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José Mourinho y su plan para Arda Güler en el Real Madrid

José Mourinho ya tiene un plan para Arda Güler. Y huele a regreso a los orígenes del Bernabéu.

El técnico portugués quiere resucitar el viejo Real Madrid de las transiciones vertiginosas, ese equipo que devoraba metros y rivales a campo abierto. Para eso, según la prensa deportiva española, ha dibujado un esquema en el que la conexión entre Güler y Kylian Mbappé vuelve a ser el eje del proyecto ofensivo.

No es una ocurrencia aislada. Es una plantilla que el club ya conoce.

En este libreto, Mbappé ocupa el lugar que durante años fue patrimonio de Cristiano Ronaldo: el finalizador letal, el hombre que convierte cada contraataque en una ocasión de gol. Y, puertas adentro, a Güler se le mira como al heredero natural de Mesut Özil, el mediapunta que cosía cada transición con un pase que partía defensas.

La comparación no es nueva. Persigue a Güler desde que aterrizó en Madrid en el verano de 2023, tras su traspaso de 30 millones de euros desde Fenerbahce. Comparten raíces turcas, pero el parentesco futbolístico va mucho más allá del pasaporte: pase progresivo, visión privilegiada entre líneas, calma en espacios reducidos y ese último envío que abre defensas hundidas cuando el partido parece cerrado.

Mourinho, el entrenador que ya exprimió a Özil

El regreso de Mourinho solo ha avivado el paralelismo. No se trata de un entrenador cualquiera en la historia de Özil. Fue él quien exprimió hasta el límite al alemán en su primera etapa en el Real Madrid, quien lo convirtió en el socio perfecto de Cristiano en un equipo que vivía de correr, asociarse y castigar.

Ahora, con 63 años y de vuelta en el banquillo blanco, se encuentra con otro zurdo fino, 21 años recién cumplidos y un techo todavía por descubrir.

Desde que llegó a la capital española, Güler no se ha quedado quieto. Ha aparecido en la banda derecha, en el carril interior, incluso bajando mucho su posición para participar en la salida de balón. Esa versatilidad le ha servido para sumar minutos, pero no para asentarse como titular en una plantilla repleta de estrellas.

Mourinho quiere cambiar eso. Su idea es explotar al máximo un perfil de futbolista cuya mayor virtud no es el regate aislado ni el despliegue físico, sino la combinación, la lectura del juego y la creatividad en el último tercio. El tipo de jugador que da sentido a un equipo que corre, pero que también necesita una brújula cuando llega a la frontal.

El diario Mundo Deportivo desliza que el técnico, inmerso estos días en el diseño definitivo de la plantilla, trabaja con ese plan en mente. No aclara, eso sí, hasta qué punto lo ha formalizado ya dentro del club.

“Mesut Özil 2.0” y una pretemporada a medida

El calendario juega a favor de este experimento. La eliminación temprana de la selección turca en el Mundial libera a Güler de un verano cargado de partidos y viajes. Mientras otros regresan con la fatiga acumulada, él se presenta en Valdebebas con tiempo, piernas frescas y un entrenador dispuesto a dedicarle sesiones específicas.

Para Mourinho, es oro puro: semanas enteras para pulir movimientos, automatismos y sociedades en el campo de entrenamiento antes de que la competición dicte sentencia. Para Güler, una oportunidad que no admite excusas.

La idea es clara: otorgarle una función definida, central, reconocible. Que deje de ser un comodín y se convierta en referencia. Que asuma el papel de organizador de las transiciones, el hombre que recibe entre líneas, gira y encuentra a Mbappé lanzado al espacio, como en su momento hacía Özil con Cristiano.

El término que utiliza la prensa es contundente: “Mesut Özil 2.0”. No es un apodo ligero. Es una etiqueta que exige impacto inmediato, constancia y personalidad para pedir la pelota cuando quema.

Güler ya ha dejado destellos de que tiene ese talento. Ahora llega el tramo en el que los destellos dejan de ser suficientes. La pretemporada marcará si ese proyecto de mediapunta total se consolida o si el Real Madrid tendrá que seguir buscando a su nuevo cerebro creativo en otra parte del vestuario.