Preocupaciones en el Barça por el parón de selecciones
En la Ciudad Deportiva del Barcelona se respira fútbol. Y también nervios.
Hansi Flick lo admitió sin rodeos hace unos días: siente ansiedad cada vez que sus jugadores se marchan con sus selecciones. Confía en los seleccionadores, intenta pensar en positivo, pero la preocupación no desaparece. Ahora, con el parón de selecciones en marcha, esa sensación se ha disparado.
Un vestuario medio vacío
Según desvela Marca, hasta 17 futbolistas del primer equipo del Barça se han marchado con sus países en este parón. Iban a ser 18, pero la lesión de Andreas Christensen, un problema en el músculo del muslo izquierdo, ha frenado su convocatoria con Dinamarca.
En el club no hablan de miedo, pero sí de tensión. El equipo llega en un momento de gran forma física, y el riesgo es evidente: más partidos, más minutos, más vuelos. Más posibilidades de que algo se rompa.
El caso de Raphinha es el más claro. Y el que más inquieta.
España se lleva media columna vertebral
Luis de la Fuente ha tirado fuerte del Barça. Siete azulgranas están con la absoluta de España: Pau Cubarsí, Eric García, Rodri, Pedri, Fermín, Dani Olmo y Lamine Yamal. Un bloque reconocible, joven, con peso creciente tanto en el club como en la selección.
En el duelo ante Croacia se cruzarán, además, con Livaković, también concentrado con su selección. Otro titular que se marcha, otro foco de atención para el cuerpo técnico culé.
La sangría no acaba ahí. Xavi Espart y Marc Bernal se unen a la selección sub-21, que afronta tres partidos de clasificación para la Euro 2027 ante Finlandia, San Marino y Rumanía. Tres encuentros en un solo parón para jugadores que todavía están en fase de crecimiento físico.
Un mapa mundial de riesgos
El listado de internacionales del Barça parece un mapa de vuelos intercontinentales.
- Karim Adeyemi ha vuelto a la selección de Alemania para los partidos frente a Serbia y Grecia.
- Raphinha cruza el Atlántico con Brasil.
- João Cancelo se marcha con Portugal.
- Anthony Gordon, con Inglaterra.
- Jules Koundé, con Francia.
- Hamza Abdelkarim, con Egipto.
- Yann Bisseck, con la sub-21 de Bélgica.
Cada nombre es una preocupación distinta. Un tipo de viaje, una carga de minutos, un estilo de partido. Pero todos comparten lo mismo: la posibilidad de regresar tocados.
Raphinha, la gran obsesión
En los despachos y en el banquillo del Barça hay un nombre subrayado en rojo: Raphinha. Es el futbolista más en forma de la plantilla, con 14 goles en ocho partidos. El jugador que ha encendido al equipo y que ha cambiado la cara del ataque.
Y es, al mismo tiempo, el que más expuesto está. Largos desplazamientos con Brasil, acumulación de minutos, antecedentes de lesiones en fechas FIFA. Una combinación que en el club miran con auténtico recelo.
Raphinha ya ha vuelto lesionado otras veces. Como Lamine, como Gavi, como Frenkie de Jong. La lista de sustos en parones internacionales es larga.
El ejemplo más reciente aún escuece. Durante el último Mundial, el brasileño sufrió molestias en los tendones de la rodilla derecha. Unos meses antes, en marzo, en un amistoso entre Brasil y Francia disputado en Estados Unidos, se lesionó en la misma zona. Tuvo que abandonar la concentración y regresar de inmediato a Barcelona. Cinco semanas fuera.
La temporada pasada, varias dolencias repartidas a lo largo del curso limitaron su continuidad. Ahora, cuando por fin encadena partidos y cifras de estrella, Flick y el club solo piden una cosa: que vuelva sano.
Vuelos, minutos y un calendario al límite
En el Barça no solo temen las entradas duras o los campos pesados. También miran los billetes de avión. Horas de vuelo, cambios horarios, fatiga acumulada. El peaje invisible de los parones.
Porque el riesgo no está solo en el partido. Está en el viaje de ida, en el de vuelta, en el entrenamiento de recuperación, en ese amistoso que parece menor pero se juega a máxima intensidad.
Raphinha, Lamine, Gavi, De Jong… varios de los pilares del proyecto han sufrido lesiones regresando de sus selecciones. Cada nueva ventana internacional abre viejas cicatrices.
Laporta alza la voz
Joan Laporta aprovechó la asamblea general del sábado para dejar clara la postura del club. El presidente lamentó tanto el momento del parón como la cantidad de encuentros que sus jugadores deben afrontar y confesó su intención de hablar con los organismos del fútbol internacional.
Su mensaje fue directo: este parón rompe el ritmo de preparación del equipo y les perjudica de forma notable. Demasiadas competiciones, demasiados frentes abiertos: Conference League, Nations League, fases de clasificación… un calendario que ya ha pasado de apretado a asfixiante.
Mientras el balón rueda por todo el planeta, en Barcelona solo hay una pregunta que importa: ¿cuántos de esos 17 regresarán listos para seguir sosteniendo el proyecto de Flick sin que el calendario se lo cobre en forma de lesiones?





