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Nick Powell: de la retirada a revulsivo en Bradford City

A Nick Powell le quedaban meses. No de contrato. De carrera. En enero, con 31 años, el delantero confesaba que estaba listo para dejarlo todo.

“Era un momento oscuro”, reconoció en BBC Radio Leeds. No jugaba, no veía futuro, dudaba incluso de si quería seguir. De agosto a abril, silencio competitivo: ni un solo minuto con Bradford City tras firmar por un año el pasado verano. Para un futbolista que debutó con 16 años en el profesionalismo y que llegó a marcar en su estreno en la Premier League con Manchester United, el vacío pesaba más que cualquier lesión.

Hoy, el escenario es otro. Y radicalmente distinto.

De casi colgar las botas a firmar un nuevo contrato

La respuesta de Powell no llegó con declaraciones, sino con trabajo. Volvió al equipo a final de la pasada temporada, completó una pretemporada completa, se ganó un nuevo contrato por un año en agosto y, sobre todo, recuperó algo más valioso que cualquier cláusula: el placer de jugar.

“Me puse serio, volví el año pasado, hice toda la pretemporada, gané un nuevo contrato y recibí elogios de todos… Lo disfruto por completo. Quiero más años”, explica el atacante.

Ahora, a los 32, Powell es una pieza clave… desde el banquillo. Ha participado como suplente en los 11 partidos del curso y ya suma cuatro goles saliendo desde la banca para el líder de League One. El último golpe, un doblete en la victoria 2-1 ante el Newcastle Under-21s en la EFL Trophy, volvió a subrayar su capacidad para cambiar partidos en apenas media hora.

No se queja del rol. Al contrario, lo abraza.

“Mientras pueda ayudar al equipo y entrar para hacer lo que hago, soy feliz”, asegura. “Si tengo que jugar 50 partidos como suplente esta temporada, estaré más que contento. Creo de verdad que puedo cambiar el partido en 30 minutos. No tengo ningún problema con lo que está pasando ahora”.

Su entrenador, Graham Alexander, coincide y deja una puerta abierta: tras el triunfo del martes, dejó claro en BBC Radio Leeds que Powell “no será siempre suplente” y destacó precisamente ese impacto fulminante que tiene cuando entra.

De Crewe a Old Trafford, y un cuerpo que pasó factura

La historia de Powell no es la del talento que nunca apareció. Al contrario. Se presentó muy pronto. Debutó con Crewe Alexandra con solo 16 años, en agosto de 2010 ante Cheltenham. Dos años después, Sir Alex Ferguson lo llevó al Manchester United. Y Powell respondió de inmediato: gol en su debut en Premier League frente al Wigan en agosto de 2012.

La promesa, sin embargo, nunca terminó de asentarse en Old Trafford. Solo dos apariciones más en liga con los Red Devils antes de encadenar cesiones en Wigan, Leicester y Hull City. En 2016, ya libre, se unió al Wigan de forma definitiva. Luego llegaron etapas en Stoke City y Stockport County antes de aterrizar en Bradford City.

Entre medias, un denominador común: las lesiones. Y una autocrítica poco habitual en el fútbol profesional.

“Probablemente no cuidé mi cuerpo en la mitad de mi carrera y en las primeras etapas tampoco, y eso ha tenido un efecto enorme en mí ahora”, admite. “Soy lo que soy por lo que no hice, pero no puedes vivir anclado en eso”.

Es una frase que explica mucho. Y que encaja con el jugador que se ve hoy: menos obsesionado con el cartel, más centrado en exprimir cada minuto.

Un suplente que no se conforma

Powell se ha reconciliado con su papel, pero no renuncia a más. Acepta el plan, entiende la pizarra, pero no se ha apagado el instinto competitivo.

“Habrá un momento en el que me frustre y quiera pelear por ser titular”, reconoce. “Pero si el míster dice ‘no, esto funciona’ o ‘esto es lo que estoy pensando’, ese es su papel”.

La frase destila madurez. El mismo jugador que hace unos meses no veía salida, hoy habla de gestionar la frustración, de entender el contexto, de respetar la jerarquía. Y, al mismo tiempo, de seguir empujando desde dentro.

Su objetivo es claro: jugar todo lo que pueda antes de la retirada. Sin plazos rígidos, sin dramatismos.

“Si termino a los 33 o a los 35, es lo que es. Mi perspectiva cambió hace mucho tiempo y disfruto cada segundo que juego. Sea como suplente o como titular, estoy atesorando cada momento”.

Un final que ya no tiene fecha

La carrera de Nick Powell pudo haberse detenido en enero, en silencio, lejos de los focos. En lugar de eso, se ha reinventado como un arma letal desde el banquillo en un equipo que mira a lo más alto de League One.

No hay promesas de redención total ni titulares fáciles de “segunda oportunidad”. Hay algo más realista y, quizá, más poderoso: un futbolista que ha mirado de frente al final y ha decidido alargarlo a base de goles, autocrítica y oficio.

El siguiente paso no depende solo de él. Depende de su cuerpo, de las decisiones de Alexander, de la batalla interna por un puesto en el once. Pero una cosa está clara: ese jugador que en enero no veía futuro, hoy solo tiene una idea fija en la cabeza.

Seguir. Y apurar hasta el último minuto antes de decir basta.