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Julián Álvarez cambia de agente para salir del Atlético

Julián Álvarez sabe que camina sobre hielo fino en el Atlético de Madrid. Lo siente en cada entrenamiento, en cada mirada, en cada silencio en el Metropolitano. El delantero ya no pelea solo por minutos: pelea por recuperar el control de su carrera. Y ha decidido hacerlo con un golpe de timón.

Según informa Sport, el argentino ha roto definitivamente con su agente de siempre, Fernando Hidalgo, y está muy cerca de cerrar un acuerdo con Javier Pastore para que pase a representarlo. No es un simple cambio de despacho. Es una estrategia. Un intento de recomponer puentes con la cúpula rojiblanca y, desde ahí, pactar una salida por la vía del consenso.

Relación rota con el club

En el Atlético daban por dinamitado el vínculo con la anterior agencia. La relación entre Hidalgo y la dirigencia colchonera había quedado hecha trizas. Hasta el punto de que el consejero delegado, Miguel Ángel Gil Marín, llegó a asegurar que el jugador estaba recibiendo “muy malos consejos” y que había sido “engañado”.

Desde entonces, la tensión ha sido una compañera constante para Álvarez. Su decisión de hacer pública su voluntad de irse dejó una cicatriz profunda. El vestuario siguió adelante, el equipo compitió, pero el delantero dejó de sentirse preparado, sobre todo en lo psicológico, para seguir defendiendo la camiseta rojiblanca.

El parón de selecciones apareció como un salvavidas. Un respiro real. Cambio de entorno, de caras, de conversación. Un par de semanas lejos de Madrid para tomar aire y, sobre todo, para pensar qué hacer con su futuro inmediato.

La respuesta llegó rápido: cumplir con el primer requisito que el Atlético le había planteado. Cambiar de agente.

Pastore, la llave para un nuevo capítulo

Con Pastore a punto de tomar las riendas, el objetivo es claro: rebajar la tensión, recomponer una mínima convivencia institucional y, desde ahí, trabajar una salida ordenada. Nada de guerras públicas, nada de amenazas veladas. Un acuerdo firmado, claro, que evite otro verano de fricciones.

El nuevo representante será el encargado de pilotar unas negociaciones delicadas: encontrar unas condiciones de salida que satisfagan al club, al jugador y a su próximo destino. El recuerdo de las propuestas por encima de los 120 millones de euros que llegaron en verano ya es historia. El mercado ha tomado nota del conflicto y el valor del futbolista cae a un ritmo que en el Atlético empieza a preocupar.

Para el club, acelerar el proceso ya no suena descabellado. Mantener un activo devaluándose en un contexto de conflicto interno es un lujo que pocos pueden permitirse en la élite.

Barcelona, en pausa… pero sin cerrar la puerta

En este tablero, Barcelona aparece como la obsesión silenciosa de Julián. Lo fue en verano y lo sigue siendo ahora. El club catalán fue y continúa siendo su primera opción de futuro. El problema es que, hoy, la operación no es prioridad en los despachos del Camp Nou.

La comunicación directa con el entorno del jugador se canalizaba, sobre todo, a través de Fernando Hidalgo, aunque también se produjeron contactos con el propio futbolista. La entidad azulgrana ya está al tanto del cambio de agente, pero no ha ido más allá. Deco ha dejado claro internamente que el “caso Julián” pertenece al pasado reciente del club.

Eso no significa que esté enterrado para siempre. Hansi Flick mantiene una opinión muy alta del delantero y no lo descarta a medio plazo. Pero el contexto deportivo actual no empuja a moverse. Con Raphinha incorporado para actuar como referencia ofensiva, Gabriel Jesus fichado para reforzar la posición y la apuesta de futuro en Hamza Abdelkarim, en Barcelona sienten que el frente del ‘9’ está bien cubierto.

El mensaje es frío, casi quirúrgico: no hay urgencia. Si el mercado, en algún momento, abre una ventana razonable para ir a por Julián, el club la estudiará. Hasta entonces, espera.

Arsenal aprieta, el trueque sobre la mesa

Mientras Barcelona observa, otro club sí mantiene vivo el interés: Arsenal. Los londinenses ven en Julián una oportunidad y están dispuestos a entrar de lleno en una negociación que incluya intercambio de jugadores.

El nombre que aparece en el otro lado de la balanza es el de Viktor Gyökeres, un delantero que no entra en los planes a largo plazo de los ‘gunners’ y que podría encajar en el Atlético, tanto por perfil como por necesidad de refrescar la delantera si se consuma la marcha del argentino.

Para el club madrileño, un trueque de este tipo podría servir para evitar una venta a la baja y, al mismo tiempo, cubrirse de inmediato en la posición. Para Julián, supondría un cambio radical de escenario y una nueva liga, con el escaparate de la Premier League como tentación evidente.

Tiempo de decisiones

El calendario aprieta. El mercado de invierno se acerca y, con él, la sensación de que este es el momento para que todas las partes muevan ficha. Sport lo resume con claridad: Álvarez ya ha dado un paso decisivo. Ha cambiado de agente, ha aceptado la condición que el Atlético le marcaba como imprescindible.

Ahora la pelota está en otro tejado. O en varios. El club rojiblanco debe decidir si acelera su salida para evitar que el conflicto siga erosionando su valor. Barcelona tendrá que definir si su interés en el jugador es una llama apagada o una brasa que puede reavivarse. Arsenal, por su parte, medirá hasta dónde está dispuesto a llegar con el trueque que propone.

Julián, mientras tanto, ya ha elegido su camino: no quiere seguir en el Atlético. Ha cambiado de guía para encontrar la salida. Falta saber si el fútbol le abrirá la puerta que él desea… o la que el mercado le imponga.