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Liam Scales y su actuación en el 2-2 contra Austria

La crítica a Liam Scales no cuadra con el partido que hizo

En Dublín, muchos apuntaron a Liam Scales. No todos miraron bien el partido.

El central de Celtic fue señalado por parte de la prensa irlandesa tras el 2-2 de la República de Irlanda ante Austria en la Nations League, pero los datos y el propio desarrollo del encuentro dibujan otra historia: la de un defensa sólido, fiable y mucho más influyente de lo que reflejaron los titulares al día siguiente.

Un fijo en Celtic, bajo la lupa con Irlanda

Scales lleva tiempo dividiendo opiniones en Celtic. Instalado ya como habitual en el once, se ha ganado un sitio en la zaga de los de Glasgow con Martin O’Neill, sumando 10 apariciones esta temporada y asentándose en la línea defensiva del campeón escocés.

Con 28 años, alcanzó su 18ª internacionalidad con la República de Irlanda en el Aviva Stadium, en el tercer duelo de la Nations League B 2026-27. Era una nueva oportunidad para consolidarse también con su selección bajo las órdenes de Heimir Hallgrimsson. Lo hizo, pero no se le reconoció.

Algunos medios irlandeses hablaron de un jugador que “sufrió por momentos” y de una actuación que “nunca terminó de encenderse, pero fue funcional”. La etiqueta quedó pegada. El rendimiento real, no.

Un partido sobrio… hasta que se fue al banquillo

Scales arrancó como central zurdo en una línea de tres. Desde ahí, sostuvo al equipo en muchos tramos. No fue un futbolista de grandes gestos ni de acciones espectaculares, pero sí de esos que dan estructura: siempre bien perfilado, atento a las coberturas y firme en los duelos.

Firmó 30 pases acertados, sin arriesgar por arriesgar, eligiendo bien las zonas donde progresar. Cuando se atrevió a romper líneas, lo hizo con criterio: un regate intentado, un regate completado. Nada de adornos, solo utilidad.

En defensa, sus números hablan claro. Tercero en contribuciones defensivas totales sobre el césped, con 10 acciones de corte o recuperación. Ganó cuatro de los cinco duelos a ras de suelo y se impuso en tres de cinco balones aéreos. Forzó además dos faltas del ataque austríaco, señal de que llegaba antes y con determinación a los balones divididos.

No hay rastro, en esos datos, de un jugador que “se desmorona” o que “sufre constantemente”. Más bien al contrario: Scales firmó un partido casi impecable desde el punto de vista defensivo.

Y hay un detalle que refuerza esa sensación. Con él en el campo, Irlanda mandaba con un 2-0 que parecía encarrilar la noche. Cuando Hallgrimsson decidió sustituirlo por Liam Kitching, la estructura atrás cambió. La selección perdió parte de la solidez que había mostrado y terminó entregando una ventaja de dos goles. La diferencia con y sin Scales fue evidente.

Un contexto incómodo y una batalla ganada

La crítica fue especialmente severa en algunos medios, quizá condicionada por la percepción previa sobre su etapa en Celtic, donde nunca ha dejado de generar debate. Pero el encuentro ante Austria ofrece argumentos de peso para el otro lado de la discusión: el de quienes ven en él a un defensor más que válido para el nivel internacional.

No fue la figura del partido ni el nombre más brillante sobre el césped, pero cumplió con creces lo que se le pedía: seguridad, agresividad en el duelo, lectura táctica y una salida de balón limpia. Eso, en un sistema de tres centrales, vale oro.

Si Hallgrimsson busca estabilidad en la línea de tres, actuaciones como esta empujan a Scales hacia un rol todavía más importante en la selección. Las críticas, en cambio, parecen ir en dirección opuesta a lo que se vio en el campo.

Idah brilla y deja una sombra en Celtic

Mientras tanto, otro nombre con pasado en Celtic dejó huella en Dublín: Adam Idah. El delantero, ahora en Swansea City, fue clave para que Irlanda rescatara un punto ante Austria, apenas unos días después de marcar frente a Israel.

Idah se entendió de maravilla con Troy Parrott, liderando el frente de ataque de los Boys in Green. De sus botas salió la asistencia para su primer gol de la noche, una acción que mezcló potencia, desmarque y sangre fría en el último pase. Un delantero en plena madurez competitiva.

Su temporada con el líder del Championship confirma la sensación: cuatro goles en ocho titularidades y una presencia cada vez más dominante. Ha dado un salto en su juego y se nota en cada contacto con el balón.

En Glasgow, la decisión de dejarle marchar empieza a pesar. Celtic apostó fuerte por Kasper Hogh, un fichaje de alto coste que, de momento, no encuentra el camino del gol. Mientras Hogh busca confianza, Idah se consolida como referencia en Inglaterra y con su selección. La comparación es inevitable.

Entre la desconfianza y la reivindicación

El caso de Scales y el de Idah dibujan dos caras de una misma realidad para Celtic y para la República de Irlanda: jugadores discutidos en Glasgow, determinantes o muy útiles con su país.

Scales, cuestionado en los medios pese a un partido defensivamente casi intachable. Idah, liberado lejos de Celtic, creciendo a golpe de goles y actuaciones de peso. Uno pelea por respeto; el otro, por confirmar que dejarle ir fue un error.

Si algo dejó el 2-2 ante Austria es la sensación de que los juicios rápidos no siempre encajan con lo que ocurre sobre el césped. Y que, en el caso de Liam Scales, la batalla por cambiar esa narrativa no se libra en los titulares, sino en cada duelo ganado y en cada ventaja que Irlanda deja escapar cuando él ya no está en el campo.