Preocupación en Leverkusen por Kennet Eichhorn
La preocupación en Leverkusen por Kennet Eichhorn va en aumento. El fichaje de 17 años, llamado a ser uno de los grandes proyectos del fútbol europeo, ha pasado en cuestión de semanas de ilusión de mercado a caso médico delicado.
Todo empezó a mediados de julio. Eichhorn perdió cinco kilos en apenas cinco días a causa de una infección gastrointestinal. Lo que en un primer momento parecía un problema puntual derivó en algo mucho más serio: los médicos le han diagnosticado una enfermedad metabólica. El centrocampista se encuentra ahora ingresado, bajo tratamiento, mientras los especialistas buscan el origen exacto del problema y trabajan para que recupere fuerzas.
En el club asumen que el proceso será largo. Según informa Sport Bild, se espera una ausencia prolongada y, por ahora, no existe calendario para su regreso. Leverkusen ha reaccionado con contundencia en su planificación: ha sacado por completo a Eichhorn de los planes deportivos para la primera mitad de la temporada. No se le espera antes del invierno.
Ese giro obliga también a reajustar el puzzle del centro del campo. La idea inicial era vender a dos mediocentros este verano. Con Eichhorn fuera de combate, el club solo se plantea ahora la salida de uno. Los nombres sobre la mesa son claros: Equi Fernandez (24), Aleix Garcia (29) y Robert Andrich (31).
Fernandez es, hoy, el que más mercado tiene. Podría dejar unos 20 millones de euros en caja. Su situación deportiva ha sido agitada: tras un desencuentro con el anterior técnico, Kasper Hjulmand, su relación con el actual entrenador, Carles Martinez, se ha normalizado. Eso no borra el interés exterior ni la lógica económica de una posible venta.
Aleix Garcia, por su parte, ve con buenos ojos un cambio de aires. Está abierto a salir, pero todavía no han aparecido los pretendientes adecuados. Hay contactos, hay sondeos, falta la oferta que convenza a todas las partes.
En medio de ese escenario, todo indica que Robert Andrich seguirá. Su continuidad se ha ido consolidando casi por descarte, pero también por utilidad: experiencia, conocimiento del club y un perfil fiable en un momento en el que la sala de máquinas pierde a un talento joven por motivos de salud.
El caso de Eichhorn duele especialmente en Leverkusen porque el club había apostado fuerte. Llegó procedente de Hertha BSC por nueve millones de euros, después de consolidarse como titular en la 2. Bundesliga la temporada pasada. Allí ya había demostrado carácter: se perdió partidos por una lesión de tobillo y por una sanción tras ver una tarjeta roja, pero no dejó de crecer ni de llamar la atención de los ojeadores.
Su nombre figuraba en las listas de los gigantes. Bayern Munich, Liverpool, Manchester City, Real Madrid, Paris Saint-Germain. Todos lo siguieron, todos midieron el momento para lanzarse. Leverkusen se adelantó, pagó y construyó alrededor de él una parte de su proyecto de futuro.
Hoy, ese futuro se ha detenido. No se ha roto, pero se ha puesto en pausa. Nadie en el club se atreve a fijar una fecha para ver a Eichhorn vestido de rojo y negro sobre el césped. La prioridad es otra: que el chico de 17 años recupere la salud, el peso, la energía.
El fútbol puede esperar. La gran incógnita es cuánto tardará en volver a ser el talento que deslumbró a media Europa y cuándo podrá empezar, de verdad, su historia en Leverkusen.





