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Kevin De Bruyne brilla con doblete en victoria de Bélgica ante Turquía

Kevin De Bruyne, ya convertido en brújula eterna de esta generación belga, necesitó apenas un destello para inclinar la noche a su favor en Lieja. En su partido número 127 con la selección, el centrocampista del Napoli abrió el marcador con la naturalidad de quien lleva años decidiendo partidos importantes.

Un toque, otro, pared con Dodi Lukebakio y, de pronto, el espacio justo en la frontal. De Bruyne no dudó: control, mirada rápida y definición fría desde el borde del área. Bélgica encontraba el 1-0 sin haber sometido del todo a Turquía, pero con la sensación de que cada vez que el capitán pisaba campo rival algo serio podía pasar.

Turquía amenaza, De Bruyne sentencia

El gol no apagó a Turquía. Al contrario. El equipo visitante empezó a ganar metros, a lanzar avisos y a vivir cerca del área belga. No generó una catarata de ocasiones claras, pero sí una sensación constante de peligro, de que el empate podía caer en cualquier momento.

No cayó. Y el castigo llegó desde el mismo lugar: la frontal del área y el pie derecho de De Bruyne.

Cuando el partido parecía más abierto, el capitán belga volvió a aparecer en la zona donde se deciden los encuentros. Recibió cerca del semicírculo, acomodó el cuerpo y dibujó un disparo con rosca que superó a Ugurcan Cakir y se coló en la escuadra. Un golpe perfecto, imparable, que dejó a Turquía sin premio a su valentía y a Bélgica con un 2-0 que olía ya a partido resuelto.

“Intento liderar con el ejemplo para los jugadores jóvenes, y ellos me siguen fácilmente. Siento que todavía puedo contribuir. Me lo estoy pasando bien, y eso es lo principal”, explicó De Bruyne, reflejando en palabras lo que ya había contado con los pies.

En el banquillo, Mark van Bommel lo veía igual de claro: “Kevin De Bruyne siempre quiere jugar. Italia, Francia, hoy. Está en un momento realmente bueno. Irradia alegría, y se nota en los goles que marca”.

Lukaku se suma a la fiesta

Con el marcador controlado, Van Bommel movió piezas. Entró Romelu Lukaku, máximo goleador histórico de Bélgica, en lugar de Lukebakio. El partido pedía colmillo en el área, alguien capaz de rematar la obra que De Bruyne había iniciado.

La jugada del 3-0 retrató perfectamente ese rol. Charles De Ketelaere atacó el espacio por la banda y puso un centro raso que cruzó el área turca. El balón llegó a Lukaku, que, algo forzado, consiguió golpear lo justo para superar a Cakir desde muy cerca. No fue el gol más estético de su carrera, pero sí el tipo de tanto que define al delantero: siempre donde quema el balón, siempre dispuesto a empujarlo.

Van Bommel, pese al 3-0, no se dejó llevar por el triunfalismo: “Estoy muy contento con la victoria. Estuvimos descuidados en la posesión de vez en cuando y le dimos al rival la sensación de que podía crear ocasiones. El partido fue de ida y vuelta en fases, y no fuimos lo bastante controlados. Los mantuvimos dentro del encuentro durante mucho tiempo, aunque nunca sentí que estuviéramos en peligro de perder”.

Turquía, por su parte, encajó su tercera derrota consecutiva, un dato que pesa y que dibuja un panorama inquietante para su grupo.

Bélgica, en cambio, sale reforzada. El 3-0 la deja a solo un punto del líder del Grupo A1, Francia, y con la impresión de que su capitán ha encontrado de nuevo un estado de forma que cambia jerarquías.

Francia se frena en casa de Zidane

Mientras Bélgica recortaba distancia, la Francia de Zinedine Zidane dejó escapar la oportunidad de abrir brecha. En el primer partido del técnico como seleccionador en casa, Les Bleus se adelantaron con un gol de Michael Olise en el minuto 55, pero no supieron cerrar la noche.

Alessandro Bastoni apareció para firmar el empate y silenciar la celebración francesa. El tanto no solo negó a Zidane su primera victoria como local, también cortó una racha de dos triunfos seguidos y supuso el primer gol encajado por Francia bajo el mando del campeón del mundo.

“Fue un partido ajustado, pero estoy contento con el rendimiento de mi equipo y con lo que he visto”, aseguró Zidane. “Es un resultado un poco frustrante porque quizá merecimos algo más, pero sigo muy satisfecho con lo que hemos puesto en práctica”.

El empate aprieta la parte alta del grupo y da a Bélgica la sensación de estar al acecho, con margen real para discutir el liderato.

Noche de goleadores veteranos en la League B

En la League B, otro veterano dejó su sello con una actuación rotunda. Robert Lewandowski firmó un triplete en la goleada de Polonia por 6-0 ante Rumanía en el Grupo 4. Una exhibición ofensiva que recuerda que el delantero sigue siendo una garantía cuando se trata de castigar defensas frágiles.

En ese mismo grupo, Bosnia-Herzegovina y Suecia firmaron un 1-1 con un matiz histórico: fue el partido número 152 y último de Edin Dzeko con su selección. El delantero se despidió tras una carrera internacional larguísima, símbolo de una generación que llevó a Bosnia a competir en escenarios antes impensables para el país.

Irlanda del Norte se impone, Hungría cumple

En el Grupo 2, Irlanda del Norte derrotó 3-0 a Ucrania en campo neutral, en Trnava (Eslovaquia), con Ciaron Brown como protagonista inesperado gracias a sus dos goles. Una victoria amplia, de esas que construyen confianza y consolidan ideas.

Hungría, en el otro duelo del grupo, se impuso 1-0 a Georgia, un marcador corto pero suficiente para mantener su paso firme en la pelea por el ascenso.

League C: triunfos ajustados y empates peleados

La jornada dejó también movimiento en la League C. En el Grupo 2, Chipre aprovechó el factor local para vencer 2-0 a Armenia, mientras que Montenegro logró un trabajado 2-1 frente a Letonia en Riga, resultado que mantiene a los balcánicos en la pelea.

En el Grupo 3, Moldavia sorprendió a Kazajistán con un 2-1 en Astana, un triunfo de enorme valor a domicilio. Las Islas Feroe, por su parte, arañaron un 1-1 en casa ante Eslovaquia, un punto que, por contexto y jerarquía del rival, sabe a algo más que un simple empate.

En medio de esa maraña de marcadores, una imagen domina la noche: De Bruyne, brazos abiertos en Lieja, celebrando otro golpe de clase. Bélgica se acerca a Francia. La pregunta, ahora, es si este estado de gracia de su capitán bastará para cambiar el orden del grupo cuando llegue el tramo decisivo.