Oscar Gloukh se hunde en Ámsterdam durante Ajax–PSV
La noche se le atraganta a Oscar Gloukh en Ámsterdam. El Ajax–PSV avanza igualado en el marcador en la primera parte, pero en las gradas del Johan Cruijff Arena no hay equilibrio posible: la paciencia con el israelí se ha agotado muy pronto.
Gloukh vuelve a partir como titular en la banda izquierda en un partido grande, un escaparate ideal para reivindicarse. O eso se esperaba. Sobre el césped, en cambio, solo deja la estampa de un futbolista frustrado: tiros bloqueados, poco peso con balón y demasiados problemas cuando le toca correr hacia atrás.
La jugada que enciende definitivamente al estadio llega en el minuto 27. Sergiño Dest, su par directo, arranca por la derecha y Gloukh simplemente lo suelta. Lo pierde. Guus Til aparece entonces en una posición inmejorable frente a la portería, pero su disparo se marcha muy por encima del larguero. El susto, y la bronca, ya se han instalado en el ambiente.
El detalle no pasa desapercibido en la retransmisión de ESPN. El comentarista Vincent Schildkamp lo describe sin rodeos: “Ahora Gloukh básicamente se rinde y gesticula a sus compañeros: ‘Sí, ya no voy a llegar. Tenéis que arreglarlo vosotros’”, señala. Y remata con una crítica directa a su despliegue físico: “Gloukh simplemente no tiene los pulmones para seguir a Dest toda la noche”.
En la grada, la comprensión es nula. Si el extremo no puede sostener el ida y vuelta, la sentencia es inmediata. “Quiten a Gloukh ya”, se repite como un estribillo entre los aficionados. Otros van más allá: “Esto es realmente vergonzoso”, suelta uno. “Gloukh es uno de los peores jugadores que he visto en el Ajax”, dispara otro, reflejando el clima de hartazgo.
Mientras el israelí se hunde en la banda, un nombre empieza a ganar fuerza en las conversaciones y en las redes: Abdellah Ouazane. El joven de 17 años ha dejado una impresión excelente en las últimas semanas y muchos ven en él la alternativa evidente. “¿Por qué no está jugando Ouazane? Es cinco veces mejor que Gloukh, seguro”, escribe un aficionado. Otro lo resume con crudeza: “Gloukh, a la ducha rápida y que entre Ouazane”.
El partido sigue abierto, pero el veredicto del público parece cerrado. En noches así, en un club como el Ajax, un solo duelo perdido ante un lateral como Dest puede costar algo más que una ocasión de gol: puede poner en cuestión todo el papel de un jugador en el proyecto. Y la sensación en Ámsterdam es que el tiempo de Gloukh para convencer se está encogiendo a pasos agigantados.






