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Sheffield United: Wilder pide reacción ante el caos

Sheffield United camina por un alambre fino. En el césped y en los despachos. El equipo de Chris Wilder se asoma a la zona baja del Championship, mientras el club lidia con una investigación de la EFL y el ruido constante que llega desde los despachos. No es solo una mala racha deportiva; es una tormenta completa.

Ocho jornadas, dos victorias y el 18º puesto en la tabla. Tres derrotas en los últimos cuatro partidos. Eliminados de la EFL Cup por Fleetwood, de League Two. El arranque de temporada de los Blades dibuja un cuadro incómodo, y Wilder no lo maquilla.

“No disfruto este pequeño periodo que estamos teniendo porque no hay muchas buenas noticias, pero estas cosas pasan y estamos reseteando como club”, explicó el técnico en BBC Radio Sheffield. No son palabras de resignación, sino de alguien que sabe que el margen de error se reduce.

Golpes dentro y fuera del campo

La sensación de desgaste es general. “El club está recibiendo palos ahora mismo, los propietarios, Steve Bettis un poco, y yo y los jugadores también. Tenemos que volver peleando”, lanzó Wilder, consciente de que la crítica ya no se limita a lo que ocurre los sábados.

El contexto institucional tampoco ayuda. La EFL ha abierto una investigación después de que la empresa utilizada para comprar el club fuese puesta en liquidación por el Tribunal Superior en agosto. Un frente más en un escenario ya agitado.

En el césped, la próxima parada es Lincoln, 12º en la clasificación, que visita Bramall Lane el sábado. Un rival en mitad de tabla, un partido que huele a punto de inflexión. Sheffield United necesita algo más que tres puntos: necesita un cambio de narrativa.

Un verano de ventas y reconstrucción

El verano dejó cicatrices. Callum O'Hare, Gus Hamer y Andre Brooks, habituales del primer equipo, salieron traspasados mientras los propietarios buscaban ingresar dinero y aligerar la masa salarial. En su lugar, el equipo se ha armado, sobre todo, con cesiones y agentes libres.

Wilder, en su tercera etapa al frente del club, insiste en el contexto: “Es un inicio decepcionante, pero no hemos llegado ni a una quinta parte de la temporada. Hemos tenido 24 cambios, 20 millones de libras ingresados y 10 millones menos en la masa salarial, y jugadores nuevos integrándose”.

No es una excusa, es el retrato de una reconstrucción a toda prisa. Plantilla retocada, jerarquías nuevas, automatismos por definir. “Los jugadores están intentando encontrar su forma y yo estoy intentando encontrar una solución”, admite el técnico.

De momento, la solución no aparece con claridad. Dos victorias en ocho jornadas no sostienen ningún proyecto en el Championship, una liga que no espera a nadie.

“No será un final lento”

El mensaje de Wilder, sin embargo, no suena derrotista. Suena a desafío. “Ha sido un inicio lento. No quiero que sea un tramo medio lento y un final lento, y estoy absolutamente seguro de que no lo será”, afirmó con rotundidad. Una promesa pública, casi un compromiso personal.

“Hay más por venir de este equipo”, remató. Es la frase que se queda flotando en el aire. Entre la presión de la tabla, la lupa de la EFL y el eco de las críticas, Sheffield United necesita que esas palabras se traduzcan en algo muy simple y muy viejo: ganar partidos de fútbol.

El sábado, ante Lincoln, no se juega solo un encuentro más de liga. Se mide si este “reset” del que habla Wilder arranca de verdad o si la temporada empieza a inclinarse hacia un terreno del que luego es muy difícil salir.