Kylian Mbappé y su gripe en el debut de Zidane con Francia
Kylian Mbappé cerró la última temporada con el Real Madrid como un ciclón. Ahora, el arranque del nuevo curso le está poniendo algo más de freno. Ocho goles y dos asistencias en ocho partidos son números de superestrella, pero el derbi ante el Atlético de Madrid dejó una imagen distinta: gris, poco influyente, lejos del jugador que acostumbra a decidir noches grandes.
En medio de ese contraste, el capitán de Francia se ha encontrado con otro obstáculo, esta vez físico, justo cuando se abría una nueva etapa en la selección con Zinedine Zidane al mando.
Llegada a la concentración… y parón inesperado
Mbappé se incorporó el lunes a la concentración de la selección francesa para la ventana internacional de septiembre. Zidane lo incluyó sin dudas en su primera lista, pieza central del nuevo proyecto, símbolo del presente y del futuro de “les Bleus”.
Pero nada más llegar, frenazo. El lunes no se entrenó con el grupo: venía de disputar el derbi contra el Atlético el domingo y el cuerpo técnico acordó darle descanso. Un día de margen para recuperar piernas y cabeza. Rutina para una estrella que acumula minutos y focos.
El problema llegó después. Según informó la Federación Francesa de Fútbol, Mbappé también se perdió la siguiente sesión por un cuadro gripal. Nada de balón, nada de carrera. Cama, reposo y termómetro.
El comunicado del organismo fue claro en lo inmediato —reposo absoluto—, pero dejó en el aire lo que más interesa a Zidane: sin plazo de recuperación fijado.
Duda seria para el debut ante Turkiye
El calendario no espera. Francia abre la fase de grupos de la UEFA Nations League ante Turkiye, en el que será el primer partido oficial de Zidane como seleccionador. Un estreno que estaba diseñado con Mbappé como rostro principal del nuevo ciclo.
Hoy, su presencia es una incógnita. Oficialmente, duda. Deportivamente, un quebradero de cabeza.
Sin entrenar con el grupo en los dos primeros días de concentración y confinado en la habitación, el delantero del Real Madrid corre contra el reloj. Zidane y su cuerpo técnico deberán decidir si arriesgar con su estrella o protegerla pensando en lo que viene inmediatamente después.
Porque el menú es exigente: tras Turkiye, Francia afrontará tres partidos más en esta misma ventana internacional, todos en la UEFA Nations League: doble duelo ante Bélgica y un choque frente a Italia. Un bloque de encuentros que puede marcar el tono competitivo del nuevo proyecto.
Francia se apoya en su fondo de armario
Mientras Mbappé guarda reposo, otros jugadores del Real Madrid citados por Zidane sí están plenamente disponibles. Eduardo Camavinga e Ibrahima Konaté se entrenan con normalidad y apuntan a piezas importantes en el nuevo dibujo del técnico.
La ausencia —o la versión limitada— de Mbappé obligaría a Francia a repartir responsabilidades ofensivas. El plan inicial, construido alrededor de su velocidad, su desborde y su pegada, podría mutar hacia un equipo más coral en el último tercio, al menos en el arranque de la Nations League.
Entre Francia y el Real Madrid, un mismo deseo
En Francia miran al corto plazo: que su capitán llegue a tiempo para liderar el estreno de Zidane y encarrilar la clasificación hacia la siguiente fase de la UEFA Nations League. En Madrid, la mirada va un poco más allá: que el episodio gripal no deje secuelas y que el delantero regrese sano al club después del parón.
El inicio de temporada ya ha mostrado una versión algo irregular de Mbappé en cuanto a sensaciones, aunque los números sigan siendo de élite. Ahora, un virus inoportuno le obliga a detenerse justo cuando la escena internacional volvía a reclamarlo.
La pregunta es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿verá Zidane a su gran estrella sobre el césped en su primer partido al frente de Francia o tendrá que empezar su nueva era sin el jugador que simboliza mejor que nadie el techo de esta selección?






