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Chris Smalling se une al Porto en busca de experiencia defensiva

El Dragão se prepara para abrirle la puerta a un veterano de mil batallas. Según informa A Bola, Porto está a un paso de cerrar la incorporación de Chris Smalling, un movimiento tan inesperado como calculado en plena emergencia defensiva.

El central inglés, de 36 años, acaba de poner fin a su etapa en la Saudi Pro League con Al-Fayha y ya se encuentra en la ciudad para pasar el reconocimiento médico. Si todo va según lo previsto, firmará un contrato de corta duración, válido hasta el final de la presente temporada. Un parche inmediato, sí. Pero también una apuesta por experiencia pura en un momento clave del curso.

Farioli encuentra su líder de urgencia

Francesco Farioli llevaba semanas mirando el mercado con una idea fija: necesitaba jerarquía atrás. Las lesiones no le han dado tregua y el margen de maniobra se había estrechado peligrosamente. La situación de Nehuen Pérez lo explica todo.

El argentino arrastra problemas físicos persistentes. Volvió brevemente a los terrenos de juego ante Manchester City a principios de septiembre, un regreso que parecía marcar el inicio de su recuperación. Duró poco. Una nueva recaída lo ha vuelto a dejar fuera de combate y ha dejado al técnico italiano con muy pocas opciones fiables en el eje de la zaga.

Ahí entra en escena Smalling. Libre, disponible y con un perfil que encaja a la perfección en lo que pedía el banquillo: un central que pueda entrar directamente en el once, sin periodo largo de adaptación y con la cabeza fría para gestionar partidos grandes.

Un currículum que pesa en el vestuario

Smalling aterriza en Portugal con un bagaje que habla por sí solo. Internacional con Inglaterra en 31 ocasiones, estuvo presente en el Mundial de 2014 y en la Eurocopa de 2016, y ha convivido durante años con la máxima exigencia.

Su nombre se asocia inevitablemente a su década en Manchester United. Allí levantó dos títulos de Premier League y se consolidó como una presencia fiable bajo distintos entrenadores, en etapas muy distintas del club. Más tarde, en Roma, firmó una segunda juventud: pieza importante, liderazgo silencioso y la guinda de la UEFA Europa Conference League inaugural.

En varios de esos años tuvo como guía a José Mourinho, un técnico al que siempre ha señalado como clave para su mentalidad competitiva. El defensa ha explicado en más de una ocasión cómo el entrenador portugués le transmitió una confianza que le permitió creer que podía superar cualquier obstáculo sobre el césped.

Su carrera, de hecho, nunca fue un camino trazado de antemano. Él mismo reconoció en el pasado que su salto al fútbol profesional fue casi un accidente, lejos de cualquier “plan A”. Con los estudios ya encaminados y mirando opciones en clubes semiprofesionales cerca de Leicester, el giro de guion fue total. De ahí, a la élite europea.

Aún competitivo, aún disponible

Su paso por Al-Fayha demuestra que no llega a Porto para una despedida simbólica. En Arabia Saudí se mantuvo como titular habitual, con 28 partidos disputados, un dato que en el club portugués interpretan como prueba de que conserva la resistencia necesaria para aguantar el ritmo de una temporada exigente.

Para Farioli, su llegada es más que un refuerzo: es una herramienta táctica. Con Smalling, el entrenador gana margen para rotar en una agenda cargada de partidos y para ajustar el dibujo sin temor a quedarse corto de centrales de nivel. Porto aspira a competir en todos los frentes, y sin una base sólida atrás ese discurso se derrumba rápido.

Mientras Nehuen Pérez continúa su recuperación bajo la supervisión del cuerpo médico, el inglés se perfila como el “listo para usar” que tanto reclamaba el banquillo. Un especialista en apagar incendios en contextos de máxima presión.

Un fichaje que encaja en el plan del club

La operación también encaja con la línea marcada por la dirección deportiva y respaldada públicamente por el presidente André Villas-Boas. Porto ha sido elogiado recientemente por su política de fichajes: operaciones quirúrgicas, costes contenidos y un ojo afinado para oportunidades de mercado.

Incorporar a un internacional contrastado como agente libre va exactamente en esa dirección. No hay gran desembolso, sí un impacto inmediato en el vestuario y en el campo. Un campeón acostumbrado a escenarios grandes, ahora al servicio de un equipo que no puede permitirse titubear en defensa.

Cuando el anuncio se haga oficial, Farioli tendrá algo que no se compra fácilmente: un ganador probado al que recurrir en noches complicadas. Y en un Dragão que exige pelear cada título, la verdadera pregunta es cuánta influencia puede tener un veterano como Smalling en el desenlace de la temporada.