Mikel Arteta defiende su conciencia tras el veredicto del Manchester City
Mikel Arteta sabía perfectamente a lo que iba cuando se sentó en la sala de prensa de la ciudad deportiva del Arsenal. No se trataba de táctica, ni de lesiones, ni siquiera de la carrera por la Premier League. El foco estaba en su pasado en el Manchester City y en el demoledor veredicto de la comisión independiente sobre las infracciones del club.
Durante más de media hora, el técnico del Arsenal esquivó, contuvo y recondujo preguntas. Pero bastó una sola palabra para desnudar el momento más revelador de la rueda de prensa.
Le preguntaron: “Estuviste en el City tres años y medio, ¿tienes la conciencia tranquila? Tenías un cargo de responsabilidad allí, ¿tienes la conciencia tranquila?”. Respuesta de Arteta: “Sí”.
Nada más. Sin matices, sin rodeos. Un monosílabo que pesó más que cualquiera de sus frases largas.
Un guion muy claro
Arteta trabajó como asistente de Pep Guardiola entre 2016 y 2019, etapa que se solapa con el periodo en el que el Manchester City ha sido declarado culpable de vulnerar normas de la Premier League y de ocultar financiación secreta superior a 830 millones de libras a lo largo de nueve temporadas. El club ha recurrido la resolución, y ese recurso se ha convertido en el escudo perfecto del técnico del Arsenal.
Desde la primera pregunta, el vasco dejó claro que no iba a salirse del guion:
“Creo que es muy importante que respetemos el proceso, los plazos. Sigue siendo un proceso en curso que no está resuelto porque ha sido apelado”, explicó. “Mi posición, y creo que la posición del club, es no hacer más comentarios hasta que esto esté completamente resuelto”.
Ni un paso más allá. Cada intento de profundizar en su papel en aquel City chocó contra la misma muralla: respeto al proceso, confianza en las autoridades, silencio hasta el final del caso.
Arteta no se mostró agresivo ni a la defensiva, pero sí inflexible. Llegó con un mensaje y se aferró a él.
El informe, las “sham contracts” y el silencio
La comisión independiente acusó al Manchester City de haber organizado “sham contracts” con varios socios comerciales para disfrazar ingresos y maquillar sus cuentas. Se trata de uno de los informes más duros que ha afrontado un club de la élite inglesa en la era moderna.
Le pidieron reacción. Nada. Le buscaron una valoración moral. Tampoco. Arteta se mantuvo en la misma línea: entender la pregunta, pero no cruzar ninguna frontera.
“Entiendo perfectamente la pregunta”, concedió, antes de volver a refugiarse en el respeto al procedimiento y a la apelación en curso.
Cuando le cuestionaron si, para preservar la integridad de la Premier League, el recurso y la sanción debían resolverse esta misma temporada, el técnico se apoyó de nuevo en las instituciones:
“Las personas responsables de gestionar este proceso deben llegar a las conclusiones correctas y estoy seguro de que se hará y se resolverá de la manera adecuada. Tenemos que confiar en eso”.
Sin dramatismos, sin ataques, sin victimismo. Un discurso pulido, calculado, casi jurídico.
Guardiola, fuera de escena
Había otra pregunta inevitable: ¿ha hablado con Pep Guardiola desde el fallo de la comisión?
Arteta cortó en seco: “Prefiero no responder a esas preguntas”.
No hubo complicidad pública, ni defensa explícita de su antiguo club, ni distancia marcada. Solo una puerta cerrada. El actual entrenador del Arsenal decidió no entrar en el terreno personal, consciente de que cualquier palabra sobre Guardiola o el City se leería con lupa.
Fe absoluta en la Premier League
En medio de un debate que golpea directamente a la credibilidad de la competición, Arteta sí quiso dejar un mensaje rotundo sobre el torneo en el que pelea cada fin de semana.
Aseguró que cree “al 100%” que la Premier League sigue siendo la mejor liga del mundo.
En un contexto de sospechas, apelaciones y acusaciones multimillonarias, el técnico del Arsenal eligió un papel muy claro: ni juez, ni abogado defensor, ni fiscal. Solo entrenador. Uno que, al menos de puertas afuera, asegura dormir tranquilo.





