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Liverpool busca a Ronald Araujo para reforzar su defensa

Liverpool ha movido ficha. Con la defensa en cuadro y el inicio de temporada a la vuelta de la esquina, el club de Anfield ha iniciado gestiones para incorporar a Ronald Araujo cedido desde Barcelona durante un año.

No es un experimento. Es una necesidad.

Una defensa bajo mínimos

Andoni Iraola aterriza en su primera campaña al frente del Liverpool con un problema evidente: le faltan defensas. Joe Gomez cayó lesionado en pretemporada, se marchó cojeando y las pruebas confirmaron el peor escenario a corto plazo: alrededor de un mes de baja, fuera para el arranque del curso.

Giovanni Leoni sigue en plena recuperación de una grave lesión de ligamento cruzado. Conor Bradley continúa también en el dique seco y podría tardar aún en volver. Demasiadas incógnitas para un solo sector del campo.

A eso se suma la salida de Ibrahima Konaté, que se marchó libre al Real Madrid al finalizar su contrato. Un vacío más en el corazón de la defensa.

La manta se ha quedado corta atrás. Y el mercado se ha convertido en salvavidas.

El perfil Araujo

Según adelantó Fabrizio Romano, Liverpool ha reaccionado y ha ido directamente a por Ronald Araujo. El central uruguayo, de 27 años, puede actuar tanto en el eje de la zaga como en el lateral derecho, justo las dos posiciones donde Iraola anda más justo de efectivos.

La pasada temporada disputó 24 partidos de LaLiga con Barcelona y es un fijo en la selección de Uruguay. No es un proyecto, es presente. Un defensa con jerarquía, experiencia en grandes escenarios y un punto de agresividad competitiva que encaja con la exigencia de Anfield.

Para Iraola, Araujo significaría algo más que un refuerzo puntual: un líder atrás en un momento en el que la estructura defensiva del equipo está en plena reconstrucción.

La preocupación de Iraola

El técnico español no ha escondido en ningún momento su inquietud por la falta de profundidad defensiva. Ya había avisado de que necesitaba más opciones, especialmente atrás.

Preguntado este verano por la posibilidad de fichar un lateral derecho, Iraola fue claro: todo dependía del estado de Conor Bradley.

“Creo que depende de la situación de Conor Bradley. Si tienes a Conor Bradley totalmente en forma y sano, estamos muy contentos, listos, y no nos estaríamos haciendo estas preguntas”, explicó.

El problema es que Bradley todavía está lejos de su mejor versión física. Y eso cambia el tablero.

“Confiamos en Conor a largo plazo, queremos que sea nuestro lateral derecho, pero ahora mismo aún está, diría, un poco lejos de volver. Con el tema del central y del lateral derecho, en términos de profundidad defensiva estamos muy justos, así que es una solución que estamos intentando encontrar”, añadió.

Esa “solución” tiene ahora nombre y apellido: Ronald Araujo.

Un mercado a medias

Hasta el momento, el verano de Liverpool ha sido prudente en cuanto a fichajes. Ha llegado Jeremy Jacquet, central de 20 años, muy bien valorado en los despachos, pero que todavía no ha debutado con la camiseta red porque el club gestiona con cautela su regreso tras una lesión.

También se ha incorporado el joven delantero Víctor Muñoz, una apuesta de futuro para el frente de ataque, no una respuesta inmediata para los problemas del presente en defensa.

Con este contexto, la operación Araujo cobra todavía más sentido. No tapa el crecimiento de Bradley ni de Jacquet, pero da aire inmediato a una línea que ahora mismo camina sobre el alambre.

Anfield espera

Este fin de semana, Liverpool se mide a AS Monaco en Anfield. Será la primera vez que Andoni Iraola se siente en el banquillo local del mítico estadio.

El ambiente será de presentación, de bienvenida… y de examen silencioso. La grada mirará al césped, pero también al mercado. Sabe que la temporada es larga, que la Premier no perdona errores estructurales y que un equipo que aspira a todo no puede empezar el curso con la defensa cogida con alfileres.

Si el club consigue cerrar la cesión de Ronald Araujo a tiempo, Iraola habrá dado un paso grande para sostener su idea de juego desde atrás. Si no, cada balón colgado al área en agosto sonará a advertencia para todo el año.