Malasia en la FIFA ASEAN Cup: De la euforia al desconsuelo
La última jornada del Grupo A de la FIFA ASEAN Cup, primera división, fue un golpe directo al estómago de Malasia. Durante unos minutos, en el césped del Si Jalak Harupat Stadium de Bandung, los jugadores malayos se vieron en la final. Habían arrollado 6-0 a Singapur, habían hecho su parte, y algunos ya festejaban convencidos de que el billete estaba asegurado.
No lo estaba.
En el otro partido, disputado al mismo tiempo, Indonesia desató una tormenta en los instantes finales ante Bangladesh. Dos goles en el sexto y séptimo minuto del tiempo añadido cerraron un insólito 9-2 que lo cambió todo: Indonesia y Malasia igualadas a siete puntos, misma diferencia de goles (+9), pero los indonesios al frente del grupo por haber marcado más tantos, 11 contra 9.
La alegría en Bandung se congeló en seco.
De la euforia al desconcierto
En el banquillo malasio, la incredulidad se transformó en silencio. Sobre el césped, varios jugadores miraban al videomarcador como si se tratara de un error. Entre ellos, Bergson, delantero nacido en Brasil y uno de los grandes protagonistas del torneo para Malasia: cuatro de los nueve goles de su selección llevaban su firma, incluido el triplete ante Singapur.
La frustración del atacante estalló en redes sociales. En su cuenta personal de Instagram, Bergson cargó con dureza contra lo sucedido en el otro encuentro.
“Todo es ridículo. Todo ha favorecido a Indonesia durante todo el torneo. Jugaron los tres partidos en Jakarta por la noche, mientras que los equipos visitantes tuvieron que viajar a Bandung y jugar por la tarde”, escribió.
El delantero fue más allá al referirse al tiempo añadido del Indonesia–Bangladesh: “En la última jornada, al principio solo había dos minutos de tiempo añadida, y de repente se convirtieron en siete. Marcaron dos goles en los dos últimos minutos del descuento. ¿Qué es exactamente lo extraño e ilógico de todo esto?”.
El mensaje desapareció esa misma noche. El enfado dejó paso a un tono más sereno y de liderazgo dentro del vestuario. Bergson regresó a Instagram con otro texto, esta vez para levantar el ánimo del grupo: “Estoy orgulloso de todos”.
La queja oficial y la explicación arbitral
La polémica no se quedó en las redes. La Federación de Fútbol de Malasia envió una carta abierta a la FIFA para pedir explicaciones sobre el cambio en la cantidad de tiempo añadido en el duelo de Indonesia.
Desde el banquillo indonesio, el seleccionador John Herdman ofreció su versión. Habló de un error de comunicación entre el árbitro principal, Nasrullo Kabirov, y el cuarto árbitro, Yusuke Ohashi. Según Herdman, dos minutos de añadido habrían sido claramente insuficientes, teniendo en cuenta todo lo que se había perdido en la segunda parte: cuatro revisiones de VAR y varias intervenciones del colegiado para frenar conatos de enfrentamiento entre jugadores.
Mientras tanto, Tan Cheng Hoe, técnico de Malasia, evitó entrar en la controversia arbitral. No quiso alimentar el fuego. Se limitó a subrayar el golpe deportivo y emocional que suponía el desenlace, recordando que sus jugadores lo habían dado todo.
“Muy difícil de creer”: la voz del vestuario malasio
En el interior del grupo, la sensación era de asombro y desilusión. Paulo Josue, otro delantero brasileño nacionalizado malasio, no escondió su sorpresa por el marcador del Indonesia–Bangladesh.
“Es muy difícil de creer. Una selección encaja nueve goles en un torneo como este”, señaló el atacante de 37 años. Aun así, trató de girar el foco hacia lo que viene: “Tenemos que mantener la cabeza alta, afrontarlo y tratar de terminar el torneo lo mejor posible”.
Ese es ahora el reto inmediato de Malasia. El equipo todavía tiene por delante el partido por el tercer puesto, el 5 de octubre, ante Vietnam. No es la final soñada, pero sí una oportunidad para cerrar la competición con algo de orgullo deportivo.
Un grupo impecable… hasta el último suspiro
El golpe resulta aún más duro si se repasa la trayectoria malasia en el grupo. Antes del 6-0 a Singapur, la selección había derrotado 3-0 a Bangladesh y había empatado 0-0 con Indonesia. Siete puntos, nueve goles a favor, ninguno en contra. Una fase de grupos limpia, sólida, que parecía el camino perfecto hacia la final.
De ahí el mensaje de Arif Aiman, una de las figuras del equipo, dirigido directamente a la afición. El centrocampista de 24 años pidió que no se señale a los jugadores después de un esfuerzo que, sobre el césped, rozó la perfección defensiva.
“No encajamos goles y fuimos mejores que los equipos que había aquí, y quizá seamos aún más fuertes en el futuro”, afirmó.
Ese futuro, para Malasia, empieza ya. No será en la final de la FIFA ASEAN Cup, pero sí en un partido por el tercer puesto que medirá algo más que un resultado: la capacidad de un grupo para levantarse después de ver cómo un sueño se le escapaba en el minuto 97, a cientos de kilómetros de donde creía haberlo asegurado.






