OGC Nice enfrenta un inicio complicado en Ligue 1
La octava jornada de Ligue 1 apenas había respirado cuando OGC Nice ya iba cuesta arriba en el Stade Brestois. Noche de viernes, focos encendidos, balón al suelo… y un error que desarma cualquier plan de partido.
El intento de salida desde atrás, seña de identidad y apuesta de riesgo, se convirtió en pesadilla. Yehvann Diouf, guardameta senegalés de los Aiglons, buscó la mejor línea de pase, levantó la cabeza, esperó… y esperó demasiado. Ese segundo de duda, imperceptible desde la grada, fue todo lo que necesitaba Ludovic Ajorque.
El delantero, atento, casi agazapado, olió la sangre. Saltó sobre el balón, se lo robó a Diouf y castigó un fallo que en la élite no suele quedar impune. El inicio soñado para Stade Brestois; el guion más temido para Nice.
El impacto psicológico es evidente: un viaje complicado, un estadio exigente y un marcador adverso desde el arranque por un regalo en la construcción. Todo lo trabajado en la semana, a revisión en cuestión de minutos.
Ahora la cuestión es otra. Con el encuentro todavía por delante y el error ya escrito en el acta, la verdadera prueba para OGC Nice no es táctica, sino de carácter.
¿Tendrá este equipo la personalidad necesaria para levantarse en Brest y transformar un tropiezo clamoroso en punto de inflexión de su temporada?






