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Rashford ve aumentar su salario sin haber jugado

El regreso del Manchester United a la Champions League no solo reordena el mapa deportivo del club. También ha detonado una bomba salarial en el vestuario, con Marcus Rashford en el centro del foco: el delantero inglés verá cómo su sueldo aumenta en torno a 4 millones de libras anuales pese a no haber disputado ni un minuto con los ‘Red Devils’ la pasada campaña.

Todo por una cláusula firmada “antes de tiempo”.

La vieja letra pequeña que ahora pesa millones

Durante años, en Old Trafford bastaba con clasificarse para la Champions League para que se activaran automáticamente jugosas primas en los contratos. Sin condiciones de minutos, sin matices. Entrar en el top-4 de la Premier League equivalía a un aumento directo de salario.

Rashford firmó su último gran contrato bajo ese sistema. Y ahí está la clave.

Tras una temporada sin Champions, todos los jugadores sufrieron una rebaja salarial. El tercer puesto en la Premier League ha devuelto ahora parte de ese dinero… y en el caso del internacional inglés, con un incremento del 25% sobre un sueldo ya de por sí enorme. El resultado: vuelve a superar con holgura las 300.000 libras a la semana, con esa subida anual cifrada en torno a los 4 millones.

Todo ello, pese a no haber vestido la camiseta del United el curso pasado.

Un nuevo régimen… que llega tarde para algunos

La dirección del club ha intentado cerrar la puerta a situaciones como esta. Según desvela The Telegraph, el United ha cambiado su política contractual: para activar el bonus por clasificación a la Champions, los jugadores deben haber estado sobre el césped en más del 60% de los minutos de la temporada anterior. Traducido: algo más de 2.000 minutos oficiales.

Quien no llega a esa cifra, no cobra el incremento.

Bajo este nuevo marco, ni Rashford ni Mason Mount habrían visto un solo penique extra. Mount, que llegó en el mismo periodo en el que Rashford rubricó su nuevo acuerdo, apenas alcanzó la mitad de ese umbral de minutos. Aun así, también arrastra la vieja cláusula y su contrato le costará al United más de 1 millón de libras adicionales en salarios la próxima temporada.

Joshua Zirkzee, por su parte, no alcanzó el umbral de minutos el curso pasado, pero su caso es distinto: fue fichado antes de que entrara en vigor la nueva norma, y su salario se ha mantenido estable precisamente porque su contrato no incluía ese tipo de bonus.

Onana, cedido pero igualmente beneficiado

El caso de Andre Onana añade otro matiz. El guardameta llegó en el mismo verano que Mount y Rashford firmó su nuevo acuerdo, con una estructura salarial similar. Sus emolumentos actuales están siendo cubiertos por Trabzonspor, el club que lo tiene cedido, lo que ha evitado que el United asuma todavía más carga en su masa salarial.

Sin embargo, el camerunés también se beneficia de aquella cláusula antigua ligada a la Champions. Aunque el impacto directo no recaiga ahora mismo en las cuentas del United, el compromiso económico existe y pesa a la hora de tomar decisiones sobre su futuro.

Un mercado condicionado por los sueldos

La situación de Rashford y Onana no es solo una curiosidad contractual. Marca el tono del verano en Old Trafford.

Ambos han sido puestos en el mercado para una salida definitiva. El problema es que el club se ha topado con una realidad incómoda: sus salarios, inflados por bonus y condiciones heredadas del “viejo sistema”, frenan a posibles compradores. No es solo la ficha base; son también las cláusulas asociadas a competiciones europeas las que complican cualquier traspaso.

En el caso de Rashford, ni siquiera un notable rendimiento en su cesión al Barcelona, donde dejó buenas sensaciones, ha sido suficiente para que el club catalán afrontara una compra definitiva. Las razones, otra vez, económicas. Y ahí el United veía una oportunidad para aligerar su estructura salarial.

La operación no se cerró. Y en Old Trafford se ha producido un giro de 180 grados: de querer hacer caja con él a asumir que lo más probable es que siga en la plantilla.

Fichajes con calculadora en la mano

Mientras tanto, el plan deportivo del verano se resiente. Con una masa salarial tensionada y sin grandes ventas que la alivien, cada movimiento en el mercado se mide al milímetro.

El club ha logrado acuerdos considerados inteligentes por su coste con Youri Tielemans y Andrey Santos, dos operaciones que encajan en un contexto de contención. Pero se ha quedado corto en otras batallas: Elliot Anderson y Mateus Fernandes se han escapado por el coste total de las operaciones, ya sea en traspaso, salario o ambos.

El escenario es claro: puede que no haya margen para incorporar a un tercer centrocampista, una prioridad que hace apenas unos meses parecía innegociable. Ahora los focos se desplazan hacia otras necesidades: un lateral izquierdo y un nuevo delantero centro aparecen en el radar, siempre bajo la misma condición, casi obsesiva, en los despachos de Old Trafford: que los números cuadren.

Porque mientras Rashford vuelve a cobrar como una superestrella sin haber pisado el césped la última temporada, el United descubre que sus viejas cláusulas de Champions pesan hoy tanto como cualquier fichaje fallido. Y la próxima gran decisión no será solo quién juega, sino quién puede seguir cobrando a precio de oro en un proyecto que aún busca su verdadero techo.