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Mourinho ya tiene a todos: arranca el Madrid de verdad

José Mourinho por fin ve el paisaje completo. Después de una pretemporada a medias, marcada por ausencias ilustres y muchos canteranos llenando huecos, el técnico portugués tendrá desde este lunes a toda su plantilla del Real Madrid a sus órdenes en Valdebebas. Se acabaron las excusas. Empieza el trabajo serio.

Los últimos cinco mundialistas del club regresan tras sus vacaciones extendidas por el 2026 FIFA World Cup: Marc Cucurella, Kylian Mbappé, Aurélien Tchouameni, Ibrahima Konaté y Jude Bellingham. Todos pasarán primero los reconocimientos médicos habituales y, acto seguido, saltarán al césped para unirse al grupo.

Para algunos será algo más que un simple regreso.

Cucurella campeón del mundo, Konaté se estrena

El caso de Cucurella simboliza bien el verano blanco. El lateral llega como flamante campeón del mundo con España y como una de las grandes apuestas del club en este mercado. Viene con la autoestima disparada, con el foco encima y con la obligación implícita de traducir esa versión de selección a la camiseta del Madrid.

Konaté, por su parte, vivirá sus primeras sesiones reales como jugador del Real Madrid. Hasta ahora, solo presentación y papeleo. Desde esta semana, Mourinho empieza a meterle en la mecánica de su defensa, un sector donde el técnico siempre ha sido especialmente exigente. El francés aterriza en un ecosistema nuevo, con jerarquías claras y una idea de solidez que el entrenador quiere recuperar a toda costa.

Mbappé, Bellingham y Tchouameni regresan como piezas ya centrales del proyecto. No vienen a ganarse el sitio; vienen a afinarlo.

A contrarreloj hacia La Liga

El problema es el tiempo. Los internacionales llegan con retraso en el ritmo de pretemporada. Han descansado más, han desconectado más. Físicamente están por detrás de sus compañeros. Y Mourinho lo sabe.

Su primer reto: ponerles a tono sin quemarlos. Ni sobrecargas, ni lesiones evitables. Gestionar la ansiedad por ver juntos a Mbappé, Bellingham y compañía con la necesidad de que lleguen vivos al tramo decisivo de la temporada.

El calendario no espera. El Real Madrid tiene aún dos amistosos de peso antes de que empiece la competición oficial. Primero, el Teresa Herrera ante el Deportivo de La Coruña el 12 de agosto. Después, viaje a Alemania para medirse al Schalke 04 el día 16. Dos pruebas con historia, con público exigente y con la obligación de que los recién llegados sumen minutos de verdad.

Son partidos pensados para algo más que rodar piernas. Son el laboratorio donde Mourinho empezará a dibujar su once.

El momento de enseñar su Madrid

Hasta ahora, la pretemporada blanca ha sido un boceto. Señales sueltas, alguna pista táctica, minutos para jugadores del filial como Alexis Ciria, que ha aprovechado el escaparate y ha llamado la atención del cuerpo técnico. Pero nada definitivo.

Con la plantilla completa, la coartada se acaba. Este es el tramo en el que Mourinho debe empezar a mostrar cómo quiere que juegue su Madrid en esta segunda etapa. Qué sistema va a proteger a Mbappé. Dónde va a liberar a Bellingham. Cómo va a encajar a Cucurella en la estructura defensiva. Y qué papel exacto tendrán Tchouameni y el resto en un centro del campo que, de momento, no ha sido reforzado como muchos esperaban.

El contexto no le perdona. El nombre de Mourinho sigue imponiendo, pero sus últimos años en los banquillos no han sido precisamente un desfile de títulos. En el Real Madrid, esa mezcla es dinamita: la paciencia es corta, la memoria selectiva y el juicio, implacable.

El debut en La Liga, ante el Espanyol el 22 de agosto, marca la cuenta atrás. Menos de dos semanas para integrar a los últimos en llegar y fijar una alineación reconocible. El margen es mínimo.

Un centro del campo incompleto y la mirada en Santander

El gran interrogante del verano blanco está en la medular. El club no ha logrado cerrar las grandes operaciones que tenía en mente. El “no” de Rodri ha dejado un vacío evidente en los planes, y Bernardo Silva, de momento, se presenta como la única incorporación de peso para esa zona.

La dirección deportiva no ve en el mercado actual una opción que compense el coste y las complicaciones de una gran operación a estas alturas. Mourinho, por su parte, sostiene que confía en el grupo que tiene y que no necesita refuerzos adicionales. El mensaje es claro: con estos va a la guerra.

Eso no significa que el club haya cerrado los ojos al futuro. Según SPORT, el Real Madrid sigue rastreando jóvenes talentos para el centro del campo y ha puesto el foco en Sergio Martínez, mediocentro adolescente del Racing de Santander.

El jugador destaca por su calidad técnica, su control de balón y una lectura táctica poco habitual para su edad. A eso suma físico y una notable mejora reciente en su aportación defensiva, lo que le convierte en una opción válida para actuar como mediocentro puro. Justo el perfil que el Madrid no abunda en la élite de su plantilla.

Sobre el papel, encaja como proyecto a largo plazo. En la práctica, el camino está lleno de piedras.

Barcelona aprieta y Racing endurece la partida

El primer obstáculo tiene nombre conocido: Barcelona. El conjunto azulgrana, según las mismas informaciones, va por delante en la carrera por Sergio Martínez. Ha avanzado posiciones y, a día de hoy, está mejor colocado que el Real Madrid.

El segundo problema está en Santander. El Racing no tiene ninguna intención de regalar a su perla. El club acaba de renovar al jugador hasta 2029 y se agarra a esa firma para blindarse. Exige el pago íntegro de la cláusula de rescisión, cifrada en 3 millones de euros, y además reclama un alto porcentaje de una futura venta.

Esa combinación complica la operación para el Madrid. Pagar la cláusula y aceptar una gran plusvalía para el Racing en una hipotética venta futura reduce el margen de maniobra. Más aún si el jugador no da el salto al primer equipo y se queda atascado en un escalón intermedio.

Porque esa es otra cuestión clave: si el Real Madrid logra ficharlo, ¿dónde jugaría? Todo apunta a que el destino inicial sería el Castilla. El primer equipo está saturado de nombres y jerarquías, y el club no quiere acelerar procesos que puedan romperse por el camino.

Entre la urgencia del presente y la apuesta por el futuro

Mourinho mira al corto plazo. Tiene a Mbappé, Bellingham, Cucurella, Konaté y Tchouameni de vuelta. Tiene dos amistosos para ensamblarlos. Tiene un estreno liguero a la vuelta de la esquina y un club que le exige resultados desde ya.

La directiva, mientras tanto, equilibra cuentas, gestiona egos y mira a Santander pensando en un mediocentro adolescente que quizá, dentro de unos años, sea el ancla del equipo.

La temporada todavía no ha empezado, pero el Madrid ya vive en su eterna tensión: ganar hoy sin dejar de construir el mañana. La cuestión es sencilla y brutal a la vez: ¿le dará tiempo a Mourinho a moldear su equipo antes de que el propio Real Madrid empiece a juzgarle?