Matthew Sorinola alcanza los 100 partidos con Plymouth Argyle
En Home Park se prepara un pequeño hito con sabor a constancia. Si Matthew Sorinola salta al césped el sábado ante AFC Wimbledon, el lateral alcanzará los 100 partidos con Plymouth Argyle en todas las competiciones. Un número redondo para un jugador que llegó casi en silencio y que hoy se ha convertido en una pieza fija del vestuario.
Sorinola, de 25 años, aterrizó en el club en enero de 2024, libre, tras salir del Union Saint-Gilloise belga. Una apuesta discreta, firmada por el entonces entrenador Ian Foster, que apenas tuvo tiempo de desarrollar su proyecto. El defensor, sin embargo, sí se quedó. Y resistió.
Desde entonces ha pasado por las manos de Wayne Rooney, Miron Muslic y del actual técnico, Tom Cleverley. Tres entrenadores, tres ideas distintas, un mismo denominador común: Sorinola siempre ha encontrado su sitio. En un vestuario con mucha rotación, esa continuidad lo ha convertido en uno de los jugadores con más recorrido de la plantilla actual.
Cleverley no escatima elogios cuando se le pregunta por el lateral: lo define como un futbolista “técnicamente sobresaliente”, muy fuerte en el uno contra uno defensivo y, sobre todo, una gran persona dentro del grupo. En un club que ha tenido que reconstruirse varias veces en poco tiempo, ese perfil vale casi tanto como un gol.
El entrenador subraya, además, la competencia feroz en los costados defensivos. Con Matty, Joe Edwards, Wes Harding, Alex Hartridge y Jack MacKenzie, el Argyle presume de una de sus zonas mejor cubiertas. Y hay un detalle que marca la diferencia: tanto Wes como Sorinola pueden jugar por ambas bandas, un lujo táctico poco habitual que amplía el margen de maniobra en cada plan de partido.
Para Sorinola, el posible partido 100 no es solo una cifra estadística. Es la prueba de que su apuesta por Plymouth Argyle fue la correcta. Llegó como agente libre, sin focos ni grandes titulares. Hoy, en cambio, se asoma a su centenario vestido de verde, consolidado como un defensor fiable y como uno de los referentes silenciosos del vestuario.
Si el sábado vuelve a aparecer en el once o desde el banquillo, no solo sumará una presencia más en su hoja de servicios. Confirmará que, en un club en constante movimiento, él se ha ganado el derecho a ser parte estable de la historia reciente de Home Park. Y esa es una marca que no se consigue todos los días.






