entra Lisandro Martínez.
El central argentino alzó la voz tras la derrota por 2-0 ante el Atlético de Madrid. No fue un comentario aislado ni un calentón de vestuario: fue un mensaje dirigido hacia arriba, hacia la estructura deportiva del club, con Jason Wilcox, director de fútbol, en el centro de la diana.
El dedo apunta a los despachos
Martínez, respaldado por otros líderes del grupo, señaló al club por un mercado de fichajes que consideran insuficiente y mal planificado.
El United reformó su centro del campo con tres incorporaciones veraniegas, entre ellas Andrey Santos y Youri Tielemans. Dos jugadores de calidad, pero con un perfil poco atlético, con dificultades para abarcar metros y sostener el ida y vuelta que exige un doble pivote como el que plantea Carrick.
El resultado está a la vista: un equipo partido, un mediocampo expuesto y rivales que encuentran autopistas por dentro para desarmar a los Red Devils. El sistema queda desnudo, pero el vestuario mira más hacia la confección de la plantilla que hacia el banquillo.
La lista de carencias no se queda ahí. No llegó el lateral izquierdo que hacía falta. Tampoco el delantero centro que el equipo viene reclamando desde hace tiempo. Dos posiciones clave sin refuerzo pese a una necesidad evidente. Para los jugadores, el club no ha estado a la altura en el mercado y ahora se les exige resultados con una plantilla desequilibrada.
Los veteranos comparten la lectura de Martínez: la estructura ha fallado al equipo.
Miedo a la reacción de INEOS
En paralelo, crece un temor muy concreto en el vestuario: que INEOS intente corregir el rumbo señalando al entrenador. Según el mismo informe, varios jugadores dan por hecho que la propiedad contempla seriamente la destitución de Carrick como vía rápida para calmar la tormenta.
Ahí se entiende mejor el paso al frente de Martínez. El central no solo criticó a la cúpula tras el partido del miércoles, también utilizó sus redes sociales para matizar y, al mismo tiempo, reafirmar su respaldo público a Carrick. No fue casualidad. Fue estrategia.
El vestuario quiere dejar constancia, de forma visible, de que está con su técnico. De que el problema, a su juicio, no se soluciona cambiando de entrenador por enésima vez. Y que, si INEOS decide ejecutar el relevo, lo hará a contracorriente de la opinión de un grupo que, pese a los resultados, no ha roto con su entrenador.
Ese apoyo explícito complica el escenario para la propiedad. Despedir a Carrick ya no sería solo una decisión deportiva: supondría ir frontalmente contra la línea marcada por los líderes del vestuario.
Lisandro ya mira a la puerta de salida
Mientras tanto, la situación personal de Martínez se despeja hacia otro lado. Según la información más reciente de The Athletic, el argentino no quiere que el club active la opción unilateral de un año extra en su contrato, que actualmente expira en 2027.
El United, después de escuchar sus críticas públicas a la cúpula, también duda seriamente en ejercer esa opción. Y eso, lejos de preocupar al jugador, encaja con sus planes: quiere marcharse.
Martínez considera que ya ha visto suficiente en Old Trafford. Su idea es poner rumbo a España cuando llegue el momento. Esa convicción explica, en parte, la libertad con la que ha hablado estos días. Sabe que el castigo más probable a sus palabras —una venta o la no extensión de su contrato— coincide con lo que él desea.
En otras circunstancias, un futbolista podría medir cada declaración para no cerrarse puertas. Martínez, en cambio, ha decidido asumir el riesgo. O, mejor dicho, utilizarlo a su favor.
Un club partido en dos direcciones
El escenario que se dibuja es el de un Manchester United fracturado entre el césped y los despachos. Un grupo de jugadores que se siente desprotegido por la planificación deportiva, pero que mantiene su respaldo al entrenador. Una propiedad que contempla un nuevo giro en el banquillo mientras uno de sus líderes en el campo carga públicamente contra la estructura.
En medio de ese fuego cruzado, la pelota sigue rodando, los puntos se escapan y la presión aumenta partido a partido.
Carrick pelea por su puesto con el vestuario detrás. INEOS decide su próximo movimiento bajo el foco de la crítica. Y Lisandro Martínez, quizá el más combativo de todos, ya ha marcado su propio camino lejos de Old Trafford.
La cuestión es cuánto tardará el club en darse cuenta de que, si no cambia la forma de construir este proyecto, no será solo un central argentino el que decida marcharse.






