Predicciones para la nueva temporada de Premier League
La nueva temporada aún no ha echado a rodar y ya hay un consenso incómodo: si no apuestas por Arsenal, estás nadando a contracorriente. Al menos así lo ve casi todo el panel.
Sarah Winterburn va con todo: solo “los desquiciados” no elegirían a Arsenal tras un verano de estabilidad y el fichaje de Bruno Guimaraes. Para ella, nadie se acercará a menos de 10 puntos. Matt Stead resume el sentir de muchos con una frase: “la fase cinco ha llegado”. Dave Tickner, que el curso pasado dudaba, ahora se moja “con el pecho lleno”: cree que por fin es el momento de que el proyecto de Mikel Arteta capitalice ser el único equipo realmente asentado en medio de una liga de reconstrucciones.
Ian Watson y Jason Soutar coinciden: demasiado ruido y demasiadas incógnitas en el resto. Lewis Oldham subraya la idea: Arsenal es más fuerte y, sobre todo, más estable. Michael Lee pasó el verano buscando motivos para no respaldarles… hasta que la Community Shield le quitó la razón. Nestor Watach ve a los de Arteta liberados de sus neurosis tras conquistar el título, con un entorno que recuerda a los primeros años del dominio de Pep Guardiola en Manchester City. Samuel Bannister cierra el círculo: Arsenal “tiene que ser el favorito” y compara su situación con el PSG en la Champions; una vez roto el techo de cristal, el reto es sostenerse. Para él, Bruno Guimaraes es precisamente el tipo de fichaje que te permite retener coronas.
En medio de tanta artillería gunner, una voz disidente: John Nicholson. Para él, el título será de Manchester United. No lo ve como una locura: sostiene que, bajo Michael Carrick, fueron “el mejor equipo de la liga”. Para Nicholson, los datos avalan su apuesta.
Un top cuatro imposible de adivinar
La pregunta maldita: ¿quién completa la zona Champions? Ni siquiera entre analistas se atreven a decirlo con seguridad. Ni a mantener la misma respuesta diez minutos seguidos.
Winterburn tira de clásico y coloca a Chelsea, muy lejos del campeón, por delante de Liverpool y Manchester City, con Manchester United quinto como “bonus”. Stead apunta a una mezcla generacional: la hornada de Cobham (Chelsea), luego City y Liverpool. Nicholson se descuelga con Chelsea, City y Aston Villa.
Tickner directamente se rinde: considera casi un milagro que alguien se acerque al pleno en una temporada en la que, a diferencia de otros años, ni siquiera hay un “top cuatro más probable” claro. Aun así, se la juega con Chelsea, Liverpool y City… “con casi cero confianza”.
Watson confiesa que no tiene ni idea, pero se ve obligado a elegir: City, Chelsea y Tottenham. Soutar también mete a Spurs, junto a Chelsea y City. Oldham imagina a City perdiendo la liga por un margen similar al del curso pasado, a Chelsea replicando el efecto Manchester United sin Europa y a Liverpool arrebatando la cuarta plaza a los de Old Trafford.
Michael Lee apuesta por Chelsea, City y Liverpool, con la coletilla de que ve a Tottenham con opciones si sopla el viento a favor. Watach, más pragmático, pronostica City, Liverpool y United, con Chelsea quinto, suficiente de nuevo para Champions si se mantiene el cupo ampliado. Bannister cambia el orden: Liverpool, City y Chelsea, convencido de que Alexander Isak con Andoni Iraola hará crecer a los reds y de que un Chelsea sin distracciones europeas puede explotar.
El sótano: los ascendidos en la diana
En la zona baja, el optimismo es escaso para los recién llegados. Ipswich Town, Coventry City y Hull City aparecen una y otra vez en las quinielas para el descenso.
Winterburn los manda a los tres de vuelta al Championship. Le intrigan Fulham y Crystal Palace, pero no los ve tan débiles como ese trío. Watson coincide palabra por palabra: Ipswich, Hull, Coventry. Bannister también: cree que el paréntesis de la temporada pasada, cuando los tres ascendidos lograron salvarse, no se repetirá. Coventry, dice, será el que más pelee, con Crystal Palace como candidato a coquetear con el peligro sin caer.
Tickner no se complica: “los equipos ascendidos”. Cree que, a diferencia de otros años, no hay un Sunderland o un Leeds capaz de romper el molde; “solo Burnleys”, en su expresión. Nestor Watach abunda en la idea: ve un regreso a la “norma emergente” de los tres ascendidos bajando, y no imagina a Coventry, Ipswich o, sobre todo, Hull replicando las hazañas de Leeds o Sunderland.
Hay matices. Matt Stead sentencia a Hull y, con mucha más pelea, a Coventry, pero salva a Ipswich gracias a un giro físico de mercado (“el Protocolo Leeds” de fichar jugadores de casi dos metros). Jason Soutar fulmina a Fulham (“hay que temer por ellos, de verdad”), Ipswich (“basura”) y Hull (“basura de verdad”). Lewis Oldham ve a Hull e Ipswich como certezas para descender, pero confía en la inercia de Coventry con Frank Lampard; para él, Fulham caerá al 18º. Michael Lee, por su parte, condena a Sunderland, Coventry y Hull, pero cree que Ipswich ha fichado con criterio y que Sunderland se verá distraído por Europa tras un año de enorme sobre-rendimiento.
Sorpresas agradables: Leeds, Newcastle, Coventry… y algo de nostalgia
Cuando se habla de “sorpresa agradable”, casi todos miran en la misma dirección: Leeds United. Winterburn cree que, como aficionada de Huddersfield, no será “agradable”, pero sí efectiva: ve a Leeds comprando bien y apuntando al top 8. Nicholson va aún más lejos y los coloca sextos, destacando que han reforzado portería, defensa, mediocampo y delantera.
Oldham también se sube al tren: todos sus fichajes le parecen muy sólidos y le ve opciones de colarse en el top 10. Watach recuerda el gran tramo final de la pasada campaña y considera que el mercado ha mejorado claramente la plantilla de Daniel Farke; soñar con la Conference League no le parece descabellado. Watson, con su ironía, matiza: Leeds será “sorprendente, si no agradable”.
Hay otros focos. Stead imagina a Bournemouth y Crystal Palace terminando en la mitad alta. Tickner rescata el romanticismo: entiende la “sorpresa agradable” como ese equipo al que, aunque no sea el tuyo, te alegra ver bien. Cree que el papel la temporada pasada de Brentford puede repetirse en un club al que ahora “se teme”, y se decanta por Palace, convencido de que tiene mejor entrenador que Fulham, Bournemouth o incluso Newcastle.
Soutar ve a Chelsea como “sorpresa” con un top 2, aunque reconoce que de “agradable” tiene poco, y elige a Coventry y un 15º puesto como relato más amable. Lee se anima con Nottingham Forest volviendo a Europa. Bannister, en cambio, se queda con Newcastle: tras un año decepcionante, ve demasiada negatividad alrededor del club pese a haber incorporado jóvenes interesantes; no le sorprendería verlos de nuevo en la mitad alta.
Golden Boot: un premio con dueño
Aquí hay poco debate. Erling Haaland monopoliza las predicciones para la Bota de Oro. Winterburn le da el premio y coloca a Alexander Isak como segundo. Stead, Watson, Soutar, Oldham, Michael Lee, Watach y Bannister repiten el nombre del noruego casi sin matices.
Tickner lo rebautiza como “Goalbot 3000” y lo imagina firmando su clásico arranque de 12 goles en nueve jornadas camino de otra temporada cercana a los 30 tantos. Considera que la cuota a su favor es tan baja que la diversión está en buscar apuestas “each-way” para otros delanteros, mencionando a Matheus Cunha y Cody Gakpo como opciones de riesgo. Nicholson introduce un pequeño giro: también ve a Haaland campeón, pero apunta a Benjamin Sesko como un segundo puesto potente.
Fichajes: impacto, gangas y futuros fiascos
En el capítulo de incorporaciones, el nombre de James Trafford se repite como un eco en Leeds. Stead lo elige “por definición” como el fichaje de mayor impacto. Watson cree que, solo con no ser “temerario”, cambiará la cara del equipo. Soutar va más allá y señala el trío Trafford–Wilson–Muharemovic como un colectivo que puede transformar al club. Oldham afirma que es una mejora colosal respecto a lo que había y se atreve a proyectarlo como futuro portero titular de Inglaterra. Bannister admite que quizá han pagado de más, pero insiste en que dará a Leeds la seguridad que tanto necesitaba bajo palos.
Bruno Guimaraes, rumbo a Arsenal, aparece como otro punto de inflexión: Watson está convencido de que será “genial” para los campeones. Sandro Tonali, en Tottenham, es la apuesta de Winterburn para convertir un 17º puesto en un séptimo “embriagador”. Nicholson ve en Morgan Rogers el perfil que realmente necesita Chelsea. Tickner se deja llevar por la última imagen y nombra a Christos Tzolis tras la Community Shield. Nestor Watach destaca a Tarik Muharemovic, central bosnio que, según él, puede elevar a Leeds a otro nivel y acabar vinculado a clubes de Champions en un año.
En el otro extremo, el de los posibles fracasos, aparece un nombre propio: Elliot Anderson en Manchester City. Winterburn lo tilda de “ridículo” por el precio y duda de que ser un gran corredor y trabajador baste en ese nivel. Tickner lo señala como el ejemplo más sangrante de los enormes desembolsos en mediocampo. Michael Lee coincide: no por malo, sino porque 116 millones parecen extorsivos y quizá haya llegado al Etihad en el momento equivocado. Bannister cree que la etiqueta de precio le condenará desde el primer día.
Morgan Rogers también genera sospechas: Nicholson teme por él, y Watach se pregunta cómo el segundo fichaje más caro de la historia de la Premier puede ser él. Sandro Tonali encaja en el molde tradicional de “gran fichaje de Tottenham que se estrella”, según Nicholson. Jason Soutar reparte: califica a Ronald Araujo de “bobbins” y a Victor Munoz de potencial decepción en Liverpool. Oldham apunta a Andrey Santos y esos 50 millones que le parecen “muchísimo”. Watson se atreve incluso con Alejandro Garnacho como posible gran fiasco.
En el capítulo de gangas, un nombre domina: Harry Wilson. Stead, Nicholson, Tickner, Watson, Soutar y varios más ven en su llegada libre a Leeds un negocio redondo, especialmente tras su mejor temporada. Winterburn y Bannister coinciden en que 35 millones por Youri Tielemans son un “robo” para Manchester United. Lewis Oldham destaca a Christian Norgaard como fichaje fino de Everton tras brillar en Brentford. Watach se queda con Hayden Hackney por 16 millones en un mercado desquiciado. Michael Lee, curiosamente, coloca a James Trafford también en esta categoría: aunque sea récord de Leeds, cree que salvará tantos puntos que el precio quedará amortizado.
PFA Player of the Year: Rice, Bruno G., Haaland y compañía
El premio al mejor jugador del año abre un abanico curioso. Winterburn se la juega con Bruno Guimaraes, convencida de que puede desbloquear aún más creatividad en el campeón. Oldham también se inclina por el brasileño, fiel a la máxima de que el galardón suele ir a un futbolista del equipo campeón.
Declan Rice aparece en varias quinielas. Tickner sostiene que, con una rotación más amplia en el centro del campo, su impacto será aún mayor. Watach cree que, en un Arsenal sin una megaestrella clara, el inglés puede convertirse en el gran foco mediático. Watson también le elige, siempre que haya tenido vacaciones decentes.
Bukayo Saka es la apuesta de Stead, que no olvida su hat-trick en el Mundial. David Raya recibe el respaldo de Soutar y Michael Lee desde la portería. Nicholson lanza un nombre rompedor: Elliot Anderson, al que ve “en su pico”, y añade a Brian Madjo como joven del año. Bannister mantiene la lógica del gol: si Haaland vuelve a marcar a placer, también se llevará este trofeo.
Banquillos calientes: Arbeloa, Jakirovic, Le Bris y compañía
El juego de la silla en los banquillos empieza antes de que ruede el balón. El nombre de Alvaro Arbeloa en Fulham levanta sospechas. Winterburn siente que “no encaja del todo”. Watson “se preocupa” por el club y le coloca como primer despedido, igual que Oldham. Soutar ni siquiera se entretiene con el nombre: “el tío de Hull. Está condenado”.
Sergej Jakirovic, en Hull City, es el otro gran señalado. Nicholson, Michael Lee y Watach le ven con el aura de personaje secundario de película de terror, destinado a caer pronto. Tickner vuelve a su teoría favorita: Oliver Glasner en Nottingham Forest, víctima de un propietario, Evangelos Marinakis, que no conoce la palabra paciencia.
Bannister mira a Sunderland y a Regis Le Bris, atrapado, según él, en una posible “segunda temporada” complicada tras haber hecho demasiado bien las cosas en la primera. Matt Stead lanza un dardo a David Moyes, y Watson menciona incluso la posibilidad de que el “Diet Pep” de Manchester City se vea bajo presión temprana si las cosas no arrancan bien. Matthias Jaissle, en Newcastle, aparece en el radar, aunque Watson cree que las expectativas bajas pueden protegerle.
Europa: Barcelona, PSG, Arsenal, Real Madrid
En la Champions League, el panel se reparte entre tres gigantes… con un invitado especial. Barcelona es el favorito de Winterburn, convencida de que por eso ficharon a Rodri, y de Watach, que ve en él la pieza que faltaba para trasladar al club el control que mostró España en el Mundial. Michael Lee también se inclina por los azulgranas, siempre que incorporen un central de primer nivel junto a Pau Cubarsi.
PSG tiene su bloque de seguidores. Nicholson cree que serán “difíciles de batir de nuevo”. Lewis Oldham los ve “demasiado buenos” como para no repetir. Michael Lee y Bannister, que apuesta por un histórico triplete europeo, perciben que por fin han encontrado la fórmula en Europa.
Arsenal entra en escena con fuerza. Tickner, fiel a su narrativa, completa la escalera: cuartos de final, semifinal, final perdida… toca título y, de paso, un doblete Premier–Champions. Soutar sigue la misma lógica cronológica y también les da la orejona. Ian Watson rompe el triángulo y se queda con Real Madrid, mientras Matt Stead se limita a decir que es una “apuesta sencilla”, sin adornos.
Y ahora, el telón se levanta
Entre tantas predicciones, hay un hilo común: “nuevos entrenadores, incertidumbre, imprevisibilidad, caos”, como resume Nestor Watach. Una Premier sin un City de Guardiola como referencia inmediata, con Arsenal en el papel de campeón a batir, un Manchester United que se ve a sí mismo mejor de lo que le ven los demás, y un pelotón en el que casi todos pueden tocar techo o hundirse.
La temporada aún no ha empezado y ya hay condenados, héroes designados y fracasos anunciados. La pregunta es simple: ¿quién va a reír el último cuando en mayo volvamos sobre estas líneas?






