La historia de Le Paul: del adiós en Lyon a la gloria con Francia
Antes de convertirse en uno de los delanteros más temidos del fútbol francés, Le Paul tuvo que atravesar un terreno que muy pocos soportan sin quebrarse. Su historia no arranca con focos ni portadas, sino con un portazo y un duelo familiar devastador.
En 2020, todavía en la academia del Lyon, el club decidió prescindir de él. Un corte frío. Para un chico que había crecido soñando con triunfar allí, la noticia cayó como un mazazo. Tanto, que llegó a plantearse si merecía la pena seguir en el fútbol. El futuro, de repente, parecía vacío.
Ese mismo año, la vida fue aún más cruel. Su padre, Fabrice Le Paul, exjugador del Auxerre y exinternacional sub-21 con Francia, sufrió un grave accidente de tráfico. La familia se vio empujada a una decisión imposible: desconectar las máquinas que lo mantenían con vida. Le Paul tuvo que despedirse de su referente dentro y fuera del campo justo cuando su propia carrera tambaleaba.
Podía haberse apagado ahí. No lo hizo.
Desde ese dolor, el delantero encontró una forma de seguir adelante en el fútbol. Su ascenso, a partir de entonces, fue vertiginoso. Fichó por el Angers procedente del Épinal en la temporada 2023-2024 y se convirtió en una de las armas principales del equipo para lograr el ascenso a la élite del fútbol francés. De la dureza de los campos modestos al brillo de la Ligue 1 en apenas un parpadeo competitivo.
Ya en la máxima categoría, no se conformó con participar. Marcó 9 goles en su primera temporada en primera y obligó a mirar hacia él. El Rennes no dudó: apostó fuerte y pagó alrededor de 13,5 millones de euros para asegurarse su fichaje. Era una inversión significativa, una declaración de confianza.
Rennes le ofreció el verdadero trampolín de su carrera. Y Le Paul respondió con una temporada de delantero total: 21 goles y 5 asistencias en la liga francesa. Cifras de élite, suficientes para coronarse máximo goleador de la competición. No era solo una buena racha; era la confirmación de un atacante que había transformado el rechazo y el duelo en eficacia y determinación.
Con esos números, la llamada de la selección era cuestión de tiempo. Y llegó. Zidane no dudó en otorgarle su primera convocatoria con Francia. El delantero debutó con la camiseta nacional ante Turquía el 25 de septiembre, un momento que cerraba simbólicamente el círculo iniciado años atrás en la academia del Lyon.
Tres días después, el salto fue aún mayor: titular contra Bélgica en el segundo partido de la era Zidane. Del chico al que un club formador le había dicho “no” al delantero que se mide sin complejos a una de las selecciones más potentes del continente en apenas unos años.
Ahora espera Italia. Otro examen, otro escenario para demostrar que su presencia con Francia no es solo un homenaje a una historia de resistencia personal, sino la consecuencia lógica de un delantero en plena explosión. Una carrera que, después de tanto dolor y tanta respuesta, todavía parece estar apenas despegando.






