Liverpool enfrenta un nuevo dilema contractual con Alisson Becker
Liverpool vuelve a mirar con preocupación su pizarra de contratos. En los últimos años ha dejado marchar a figuras de primer nivel sin ingresar un solo euro, y la herida sigue abierta. Este verano se fueron Mohamed Salah, Andy Robertson e Ibrahima Konaté sin traspaso, pese a que el club había invertido más de 75 millones de libras en ese trío. Un lujo que un aspirante al título no puede seguir permitiéndose.
Y, sin embargo, el escenario amenaza con repetirse.
Un vestuario plagado de contratos al límite
El club encara otra oleada de decisiones delicadas. Virgil van Dijk, Joe Gomez, Kostas Tsimikas y Wataru Endo han entrado ya en los últimos 12 meses de sus acuerdos. Cada día que pasa sin renovación aumenta el riesgo de otro éxodo a coste cero el próximo verano.
Pero el caso que más ruido genera no estalla en 2025, sino que asoma en 2027. Y tiene nombre de pilar absoluto del proyecto: Alisson Becker.
El guardián del proyecto, en cuenta atrás
Desde 2018, Alisson se ha consolidado como el dueño indiscutible de la portería de Liverpool. Para muchos, uno de los mejores guardametas del mundo durante casi una década. Para el club, el cimiento silencioso sobre el que se han construido títulos y noches europeas.
Pese a ese peso específico, el brasileño ha entrado ya en el último año de su contrato actual. Liverpool activó la temporada pasada una cláusula para extender el vínculo hasta el verano de 2027, una maniobra que dio aire a corto plazo, pero no ha resuelto el horizonte.
Según información de TEAMtalk, aún no se ha producido ninguna conversación formal para ampliar de nuevo ese compromiso ni para revisar sus condiciones más allá de esta campaña. No hay reuniones en agenda. No hay negociación avanzada. Solo un silencio que empieza a resultar incómodo.
Temor creciente a otra marcha gratuita
El informe apunta a algo que inquieta en los pasillos de Anfield: algunas fuentes internas creen que el guardameta, de 33 años, podría abandonar el club como agente libre tras esta temporada. Un escenario que colocaría a Liverpool ante un déjà vu peligroso, con otra pieza capital saliendo sin compensación económica.
Ante ese posible desenlace, el club ya trabaja en el tablero de reemplazos. Los nombres que emergen son claros: Giorgi Mamardashvili y Lucca Brughmanns figuran como candidatos para tomar el relevo bajo palos si se confirma la salida del brasileño.
Nada está firmado. Nada es definitivo. Pero la tendencia es evidente: Liverpool, que ya ha pagado caro su pasividad contractual, se asoma otra vez al borde del mismo precipicio.
La pregunta ya no es solo qué hará Alisson, sino cuánto está dispuesto el club a arriesgar antes de mover ficha.






