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José Mourinho y su regreso al Real Madrid: Un duelo con el Inter

José Mourinho vuelve al ruido. Y, como tantas otras veces, lo hace con la Champions League y con un viejo amor enfrente: Inter.

El técnico portugués, ahora al mando de un Real Madrid presionado por la historia y por el calendario, volvió a dejar caer que alguien mueve los hilos del fixture. La diana, esta vez, tuvo acento italiano.

“Quizá la persona que hizo el calendario era italiana”, lanzó, medio en broma, medio en puya, mientras asumía un duelo cargado de memoria y de cuentas pendientes europeas.

Un reencuentro con su Inter… y con la historia

Entre 2008 y 2010, Mourinho convirtió al Inter en una máquina competitiva. Aquel equipo levantó el triplete en 2010, incluida la tercera –y última hasta ahora– Champions de los nerazzurri. Desde entonces, dos finales perdidas, en 2023 y 2025, han mantenido abierta la herida continental del club.

Hoy, el portugués ve otra cosa desde la banda rival: continuidad. Estabilidad. Una identidad que ha sobrevivido a los nombres propios.

“Inter ha sido un gran equipo durante seis años. De (Antonio) Conte a (Simone) Inzaghi y (Cristian) Chivu, el modelo de juego es el mismo. Es un equipo que puede jugar con los ojos cerrados. La única sorpresa en los últimos años es que no haya ganado la Champions”, reconoció, con un elogio que suena a advertencia.

Lo hará, además, con bajas sensibles. Mourinho confirmó que no podrá contar con Arda Güler, Bernardo Silva y Eduardo Camavinga, todos sancionados. Nada de excusas públicas, al menos de puertas afuera: “Mañana tendremos tres jugadores suspendidos, pero en el campo siempre serán 11 contra 11”.

Chivu, del vestuario al banquillo… y los rumores

El otro foco en la previa no fue táctico, sino sentimental. Cristian Chivu, hoy entrenador de un Inter que viene de firmar doblete doméstico (liga y copa), fue uno de los soldados de Mourinho en el viejo Stadio Meazza.

Los rumores sobre una supuesta ruptura entre ambos encontraron al portugués con la guardia alta. No quiso dejar espacio a la duda.

“Ha sido mi jugador; hemos trabajado juntos. Hemos pasado por muchas cosas juntos, buenas y malas”, respondió, vía *Marca*, cuando le preguntaron por su relación. Y remató con una pregunta que sonó a dardo a la sala de prensa: “¿Con quién hablaste para saber si tengo mala relación con él? ¿Con quién?”.

No hubo sonrisa. Solo la sensación de que, al menos en este frente, Mourinho no piensa regalar titulares fáciles.

El golpe en La Liga y la exigencia europea

El contexto en el que llega el Real Madrid al cruce europeo no es cómodo. El equipo viene de perder en el campo del Real Betis, su primera derrota del curso tras un arranque de tres victorias en La Liga. Un tropiezo que dolió más por la forma que por el resultado: dominio, ocasiones… y cero colmillo.

“I want to win [tomorrow]. I can tell you that I want to play well, but I don't want to play well as we did against Real Betis and then lose”, dijo en inglés en la rueda de prensa, dejando clara la prioridad: eficacia por encima del brillo.

Mourinho conoce el club y su peso. Real Madrid, dueño de 15 Champions y campeón por última vez en la 2023-24, acumula dos eliminaciones seguidas en cuartos, ante Arsenal y Bayern Munich. Para un gigante así, dos años sin semifinales ya suenan a crisis silenciosa.

“Estamos en una fase en la que jugaremos ocho partidos, y el objetivo es clasificarnos. Quiero centrarme en este solo partido”, explicó, reduciendo el ruido al siguiente paso, pero sin disimular el vértigo del calendario.

Un vestuario “muerto” y luego de pie

La derrota en Sevilla dejó una imagen que al técnico le gustó más que cualquier discurso. “Los vi como quería verlos, muertos en el vestuario en Sevilla, y luego listos para el entrenamiento del domingo”, confesó.

No es una frase menor. Mourinho ha regresado al banquillo blanco –tras su primera etapa entre 2010 y 2013– para devolver títulos a un club que cerró la última temporada en blanco. Quiere un equipo herido, no indiferente.

Admite fallos, pero no duda de la capacidad competitiva del grupo. “Estamos convencidos de que hicimos un buen partido. Los goles que fallamos no son habituales. Tenemos problemas conocidos, pero es lo que hay. Jugaremos para competir. Soy el entrenador del Real Madrid y tenemos un partido de Champions muy importante mañana”.

En su cabeza, el guion del grupo parece claro: “Creo que los dos nos clasificaremos, y es posible que estemos los dos en el futuro. Cada punto es importante. Inter viene aquí a buscar puntos”.

El escenario está servido: el campeón histórico contra el aspirante persistente, el técnico que marcó una era en Milán frente al club que le exige ganar siempre. La pregunta ya no es si habrá tensión. Es quién saldrá de esta noche europea con algo más que puntos: autoridad o dudas.