La NWSL elimina la regla HIP para salarios de futbolistas
La NWSL dio este viernes un giro de fondo a su política salarial. Liga y sindicato han alcanzado un acuerdo para desmantelar los criterios restrictivos de la controvertida norma High Impact Player (HIP) y abrir la puerta a que cualquier futbolista pueda acceder a los salarios más altos de la competición.
Es un cambio de época en un campeonato que pelea por retener talento frente al empuje económico de Europa.
Adiós a la lista cerrada de “elegidas”
La regla HIP nació a finales del año pasado con un objetivo claro: permitir a los clubes gastar 1 millón de dólares extra por encima del tope salarial para blindar a sus grandes figuras. Sobre el papel, una herramienta para competir. En la práctica, un filtro que generó una tormenta política.
Para recibir la designación HIP, las jugadoras debían encajar en al menos uno de ocho criterios muy específicos: minutos con la selección de Estados Unidos, presencia en listas del Balón de Oro, apariciones en el NWSL Best XI o inclusión en rankings mediáticos como el Top 100 de The Guardian o listas de “jugadoras más comercializables”.
El resultado fue una élite cerrada de alrededor de 100 futbolistas. Nombres como Trinity Rodman o Sophia Wilson sí entraban. Otras estrellas de talla mundial, como la dos veces MVP de la NWSL Sam Kerr o la internacional estadounidense Catarina Macario, quedaban fuera. El mensaje para el vestuario era tan claro como incómodo.
La NWSL Players Association reaccionó con dureza. Presentó una queja formal alegando que esa clasificación violaba la legislación laboral federal y el convenio colectivo vigente. El conflicto quedó abierto… hasta ahora.
Un acuerdo que reescribe el futuro salarial
El pacto anunciado este viernes elimina de raíz los criterios de elegibilidad. A partir del 1 de enero de 2027, cualquier club podrá designar a cualquier futbolista como High Impact Player siempre que su salario represente al menos el 12% del tope salarial base.
Ya no importarán listas, premios ni minutos con la selección. Importará el contrato.
La liga mantiene, eso sí, la potestad de fijar un número máximo de HIP por club para proteger el equilibrio competitivo. Y conserva la capacidad de rechazar acuerdos que considere un intento de sortear el tope salarial, aunque con una novedad clave: deberá notificarlo al sindicato y explicar su decisión en un plazo máximo de 72 horas. Transparencia obligatoria.
El acuerdo cierra seis quejas en total entre la NWSL y el sindicato, incluida una de alto perfil: el rechazo inicial de un contrato entre Washington Spirit y Trinity Rodman. Otra de las reclamaciones resueltas afecta a la política de botas de la liga, que había generado multas por el uso de marcas no patrocinadoras.
La directora de la NWSLPA, Meghann Burke, subrayó que el acuerdo demuestra la capacidad del sindicato para hacer cumplir el convenio colectivo. Desde la oficina de la liga, el vicepresidente ejecutivo Bill Ordower habló de una relación laboral madura en un campeonato que crece a toda velocidad y necesita reglas claras para jugadoras, clubes y dirigentes.
La “Rodman Rule” y una guerra interna por el poder
La HIP Rule no nació en el vacío. Llegó en medio de una batalla concreta: el intento de Washington Spirit por retener a Trinity Rodman frente a las ofertas millonarias de Europa.
En noviembre, antes de la creación de la norma HIP, el club de la capital trató de renovarla con un acuerdo que habría superado el millón de dólares anuales de media. Un contrato histórico. La comisionada Jessica Berman lo bloqueó, alegando que la estructura, muy cargada en los últimos años del vínculo, violaba las reglas de la liga.
La NWSLPA respondió con una queja formal y calificó la decisión como una “flagrante violación” de los derechos de agencia libre de la jugadora. El pulso ya no era solo económico. Era político.
Pocas semanas después, la liga introdujo la HIP Rule, autorizando a los equipos a gastar 1 millón de dólares extra por encima del tope, fijado en 3,7 millones para la temporada 2026. La norma fue aprobada por el consejo de gobernadores y entró en vigor el 1 de julio. En los vestuarios empezó a conocerse, sin rodeos, como la “Rodman Rule”.
En enero, Rodman firmó finalmente una renovación récord con Washington Spirit, por un valor superior a los 2 millones de dólares anuales. Pero la queja del sindicato por el rechazo inicial de su contrato siguió viva… hasta la firma del acuerdo de este viernes.
Mientras tanto, varios nombres de peso que habrían cumplido los viejos criterios HIP han ido cerrando sus propios megacontratos: Lindsey Heaps en Denver, Barbra Banda en Orlando, Rose Lavelle en Gotham. La herramienta ya estaba en marcha, pero el marco legal que la rodeaba hacía agua.
Más información, menos imposiciones
El pacto no solo reconfigura la norma HIP. También obliga a la NWSL a compartir con los clubes, de forma periódica, actualizaciones sobre el tope salarial y los ingresos de la competición. Un detalle que puede parecer técnico, pero que define el nuevo clima: menos decisiones opacas, más datos sobre la mesa.
Otro frente sensible que se cierra es el de las botas. Esta temporada, varias jugadoras recibieron advertencias y multas por usar modelos de marcas que no figuraban entre los patrocinadores oficiales de la liga. El acuerdo establece que la NWSL respetará los contratos personales de patrocinio ya existentes para la mayoría de las futbolistas y retirará las sanciones impuestas.
Un gesto pequeño en cifras, enorme en simbología: el cuerpo técnico manda en el césped, las marcas no.
Una liga que aprende a negociar con sus estrellas
Detrás de los números y las cláusulas late una realidad evidente: la NWSL ya no es una liga emergente que puede improvisar. Es un mercado global de talento. Compite contra clubes europeos sin límite salarial y contra ligas que ofrecen contratos cada vez más agresivos.
El viejo modelo, en el que una oficina central decidía quién merecía ser considerada “jugadora de alto impacto” a partir de listas y premios, se ha demostrado insostenible. El nuevo acuerdo traslada ese poder al terreno donde siempre debió estar: la negociación directa entre clubes y futbolistas, bajo un marco regulador claro y vigilado por un sindicato fuerte.
La pregunta ahora es sencilla y brutal: con la puerta abierta a que cualquier jugadora se convierta en High Impact Player, ¿quién será la próxima en reventar el mercado de la NWSL?






