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Luis Enrique y Dembélé: El ambiente ganador del PSG

El ambiente en el Paris Saint-Germain huele a vestuario ganador: bromas, sonrisas y un punto de descaro. La goleada por 4-2 a Manchester City en la Champions League no solo dejó fútbol y ruido europeo, también una escena que retrata el momento del grupo.

Ousmane Dembélé, todavía con la adrenalina de una gran noche continental, se permitió un guiño público a su entrenador. Ante los micrófonos, el francés habló de su debilidad por los partidos de Champions “los martes y miércoles”, sobre todo cuando vuelve de vacaciones, y remató con una petición tan exagerada como calculada: que su descanso se prolongara… hasta marzo.

Entre carcajadas, dejó la frase que encendió las sonrisas en París: la decisión, dijo, “depende del entrenador”.

La réplica de Luis Enrique

La respuesta de Luis Enrique llegó este viernes, en la previa del viaje a Estrasburgo en Ligue 1. Lejos de cortar la broma, el técnico español la elevó un punto más y dibujó el retrato de un vestuario distendido, pero con las jerarquías claras.

“Ousmane es el jefe. Bromea todo el tiempo, y me encanta su pasión por el fútbol. Por supuesto, estaba bromeando”, declaró, según recogió el medio francés Foot Mercato.

Después, cambió el tono, sin perder la sonrisa. Recordó que el poder real sobre los descansos sigue en su despacho: “Siempre estoy abierto a dar descanso a los jugadores. La responsabilidad de concederles vacaciones recae en mí, pero eso significa que tienen que ir a entrenar al centro de entrenamiento (Campos)”.

Es decir: hay margen para el relax, pero bajo control. Nada de vacaciones eternas hasta marzo.

Un PSG suelto tras tumbar al City

La escena, ligera y cómplice, dice mucho del momento del PSG. Tras un triunfo de prestigio europeo ante Manchester City, el equipo respira confianza. El vestuario se permite bromear en público, el entrenador entra al juego y la tensión se canaliza en forma de buen humor.

Dembélé, uno de los jugadores más imprevisibles del plantel, aparece ahora no solo como arma ofensiva, sino como termómetro del ambiente. Luis Enrique, por su parte, proyecta una imagen de control flexible: mano firme en la gestión, pero sin ahogar la personalidad de sus futbolistas.

El siguiente capítulo llega en Estrasburgo, en Ligue 1. Con un PSG lanzado, en buena onda y con “el jefe” Dembélé de buen humor, la pregunta ya no es si el equipo compite. Es cuánto tiempo podrá sostener este nivel de juego… y de sonrisa.