Barça considera a Laporte pero evita conflictos con Athletic
El verano se le está encogiendo al Barcelona. El mercado entra en sus últimas semanas y en los despachos del club se acumulan carpetas: la operación Rodri con el Manchester City, la búsqueda de un ‘9’ tras enfriarse la opción Julián Álvarez… y, de repente, un nuevo frente en la defensa.
La cesión de Ronald Araujo al Liverpool ha dejado un hueco evidente en el eje de la zaga. Un hueco con etiqueta clara: central zurdo. Ahí vuelve a aparecer un viejo conocido de la agenda: Castello Lukeba, de RB Leipzig, nombre ya tanteado al inicio de la ventana. Pero no es el único.
Según SPORT, a la dirección deportiva azulgrana también le han puesto sobre la mesa a Aymeric Laporte, ahora en el Athletic Club. Y el nombre no pasa desapercibido en la Ciudad Deportiva.
Laporte, sí… pero sólo si todo está atado
En el Barça no quieren ni oír hablar de riesgos legales. El caso Laporte solo se valorará si cada coma de su contrato queda cristalina desde el primer minuto. Nada de zonas grises, nada de interpretaciones a posteriori.
Los representantes del central, campeón del mundo, lo han ofrecido al club blaugrana por una cifra fija vinculada a su cláusula de rescisión. El jugador, por su parte, vería con buenos ojos salir de San Mamés este mismo verano.
La postura del Barça, sin embargo, es tajante: antes de dar un paso formal, exige conocer al detalle la duración exacta del contrato, el mecanismo concreto de cualquier cláusula aplicable y, sobre todo, la posición real del Athletic. Sin eso, ni una llamada oficial.
La herida de Nico Williams sigue abierta
Esa prudencia no nace de la nada. Viene marcada por el desgaste que provocó el caso Nico Williams. Las relaciones entre Barcelona y Athletic quedaron tocadas tras el pulso del verano pasado. Y en los pasillos del club catalán nadie olvida cómo terminó aquella historia.
Por eso, cualquier operación por Laporte debe ser limpia, directa y sin margen para el conflicto. O todo encaja a la primera, o se baja la persiana. El mensaje interno es claro: “una vez escarmentados, dos veces cautos”.
Perfil ideal… con un gran “pero”
Desde el punto de vista puramente futbolístico, el encaje de Laporte es evidente. Central zurdo, con jerarquía, acostumbrado a iniciar juego desde atrás y con la calma de quien ha competido al máximo nivel durante años. Justo el tipo de pieza que el Barça lleva tiempo valorando para equilibrar su línea defensiva.
Hay otro detalle que seduce: su entendimiento con Pau Cubarsí en el último Mundial fue excelente. Esa sociedad, trasladada al día a día de un club, podría convertirse en uno de los ejes más sólidos de Europa. Sobre el papel, encaja todo.
Y, sin embargo, el club pisa el freno. El interés deportivo va por detrás de la necesidad de blindarse jurídicamente y de no reabrir una batalla con el Athletic. Primero la letra pequeña, después el balón.
Una decisión para el tramo final del mercado
En el Barça asumen que, si finalmente se decide incorporar un central este verano, Laporte merece ser considerado muy seriamente. Tiene 32 años, experiencia sobrada y un coste teóricamente asumible si la cláusula se mantiene en un rango accesible.
Ahí está la clave: que las condiciones sean simples, que la operación no se enrede y que el Athletic no vea una agresión en cada movimiento azulgrana. Si todas esas piezas encajan, el nombre de Aymeric Laporte puede convertirse en uno de los grandes titulares de las últimas semanas de mercado.
Si no, el Barça tendrá que buscar su central zurdo en otro escaparate. Y asumir que, en este verano de equilibrios delicados, la paz con el Athletic vale casi tanto como un fichaje.






