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Nuevo comienzo para Newcastle: un cambio de dirección

Como arenga para inaugurar una era dorada, “soy bastante optimista” no va a pasar a la historia. No es “no preguntes qué puede hacer tu país por ti…” ni encaja en el molde del “I think I am a special one” que se hizo célebre hace ya 22 años y que ahora revive en un documental de Netflix. Tampoco la presentación de Matthias Jaissle como nuevo técnico de Newcastle cumplió con la previa encendida que había vendido el director ejecutivo del club, prometiendo “fuego” y “una estrella del rock” ante los periodistas. Viendo el verano de turbulencias en Tyneside, quizá fue lo más sensato.

Las expectativas del Toon Army se han enfriado mucho desde aquel día en que los Geordies descorcharon latas, se pusieron toallas en la cabeza y celebraron la marcha de Mike Ashley y la llegada del consorcio respaldado por los petrodólares del Public Investment Fund de Arabia Saudí. En los sueños más desatados, Lionel Messi iba a cortar el césped y a vender pasteles en el descanso. Nada de eso ocurrió.

De la euforia al suelo

Según a quién se escuche, el hecho de que Newcastle aún no haya levantado la Premier League ni la “Bigger Cup” se debe a unas autoridades serviles arrodilladas ante el odiado “cartel rojo”, o a que aquel día de euforia fue, simplemente, un espejismo. La realidad se sitúa en algún punto intermedio.

La última temporada del ciclo de Eddie Howe quedó marcada por varios tropiezos. Los fichajes de “here we go” no estuvieron, ni de lejos, al nivel esperado. Aun así, cuesta discutir que el club vivió una etapa notable con Howe: un título real en las vitrinas y dos participaciones en el autobús de la “Bigger Cup”, ese sueño europeo que parecía inalcanzable en los años de Ashley.

La conexión saudí no ha convertido St James’ Park en una mina de oro negro. Convertirse en juguete de un actor geopolítico de primer orden tiene una trampa evidente: la geopolítica no se detiene para mirar el calendario de la Premier. Los estados del Golfo tienen ahora mismo frentes abiertos de sobra, y los intereses de ese fondo de inversión van mucho más allá de un club de fútbol a casi 5.000 kilómetros de Riad.

Un Newcastle distinto, sin sus viejas estrellas

El proyecto entra en otra fase. Anthony Gordon, Sandro Tonali y Bruno Guimarães ya no están. Tres pilares fuera. Hay quien interpreta ese éxodo como síntoma de desinterés saudí. Sin embargo, la llegada de Jaissle procedente de Al-Ahli, otra pieza del portafolio del PIF, indica que las manos siguen firmes en el timón, aunque el rumbo sea distinto.

El nuevo técnico dejó buena impresión en su estreno ante los medios. Habló con calma, con soltura, sin estridencias. “Nos mirábamos con sonrisas y la piel de gallina”, describió al recordar su primera visita al estadio junto a sus asistentes. Reconoció sin rodeos el “vacío” que deja la venta de esas figuras, un golpe duro para cualquier vestuario. No enseñó, eso sí, ninguna de las supuestas explosiones en la banda que varios perfiles habían pronosticado sobre su carácter.

Fiel a una costumbre que ya se ha asentado en Inglaterra, Jaissle se tomó el tiempo de estrechar la mano de cada uno de sus futuros interrogadores. ¿Detalle elegante? ¿Movimiento de poder para marcar territorio desde el primer día? Cada cual que lo interprete. Lo cierto es que, con la marcha de Howe y de esos nombres pesados, Newcastle ha regresado a un estado de incertidumbre que, en realidad, le resulta familiar. Este club ha vivido más años en el filo que en la comodidad.

La cuestión es otra: ¿cuánto durará la serenidad que hoy transmite Jaissle? ¿Hasta cuándo aguantará ese optimismo medido antes de que St James’ Park vuelva a exigir, a gritos, algo más que ser “bastante optimista”?

Nuevo comienzo para Newcastle: un cambio de dirección