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Jota vuelve a jugar con Celtic tras 524 días de lesión

El silencio de un campo de entrenamiento, un partido a puerta cerrada y un nombre que en Celtic Park muchos daban casi por ausente desde hace demasiado tiempo. Jota ha vuelto.

Dieciocho meses después de aquella noche negra contra Dundee United, cuando una grave lesión de rodilla le destrozó el ligamento cruzado anterior y frenó en seco su ascenso, el extremo portugués ha vuelto a pisar el césped en un partido. No fue en un gran estadio, no hubo tifos ni cánticos, pero para él y para Celtic el escenario importaba poco: lo esencial era que el dorsal mágico regresara a la acción.

Un regreso discreto, un paso gigante

El encuentro se jugó esta tarde en Lennoxtown, lejos de cámaras y focos. Un amistoso pactado durante el parón internacional ante Falkirk, pensado como “bounce game” para dar minutos a los que se han quedado en Glasgow. Entre ellos, Jota.

El portugués disputó 45 minutos y los completó sin contratiempos. Sin gestos de dolor, sin recaídas. Para un jugador que llevaba 524 días sin competir, cada sprint, cada giro, cada control significaba una pequeña victoria en un proceso que ha estado marcado por operaciones, rehabilitación interminable y más de un revés en el camino.

Llevaba semanas entrenando con el primer equipo, integrado en la dinámica diaria, pero sin el alta competitiva necesaria para entrar en las convocatorias. Hoy rompió por fin esa barrera invisible que separa el trabajo en la ciudad deportiva de la realidad del juego.

Lucas Clearie se roba el foco

Mientras todas las miradas internas se posaban en el regreso de Jota, el marcador se lo apuntó un chico que empieza a llamar a la puerta con fuerza: Lucas Clearie.

El joven atacante de 17 años firmó los dos goles en el triunfo por 2-0 de Celtic. No fue una sorpresa para quienes siguen de cerca la cantera del club: Clearie está firmando números demoledores con el equipo B, con 15 tantos en 13 partidos en la Lowland League esta temporada.

El talento ya tiene también sello internacional. El pasado mes fue citado por la selección Sub-19 de Escocia para una serie de amistosos ante Finlandia, Chequia y Ucrania, otro indicio de que su progresión no pasa desapercibida. Firmó su primer contrato profesional con Celtic el año pasado y días como el de hoy refuerzan la sensación de que el club tiene entre manos a un proyecto muy serio.

En Lennoxtown, mientras los focos emocionales apuntaban al regreso de una estrella consagrada, fue el canterano quien decidió el partido. Un contraste que encaja con la historia reciente de Celtic: reconstruir a sus figuras mientras empuja a los jóvenes hacia el primer plano.

O’Neill, prudente pero optimista

Martin O’Neill ya había dejado entrever en las últimas semanas que el regreso competitivo de Jota estaba más cerca de lo previsto. El técnico, que ha ido dosificando cada paso del portugués, había utilizado los partidillos reducidos como banco de pruebas.

Según explicó recientemente, el extremo estaba respondiendo bien en esos ejercicios de espacios cortos, sin ser “estirado” al máximo todavía. El plan pasaba por aumentar la carga durante este mes y apuntar a un regreso oficial en torno a Halloween.

La actuación de hoy —45 minutos limpios, sin sobresaltos— encaja con esa hoja de ruta. O’Neill incluso había admitido que Jota podría estar listo “algo antes” de lo que había imaginado en un principio. El amistoso ante Falkirk, diseñado justo para este parón, era la pieza que faltaba: un contexto controlado, sin la presión del marcador, pero con la exigencia real de un rival de Premiership.

Celtic gana algo más que un amistoso

En el papel, solo fue un 2-0 en un partido de entrenamiento. En la práctica, Celtic salió de Lennoxtown con dos noticias que pueden marcar su temporada: el retorno progresivo de uno de sus jugadores más desequilibrantes y la confirmación de que un adolescente de la casa está preparado para retos mayores.

Para Jota, el camino aún no ha terminado. Falta el siguiente paso: una convocatoria oficial, minutos en un estadio lleno, el primer regate ante defensas que no conocen la palabra “amistoso”. Pero hoy, después de 524 días, dejó atrás el peor tramo de su carrera.

Para Clearie, este partido puede convertirse en un punto de inflexión. Sus cifras en la Lowland League ya pedían un escaparate superior. Sus dos goles ante Falkirk, aunque sea en un contexto cerrado, refuerzan su candidatura a entrar de lleno en los planes del primer equipo.

Lennoxtown no suele ser un lugar de grandes titulares. Esta vez, sin embargo, puede haber sido el escenario donde Celtic empezó a recuperar a una estrella… y descubrió que, detrás de ella, ya viene corriendo otra.