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Impacto del parón internacional en la Premier League y Championship

La primera gran pausa de la temporada ya está en marcha y esta vez se hará larga. Muy larga. Por primera vez, la Premier League y el Championship se detienen tres semanas seguidas, no las dos habituales.

Para muchos aficionados, el parón de selecciones es un mal necesario. Este, sin embargo, llega con una lógica clara: concentrar en una sola ventana los cuatro partidos que antes se repartían entre septiembre y octubre. El fútbol de clubes se detiene tres semanas, sí, pero en el cómputo global recupera una: en vez de cuatro semanas partidas en dos ventanas, solo una gran interrupción.

La teoría suena razonable. La práctica plantea otro problema: ¿qué hacen durante 21 días los jugadores que no van con sus selecciones? Tres semanas sin competición son una eternidad para un futbolista afinado al milímetro.

Los clubes, obligados a improvisar, han tenido que diseñar mini pretemporadas en pleno otoño.

Brentford: descanso, regreso escalonado y amistoso secreto

En la Premier League, casi no quedan plantillas sin un buen puñado de internacionales, y Brentford no es la excepción. La mayoría de sus jugadores están fuera, repartidos con sus selecciones, y apenas una docena —entre ellos Callum Wilson e Igor Thiago— se han quedado en la ciudad deportiva. Cinco de ellos, además, vuelven de lesión.

El calendario les ha dado incluso un respiro extra: jugaron en casa contra Chelsea un viernes, así que su parón es más largo que el de casi todos. Keith Andrews ha aprovechado la coyuntura. El técnico ha dado una semana libre a los miembros del primer equipo, con planes de trabajo individualizados. No hay prohibición para salir del país, pero nadie espera ver autorizados vuelos de largo recorrido.

El grupo volverá a reunirse el sábado 26 de septiembre. A partir de ahí, vuelta al césped y una fecha marcada en rojo: un amistoso a puerta cerrada contra otro club inglés el fin de semana del 3 de octubre.

Ese partido puede ser clave para futbolistas como Nathan Collins y Sepp van den Berg, que apuntan a reaparecer. El resto del equipo se completará con jugadores del sub-21, una mezcla habitual cuando se busca ritmo sin sobrecargar a los titulares.

El segundo parón internacional será otro mundo para los Bees. En noviembre, Brentford jugará ante Brighton el domingo 8 y volverá a la acción contra Everton el sábado 21. Sin huecos grandes, no habrá tiempo para inventos: quizá algún día libre suelto, pero en esencia un plan de trabajo normal, sin amistoso, y con la vista fija en el duelo ante los Toffees.

Liverpool: trabajo en pequeño formato

Liverpool afrontará estas tres semanas con un enfoque más sobrio. Con buena parte de la plantilla dispersa con sus selecciones, Andoni Iraola trabajará con un grupo reducido, salpicado por algunos días libres.

El técnico ya ha hecho sus cálculos: asegura que tendrá “no más de tres días, probablemente” para preparar el duelo en Anfield frente a Manchester City el 11 de octubre con el grupo prácticamente al completo. La planificación, por tanto, se centra en mantener tono físico y conceptos con los que se quedan, sabiendo que el verdadero trabajo colectivo llegará a última hora, a toda velocidad, justo antes de recibir al campeón.

Aston Villa: regreso emocional a Sevilla

Aston Villa ha optado por un parón con un componente muy distinto: memoria, historia y un viaje cargado de significado para su entrenador.

Unai Emery volverá a Sevilla, el club con el que levantó tres veces seguidas la Europa League. Villa y Sevilla se enfrentarán el viernes 2 de octubre en la 15ª edición del Trofeo Antonio Puerta.

No es un amistoso cualquiera. El torneo honra la memoria del carrilero sevillista, fallecido el 28 de agosto de 2007 tras sufrir varias paradas cardiacas en pleno partido de Liga ante Getafe. Para Emery, será un regreso al escenario de algunos de sus mayores éxitos. Para Villa, una oportunidad de mantener ritmo competitivo en un entorno de máxima exigencia emocional.

Championship: menos bajas, más trabajo

En el Championship, el impacto del parón internacional es mucho menor. Las plantillas pierden menos efectivos y los entrenadores ven una oportunidad para trabajar.

Blackburn Rovers es un buen ejemplo. Solo cuatro jugadores han sido convocados por sus selecciones. Para Tony Mowbray, el parón llega casi como un regalo.

El técnico ha tenido que lidiar con una plaga de lesiones en el arranque de curso: más de diez jugadores fuera en las primeras semanas. Estas tres semanas le permiten recuperar piezas, consolidar regresos recientes como los de Gady Beyuku y Moussa Baradji, y acercar a otros como Scott Wharton a su mejor versión.

Tras el viaje a Portsmouth del sábado, la plantilla regresó a Lancashire y se instaló en el día a día del campo de entrenamiento. Después de un inicio de temporada comprimido, con liga y Carabao Cup, Mowbray —que volvió al club este verano— por fin dispone de tiempo real para trabajar con calma con su grupo.

No todo será correr y táctica. El entrenador planea dar varios días libres a sus jugadores a finales de semana. Algunos, como Yuri Ribeiro, podrán aprovechar para volver a casa, a Portugal, si lo desean.

El ciclo se repetirá la semana siguiente: trabajo intenso a principios de semana, un pequeño respiro el fin de semana, y en la tercera semana, vuelta a la rutina clásica de prepartido antes de recibir a Cardiff.

Mowbray también busca un amistoso a puerta cerrada contra un equipo de Premier League o de League One. El objetivo es claro: dar minutos a los que regresan de lesión y mantener en forma a quienes han jugado menos. En el parón de dos semanas de noviembre, el plan será similar, aunque con más probabilidad de organizar partidos internos mezclando jugadores del primer equipo y del sub-21.

League One: calendario roto y soluciones creativas

En League One, la situación ha rozado lo surrealista. La competición solo se detiene si un club recibe al menos tres convocatorias internacionales que encajan con los criterios de la EFL. Entonces puede pedir el aplazamiento.

El resultado es un calendario a medias: solo cuatro de los 12 partidos han sobrevivido en cada uno de los dos fines de semana del parón. Ocho encuentros aplazados, estadios cerrados, pero plantillas que, en muchos casos, no llegan a tener tres semanas totalmente vacías.

Los clubes, conscientes del caos que se avecinaba, se adelantaron. Muchos programaron partidos de Football League Trophy en estas tres semanas. Es un torneo en el que las rotaciones son norma, así que los encuentros pueden disputarse aunque los duelos de liga se pospongan.

Doce equipos jugarán dos partidos de Trophy, otros diez disputarán uno. Solo Leyton Orient y Reading corrían el riesgo de quedarse sin fútbol competitivo, pero al final ambos solo han visto aplazado un partido de liga, de modo que no se quedarán las tres semanas completas sin jugar.

El nuevo formato de parón internacional ha cambiado el paisaje del otoño inglés. Menos ventanas, más continuidad… y tres semanas en las que cada club revela quién está preparado para gestionar el vacío competitivo y quién corre el riesgo de perder el pulso justo antes de que vuelva el ruido de la Premier y del fútbol de siempre.