Logotipo completo Tribuna Gol

Kompany y su orgullo por el City en medio del escándalo financiero

Vincent Kompany camina hoy por la banda del Allianz Arena como entrenador del Bayern Munich, pero una parte de su historia sigue anclada en el Etihad. Once años, cuatro títulos de Premier League, copas domésticas y una estatua a la entrada del estadio no se borran con una rueda de prensa. Lo que sí marca distancia, en cambio, es el terremoto que sacude ahora a su antiguo club.

La semana pasada, una comisión independiente dictaminó que Manchester City infringió más de 100 regulaciones financieras de la Premier League a lo largo de nueve temporadas, desde la 2009/10 hasta la 2017/18. El club ha presentado recurso. El debate arde en Inglaterra, el escrutinio es feroz y el legado de una era dorada se ve sometido a lupa.

En medio de ese ruido, Kompany eligió el balón. Y su propio pasado.

“Jugué 11 años para el club. He amado todos esos años y todo lo que logramos e hicimos en el campo, es algo de lo que estoy muy orgulloso”, dijo ante los periodistas este viernes.

Frase corta, mensaje claro: su juicio se queda en la hierba, en los títulos levantados, en la transformación deportiva que vivió desde dentro.

El exinternacional belga, hoy con 40 años, llegó al City procedente del Hamburg apenas unas semanas antes de que Sheikh Mansour completara la compra que cambió para siempre el destino del club: de comparsa habitual a máquina de ganar. Kompany fue el capitán de esa metamorfosis, el rostro que levantaba los trofeos mientras el proyecto de Abu Dabi se consolidaba a golpe de inversión y victorias.

Por eso su figura, inmortalizada en una estatua frente al Etihad Stadium, se ha convertido en símbolo de aquella era. Pero el ídolo ha decidido no entrar en el barro del presente.

Preguntado por los problemas extradeportivos de su antiguo equipo, Kompany fue tajante: “Todo lo demás, como jugador no formas parte de eso y ahora, como entrenador del Bayern Munich, no estoy demasiado ocupado con ese tema”. No hay matices, no hay comentario político. Solo una línea roja entre lo que vivió dentro del vestuario y lo que hoy se discute en los despachos y los tribunales.

Su discurso giró de inmediato hacia lo que le ocupa ahora: “Estoy preparando el partido de la próxima semana y el partido que tenemos mañana y todo lo que tengo como entrenador”. El foco, insistió, está en el calendario del Bayern, no en el pasado del City.

Kompany no reescribe la historia ni la defiende. La suya, al menos, la deja intacta: la de un central que llegó a un club en transición, lo vio convertirse en potencia y se marchó convertido en leyenda, con cuatro Premier League y múltiples copas en la vitrina. Lo que se discute ahora pertenece a otra esfera.

El City pelea por su reputación ante una comisión y un recurso. Kompany, mientras tanto, pelea por puntos en la banda del Bayern. Su estatua sigue en Manchester. Su presente, claramente, ya no.