Real Madrid vs Real Sociedad: Primer gran examen de Mourinho II
El Bernabéu se prepara para el primer examen grande de la era Mourinho II. Real Madrid recibe este miércoles a Real Sociedad en un duelo que cruza a uno de los campeones del curso pasado en España con un aspirante que viene con hambre de repetir gloria. La cita: 21:00 hora local, en Madrid.
Un campeón de Copa contra un gigante herido
Mientras Real Madrid y Barcelona se han repartido casi todas las finales de la Copa del Rey en los últimos 12 años —solo se han caído de cuatro—, fue la Real Sociedad la que levantó el trofeo la temporada pasada tras tumbar al Atlético de Madrid. Un golpe sobre la mesa que el conjunto donostiarra quiere transformar ahora en costumbre.
En Chamartín, el contexto es muy distinto. El club blanco llega a la nueva temporada obligado a reaccionar. Lleva dos campañas seguidas sin levantar un solo título importante. No encadenaba tres años de sequía desde 2006. El margen de error es mínimo. Y el hombre elegido para apagar el incendio es un viejo conocido: José Mourinho.
El técnico portugués vuelve al Bernabéu 13 años después y se presenta por primera vez ante su nueva afición en partido oficial. El escenario no admite dudas: ganar, convencer y mandar un mensaje a Barcelona en la pelea por evitar un nuevo triplete liguero azulgrana.
Un estreno agónico… pero victorioso
El segundo ciclo de Mourinho en el banquillo blanco arrancó con drama en Barcelona. Real Madrid se impuso 2-1 a Espanyol con un gol en el minuto 90 de Carlos Espi, que cazó un balón suelto en el área para rescatar tres puntos que se escapaban.
Antes, Jude Bellingham había abierto el marcador en el debut liguero de los blancos, pero Alex Calatrava igualó para el conjunto catalán. El partido se enredó, el Madrid sufrió, y solo la aparición final de Espi evitó un tropiezo sonoro.
“Creo que merecimos ganar, pero Espanyol no mereció perder”, admitió Mourinho tras el encuentro. Recordó que el rival llegó con más trabajo colectivo, sin jugadores en el Mundial, y se notó en el ritmo y la coordinación.
El técnico luso tiró de su arsenal desde el banquillo: entraron Yan Diomande, fichaje récord, y Marc Cucurella, además de otros refuerzos. Sin embargo, fue el oportunismo de Espi, y no el brillo de las nuevas estrellas, lo que decidió el choque.
El reto de Mourinho: vestuario, títulos y Barcelona
El desafío es enorme. Mourinho vuelve a un club que viene de una temporada caótica a nivel interno y sin títulos. Debe ordenar el vestuario, blindar la autoridad en el banquillo y, sobre todo, impedir que Barcelona encadene su tercera Liga consecutiva.
En Cornellà ya enseñó sus cartas. Alineó de inicio a Kylian Mbappé, Vinicius Junior y Bellingham, un tridente de superélite, y dio la alternativa a Bernardo Silva, Denzel Dumfries e Ibrahima Konaté. Una declaración de intenciones: talento y jerarquía por todo el campo.
Bellingham, tras un primer curso brillante en Madrid y dos posteriores muy por debajo de lo esperado, apareció en una posición de mediapunta con libertad total. Participó mucho en el juego y firmó el primer gol del equipo con un cabezazo tras un centro envenenado de Arda Güler en una falta lateral. Mourinho quiere que el inglés vuelva a ser el faro del proyecto.
Mbappé, máximo goleador de La Liga en sus dos temporadas anteriores, tuvo una ocasión clara al inicio, entrando por la derecha del área, pero se topó con el portero. No fue su noche más afilada. El francés amenazó, pero no remató la faena.
En la izquierda, Vinicius vivió un partido incómodo. Apenas encontró espacios y su impacto se redujo a una larga serie de faltas recibidas. Espanyol decidió frenarle con dureza, y lo consiguió.
Vinicius, en el centro del huracán
Mourinho, famoso en su día por sus explosiones en la banda, intenta ahora rebajar la temperatura. Al menos públicamente. Ha puesto el foco en Vinicius Junior, al que quiere ayudar a controlar mejor sus emociones sin dejar de denunciar lo que considera un trato diferencial en el césped.
El brasileño volvió a verse envuelto en varios roces con aficionados y rivales en Cornellà. El técnico lo desglosó en dos planos: dentro y fuera del campo.
Sobre las reacciones a los aficionados, Mourinho fue claro: los insultos “típicos” de grada, mientras no sean racistas u homófobos, son algo que Vinicius debe gestionar mejor. Ahí, dice, hay margen de trabajo psicológico y de comportamiento.
En el juego, el portugués carga la responsabilidad sobre los árbitros, a los que él prefiere llamar “jueces”. Reclama protección tanto para el futbolista como para el espectáculo. A su juicio, se ha generado una espiral en la que los rivales ya saben hasta dónde pueden llegar con Vinicius, cuánto pueden provocarle y cuántas faltas pueden cometer antes de ver una amarilla.
Su relación con el brasileño, además, llega marcada por la polémica. El año pasado, cuando entrenaba a Benfica, Mourinho fue criticado por cuestionar el carácter de Vinicius después de que este denunciara insultos racistas en un partido de Champions ante el conjunto portugués. Entonces, el técnico defendió que el delantero encendía a los rivales con sus celebraciones.
Ahora, desde el otro lado, admite que el trato que recibe Vinicius en el campo es distinto al de otros jugadores y que la permisividad con la dureza física y verbal contra él no le gusta. El reto es doble: protegerlo sin apagar su fuego competitivo.
Real Sociedad, un inicio duro y un recuerdo feliz en Chamartín
La Real Sociedad también llega con solo un partido de Liga en las piernas. Su estreno fue amargo: derrota 1-0 en el campo del Real Betis, decidida por una volea precisa de Rodrigo Riquelme tras un centro de Cucho Hernández en un duelo igualado.
El calendario no ha sido amable. Dos salidas consecutivas para empezar, y con un lastre evidente: el curso pasado, los donostiarras solo ganaron tres de sus 19 partidos de Liga a domicilio. El reto de puntuar en el Bernabéu se antoja mayúsculo.
Pero el recuerdo reciente invita a no descartar sorpresas. La última vez que Real Madrid y Real Sociedad se vieron las caras en Liga, los blancos se impusieron 4-1, con doblete de penalti de Vinicius y goles de Gonzalo García y Federico Valverde. Mikel Oyarzabal, también desde los once metros, había empatado de forma momentánea.
La última victoria liguera de la Real sobre el Madrid data de mayo de 2023: 2-0 en San Sebastián, con tantos de Takefusa Kubo y Ander Barrenetxea, aprovechando además la expulsión de Dani Carvajal.
En el Bernabéu, la herida más profunda para el madridismo llegó en febrero de 2020, en la Copa del Rey. Aquel 3-4 todavía resuena: Martin Odegaard abrió el marcador, Alexander Isak firmó un doblete para poner un 0-3 que silenció el estadio, Marcelo recortó, Mikel Merino amplió de nuevo la renta y los goles finales de Rodrygo y Nacho apretaron un desenlace que incluyó la roja a Andoni Gorosabel. En Liga, la última victoria donostiarra en Chamartín fue en enero de 2019, 0-2 con tantos de Willian José y Rubén Pardo, en un partido marcado por la expulsión de Lucas Vázquez.
Los datos son contundentes: la Real solo ha ganado uno de sus últimos 20 partidos de Liga en campo del Madrid. Ha marcado 19 goles en ese tramo, pero ha encajado 54. El balance se inclina con fuerza hacia el lado blanco: 16 triunfos madridistas en esa racha.
En el cómputo histórico, el duelo también es claro: 158 enfrentamientos, 91 victorias del Real Madrid y 27 de la Real Sociedad.
Favorito claro… pero con avisos
Los números alimentan al gigante. El modelo estadístico de Opta otorga al Real Madrid un 66 por ciento de opciones de victoria. A la Real, apenas un 15 por ciento. El resto, para el empate. Sobre el papel, el pronóstico es nítido. En la memoria, no tanto.
En el Bernabéu se sabe que cualquier relajación ante este rival puede costar caro. Ya lo demostró la Real en Copa y en aquellas visitas en las que aprovechó expulsiones y desajustes blancos para llevarse el botín.
Bajas, dudas y once probable del Real Madrid
Mourinho no tendrá a toda su plantilla disponible. Eder Militao (problema muscular), Rodrygo (rodilla), Raúl Asencio (muslo) y Ferland Mendy (cadera) siguen fuera de combate. Endrick (muscular), Thiago Pitarch (rodilla) y Aurélien Tchouaméni (muscular) son duda y podrían perderse también el encuentro.
La buena noticia para el técnico es Jude Bellingham. El inglés terminó el partido ante Espanyol con hielo en el tobillo tras ser sustituido, pero se espera que esté listo para repetir en el once.
El equipo previsto apunta a un bloque reconocible:
- Courtois;
- Dumfries, Konaté, Huijsen, Cucurella;
- Bernardo Silva, Valverde;
- Güler, Bellingham, Vinicius;
- Mbappé.
Un once que mezcla potencia física, creatividad y desborde. Y que, sobre el papel, debería imponer un ritmo alto desde el inicio ante una Real que sufre lejos de casa.
Las cartas de la Real: Oyarzabal al frente
En el lado visitante, también hay problemas físicos. Álvaro Odriozola, de regreso al club donde se formó tras su etapa en el Real Madrid, sigue de baja por una lesión grave de rodilla y no podrá reencontrarse con el Bernabéu.
Pablo Marín, Jon Gorrotxategi y Gonçalo Guedes, todos con molestias musculares, apuran sus opciones y se someterán a pruebas de última hora para saber si entran en la convocatoria.
La buena noticia para los donostiarras es Mikel Oyarzabal. El campeón del mundo con España empezó en el banquillo ante Betis, pero se espera que lidere el ataque en Madrid. Su presencia cambia el rostro ofensivo del equipo.
El once probable de la Real dibuja un bloque compacto, con talento entre líneas y velocidad por fuera:
- Remiro;
- Aramburu, Zubeldia, Martín, Gómez;
- Herrera, Soler;
- Kubo, Sucic, Barrenetxea;
- Oyarzabal.
Kubo y Barrenetxea, viejos conocidos del fútbol base blanco y de la Liga, amenazan desde las bandas. Oyarzabal, por dentro, será la referencia para castigar cualquier desajuste en la zaga de Mourinho.
El Bernabéu espera respuestas. ¿Será la noche en la que el nuevo Madrid de Mourinho marque territorio en la Liga o volverá la Real a recordarle a Chamartín que los viejos fantasmas aún no se han ido del todo?






