Logotipo completo Tribuna Gol

Manchester United invierte más de 150 millones en su centro del campo

Manchester United lleva dos veranos redibujando su equipo línea por línea. El pasado, la delantera. Este, el corazón del juego. Con la llegada de Carlos Baleba, el club ya suma tres incorporaciones para la medular en esta ventana tras Andrey Santos y Youri Tielemans. La inversión total supera los 150 millones de libras. El mensaje es claro: todo pasa por arreglar el centro del campo.

Baleba, la gran apuesta

El camerunés aterriza en Old Trafford en un acuerdo que puede alcanzar los 70 millones de libras. Una cifra alta, pero lejos de los más de 100 millones que Brighton llegó a exigir en el verano de 2025, cuando United ya rondaba la operación y el mercado aún vivía bajo el impacto del traspaso de Moisés Caicedo a Chelsea.

Aquella tasación se apoyaba en la temporada 2024/25 de Baleba en el Amex Stadium, una campaña de explosión que le colocó en el radar de los grandes. El problema es que su 2025/26 no estuvo a la misma altura. De ahí la rebaja. Y de ahí también la sensación de que, por mucho que el precio haya bajado, sigue habiendo un componente de riesgo.

Desde Manchester, sin embargo, ven una oportunidad. En su mejor versión, Baleba ofrece exactamente lo que el equipo lleva años buscando: equilibrio. Un mediocentro capaz de sostener al equipo, de abarcar metros, de permitir distintos sistemas sin que la estructura se resienta.

El viejo problema del medio campo

La última década en Old Trafford está llena de intentos fallidos por encontrar un ancla fiable. Casemiro, Manuel Ugarte y otros nombres pasaron por el puesto con más sombras que certezas. El brasileño, de hecho, terminó siendo más amenaza en campo rival que escudo por delante de la defensa en su última temporada.

Ahí es donde aparece Baleba. En su gran curso 2024/25 con Brighton completó 79 entradas en Premier League, según las estadísticas oficiales. Esa cifra le situó empatado en el puesto 25 de la liga, apenas por detrás de Casemiro y Bruno Fernandes. Pero el impacto del camerunés no se explica solo por el volumen de entradas.

Según los datos de Fotmob, se colocó 14º en la liga en intercepciones por 90 minutos, con una media de 1,6. Solo Harry Maguire, entre los jugadores de United, mejoró ese registro. La temporada pasada mantuvo la misma media, aunque con menos minutos: 29 intercepciones totales frente a las 46 del curso anterior.

No solo los números le respaldan. Rio Ferdinand, voz autorizada en Old Trafford, se ha mostrado entusiasmado con el fichaje. El excentral subrayó en su canal de YouTube la capacidad de Baleba para abarcar campo, su potencia física, su fortaleza en los duelos y su resistencia a la presión rival. Destacó también su progresión vertical con balón, esa zancada que rompe líneas y que, según Ferdinand, le convierte en un complemento ideal para cualquier otro centrocampista de la plantilla.

La sombra de la última temporada

El pero es evidente: su 2025/26 no estuvo al nivel de la anterior. Y ese matiz no va a desaparecer de la conversación de la noche a la mañana.

En Brighton apuntan a varios factores. Fabian Hürzeler, técnico de los Seagulls, sugirió que el interés de Manchester United pudo distraer a Baleba en el inicio de campaña. El futbolista, además, interrumpió su temporada para disputar la Copa Africana de Naciones, un parón que alteró su ritmo competitivo y su continuidad.

Hürzeler fue claro al hablar de la dimensión emocional del traspaso frustrado. Recordó que, para un jugador joven, leer que un club como United prepara una gran oferta puede removerle “muy, muy” por dentro. Insistió en que forma parte del proceso de madurez: jugar bien, atraer a un grande, gestionar el ruido y seguir rindiendo sin desconectarse del equipo que le paga.

El técnico alemán también subrayó algo que en Old Trafford harían bien en no olvidar: Baleba no es una máquina. No basta con pulsar un botón para que funcione siempre igual. Hay emociones, contexto, altibajos. Y ese componente humano será clave en su aterrizaje en la Premier con la camiseta de United.

La buena noticia para el club inglés es que la Copa Africana no interferirá esta vez. El camerunés tendrá un calendario más limpio y un entorno nuevo en el que rearmar su confianza.

Un fichaje lesionado y un vestuario con pocas piernas

Hay otro matiz importante: Baleba llega lesionado. No estará disponible desde el primer día, y la afición tendrá que armarse de algo de paciencia. Sin embargo, el volumen de minutos que acumula en las dos últimas temporadas invita a pensar que, una vez recuperado, puede soportar una carga alta de partidos.

Su contexto contrasta con el de sus nuevos compañeros. Tielemans, Mainoo y Santos llegaron a este verano con pocos minutos en las piernas por distintos motivos. El belga apenas sumó 1.863 minutos de Premier con Aston Villa, lastrado por dos lesiones. Mainoo se quedó en 1.654, condicionado por un uso muy medido hasta la llegada de Michael Carrick. Santos, por su parte, jugó 1.255 minutos de liga con Chelsea, aunque en el cómputo global de competiciones terminó participando más que Mainoo.

Este escenario admite dos lecturas. Una, optimista: centrocampistas relativamente frescos, sin un desgaste brutal a sus espaldas. Otra, más preocupante: un núcleo de mediocentros que aún no ha demostrado poder sostener el ritmo de un curso completo en la élite, semana tras semana, con la exigencia añadida de adaptarse entre ellos.

Ahí es donde la durabilidad de Baleba puede marcar la diferencia. En 2024/25 disputó 2.673 minutos de liga con Brighton. La pasada campaña, pese a marcharse a la Copa Africana en diciembre, alcanzó los 1.662. Si en Old Trafford logra mantener esa disponibilidad, Carrick ganará margen para rotar, proteger a los más jóvenes y evitar sobrecargas.

Carrick, la pieza clave del proyecto

El propio Baleba sabe lo que se juega. Tras firmar su contrato, dejó un mensaje nítido: no ve a Michael Carrick solo como un entrenador, sino como la figura ideal para llevarle a su techo competitivo. Habló de la experiencia y el conocimiento del juego del técnico inglés como argumentos clave para dar el salto.

El encaje, sobre el papel, tiene lógica. Carrick fue uno de los grandes organizadores de la era dorada de United, un mediocentro que entendía los ritmos, las distancias y los equilibrios como pocos. Ahora le toca trasladar esa lectura a un grupo joven, con talento, pero todavía por definir.

Baleba aporta físico, piernas, agresividad y capacidad para romper líneas. Tielemans suma pase, criterio y llegada. Mainoo ofrece pausa y técnica. Santos, energía y despliegue. Sobre el césped, las piezas parecen complementarias. Sobre la temporada, la pregunta es otra.

United ha gastado más de 150 millones de libras para reconstruir su centro del campo. Ha encontrado perfiles, ha sumado variantes, ha rejuvenecido la sala de máquinas. Lo que aún no ha demostrado es si, con todo eso, tendrá por fin el mediocampo sólido y fiable que lleva años persiguiendo.

Ahí está la gran incógnita que sobrevuela Old Trafford: ¿este nuevo corazón rojo será suficiente para sostener el proyecto cuando lleguen los meses en los que de verdad se decide una temporada?