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La obsesión de Arteta en el Arsenal: un equipo en constante mejora

El arranque de Arsenal en la defensa de su título de Premier League roza la perfección. Pleno de victorias, sensación de control y un vestuario que compra sin rechistar la idea de Mikel Arteta: aquí no se vive de lo que se ganó, aquí se mejora o se estanca. El último en comprobarlo ha sido Bruno Guimarães, fichaje estrella del verano, que ha aterrizado en Londres y se ha encontrado con un técnico incapaz de aflojar una sola tuerca.

El brasileño llegó desde Newcastle por 75 millones de libras y, en apenas unos entrenamientos, ya ha entendido el código de su nuevo jefe. Intensidad máxima, cero concesiones. “Estoy muy contento de haber podido entrenar cinco o seis veces con el equipo. Es genial poder trabajar con un equipo tan fuerte, tan impresionante”, explicó en una entrevista con el Daily Mail.

Guimarães no tardó en detectar el nivel de exigencia. “Son fuertes físicamente, fuertes en defensa, fuertes en ataque. Parece que esta temporada están jugando mejor que la pasada. Creo que ese es el objetivo, mejorar cada año. Ese es el mensaje que Arteta quiere transmitirnos”. No es un eslogan. Es una orden.

Un inicio frustrante entre la euforia

Mientras el equipo vuela, Guimarães ha tenido que pisar el freno. Su estreno con la camiseta de Arsenal no está siendo el desfile soñado. Arrastra un problema persistente en la ingle que le ha obligado a mirar demasiado desde la banda en estas primeras semanas de competición.

Su participación, de momento, se resume en una aparición como suplente ante Aston Villa. Ni siquiera saltó al césped en el reciente 2-1 frente a Chelsea en el Emirates Stadium, donde se quedó como suplente sin minutos. Para un fichaje de su peso, el contraste es evidente: fuera del campo mientras el equipo mantiene un ritmo demoledor.

Arteta, sin embargo, se mantiene firme. Nada de precipitar el regreso de un jugador llamado a ser clave en el centro del campo. Con la competencia al máximo en la sala de máquinas, el técnico prefiere perderlo unos días que arriesgar semanas. El plan es claro: dosificar ahora para tener a Guimarães en plenitud cuando la temporada se enrede con partidos cada tres días.

La idea en el club es que el brasileño se convierta en una pieza esencial en cuanto esté al cien por cien. Arsenal aspira a competir por todo y necesita piernas, talento y carácter en el corazón del equipo. Guimarães encaja en ese molde. Falta que el físico le dé tregua.

Raya y la mentalidad del campeón

El cambio en Arsenal no solo se mide en fichajes. Se palpa en los veteranos del vestuario, en quienes vivieron de cerca las temporadas de casi, de quedarse a un paso. David Raya lo percibe con claridad. El portero español, uno de los líderes silenciosos del grupo, habló tras la victoria ante Chelsea de lo que supone, por fin, levantar un gran título.

“Por supuesto, ganar la liga después de tantos años y después de esas temporadas en las que estás tan cerca, te da ese alivio y te da esa confianza extra”, explicó. Esa mezcla de desahogo y seguridad se nota en cada gesto del equipo, que ya no se encoge en los momentos duros.

Raya también apuntó a otro punto de inflexión reciente: el triunfo en la Community Shield frente a Manchester City. “Venir de esos tres partidos, especialmente la victoria en la Community Shield contra City, por la forma en que jugamos, te da motivación extra y confianza extra para jugar de la manera en que queremos jugar”, subrayó. No se trata solo de un trofeo más en la vitrina; es una confirmación de que el modelo de Arteta funciona contra los mejores.

Un Arsenal que sabe sufrir

La madurez de este Arsenal se vio, precisamente, en el duelo ante el Chelsea de Xabi Alonso. El partido se torció pronto, con un gol en contra que habría descentrado a versiones anteriores del equipo. Esta vez no. El campeón aguantó el golpe, ajustó, empujó y acabó remontando para quedarse con los tres puntos.

No fue una exhibición de fútbol fluido. Fue otra cosa. Fue un campeón que sabe ganar también cuando el partido se llena de roces, imprecisiones y nervios. Esa capacidad para “sacar” resultados, incluso lejos de su mejor versión, está marcando el inicio de la temporada.

Con el arranque perfecto en la defensa del título, el calendario ya aprieta por otro lado. Llega la Champions League, llega el examen europeo que tantas veces ha dejado cicatrices en el club. Esta vez, el reto es distinto: trasladar la autoridad mostrada en la Premier a la máxima competición continental.

El primer paso no será sencillo. Arsenal viaja a Nápoles para medirse a Napoli en su estreno en la fase de grupos este miércoles por la noche. Ambiente hostil, rival incómodo y un mensaje que no cambia: para Arteta, incluso después de ganar la liga, lo único aceptable es seguir elevando el listón. La pregunta es cuánto más alto puede llegar este equipo si su obsesión por mejorar no afloja ni un día.