Salinas, la joya del Racing en la mira de United y Barça
En Santander han ascendido a La Liga, pero el ruido no viene solo del césped. Viene del mercado. Y tiene nombre propio: Salinas.
Con apenas 19 años, el lateral se ha convertido en una de las piezas más codiciadas del verano tras ser clave en el ascenso de Racing. Desde hace semanas suena con fuerza en los despachos de gigantes europeos, pero en los campos de entrenamiento de pretemporada el mensaje interno es otro: compromiso total con el club que le ha visto crecer.
José Alberto, entrenador de Racing, ya se ha cansado de la cantinela. Tras el amistoso de pretemporada ante Alavés, explotó ante los micrófonos. Le incomoda que el foco se desvíe constantemente hacia las posibles salidas de Salinas y de Gustavo Puerta cuando, recuerda, ambos tienen contrato y siguen siendo jugadores del club. Son pilares de su proyecto y no quiere verlos salir. Y, según él, ellos tampoco.
El técnico lo tiene claro: los dos futbolistas muestran cada día que quieren seguir. Pero también sabe en qué negocio está. Existen cláusulas de rescisión. Si alguien llega, paga y firma el cheque, Racing deja de tener la sartén por el mango.
Ahí entra en escena el poder económico de la élite. Manchester United ha colocado a Salinas en lo más alto de su lista como alternativa a Lewis Hall, cuyo fichaje desde Newcastle se ha enfriado. En Old Trafford ven al joven lateral como un recambio de garantías para un Luke Shaw castigado por las lesiones. Y están dispuestos, según las informaciones, a activar la cláusula para asegurarse un futbolista de presente y futuro.
No están solos. Barcelona también se ha movido. Lleva meses siguiendo al defensa y lo contempla como solución a largo plazo para el lateral izquierdo, una posición que el club catalán arrastra como problema desde hace tiempo. Pero la realidad financiera azulgrana no ayuda. Mientras el United puede asumir de golpe los 16 millones de euros de cláusula, el Barça intenta fórmulas creativas: pagos escalonados, variables por rendimiento, cesiones de jugadores. Racing, por ahora, no traga.
Chema Aragón, director deportivo del club cántabro, pone la nota de realismo. Su discurso no se aleja del del entrenador, pero introduce un matiz clave: Racing sueña con mantener el bloque en su regreso a Primera, aunque reconoce que competir contra el músculo financiero de los gigantes europeos es casi imposible. Si llega una oferta verdaderamente importante, la puerta no se cierra del todo.
Aragón insiste en que el club valora sus activos, no está dispuesto a regalar a un canterano que se ha revalorizado a velocidad de vértigo y no aceptará presiones para rebajar el precio. El mensaje a United, Barça y cualquier otro pretendiente es nítido: quien quiera a Salinas tendrá que venir con una propuesta firme y ajustada a su cláusula. Nada de gangas de última hora.
Mientras tanto, el propio jugador parece ajeno al huracán. Salinas sigue sumando minutos en la pretemporada, como si el mercado no existiera. Viene de levantar el título de Segunda con Racing y de brillar con la selección en el Europeo sub-19, donde se consolidó como uno de los laterales más prometedores de su generación. Su contrato, blindado hasta junio de 2029, refleja la apuesta del club por su crecimiento.
En Santander no quieren repetir el guion de invierno con Gustavo Puerta, cuando ya tuvieron que resistir embestidas externas. Entonces lograron retenerlo. Ahora la prueba es aún mayor: mantener a un internacional sub-19, campeón de Europa y con media Europa apuntando su nombre en las libretas de los ojeadores.
El reloj del mercado corre. Manchester United tiene dinero y urgencia. Barcelona tiene necesidad deportiva, pero menos margen económico. Racing tiene un ascenso reciente, un proyecto ilusionante y un lateral izquierdo que se ha convertido, de golpe, en símbolo de futuro.
La cuestión ya no es si Salinas está preparado para dar el salto. La verdadera incógnita es si alguien se atreverá a poner los 16 millones sobre la mesa… o si el joven canterano inaugurará la nueva etapa del Racing en La Liga vestido de verdiblanco.






