Italia se desata al ataque en París contra Francia
Italia llega al Stade de France con un mensaje muy claro: nada de especular. Roberto Mancini, en su segunda etapa al frente de la Azzurra, rompe el freno de mano y alinea un tridente descarado con Moise Kean y los hermanos Pio y Sebastiano Esposito, respaldado por un bloque joven, agresivo y con acento de Serie A en casi todas las líneas.
Al otro lado, Zinedine Zidane debuta como seleccionador de Francia en casa, en el mismo escenario donde levantó el Mundial como futbolista. Lo hace sin Kylian Mbappé, pero con una columna vertebral reconocible y también con guiños al campeonato italiano: Mike Maignan bajo palos, Adrien Rabiot en el medio y Pierre Kalulu en el lateral.
Mancini mezcla revolución y continuidad
Las dos primeras jornadas de la Nations League han mostrado las dos caras de la nueva Italia de Mancini: caída seca por 0-2 ante Bélgica en Roma y reacción contundente con un 4-1 en Turkiye. El técnico, lejos de retroceder, dobla la apuesta con una alineación que mezcla lo mejor de ambos partidos.
Regresan al once Riccardo Calafiori, Nicolò Barella y Moise Kean, piezas clave del nuevo proyecto. Kean, delantero del Como, no estaba al cien por cien físicamente, pero ha apurado los plazos y llega a tiempo para ser titular en París. No estará solo: a su alrededor, los hermanos Esposito, Pio y Sebastiano, formarán un frente ofensivo tan inédito como intrigante.
En la medular, Davide Frattesi se ha ganado el derecho a no moverse. Marcó en Bursa y Mancini mantiene intacto ese centro del campo, con Frattesi acompañado por Sandro Tonali y Nicolò Fagioli, un trío con llegada, pase y ritmo para sostener el vértigo ofensivo.
En los laterales, la apuesta también tiene nombre y apellidos. Calafiori vuelve a su rol de lateral izquierdo, el que ha perfeccionado en Arsenal, desplazando a Matteo Ruggeri. En la derecha, Michael Kayode conserva el puesto tras dejar muy buenas sensaciones en Turkiye. En el eje, Giorgio Scalvini y Alessandro Bastoni protegerán a Gianluigi Donnarumma, capitán de una zaga tan joven como ambiciosa.
Mancini no solo ha remodelado el once, también ha ajustado la lista. Giacomo Raspadori y Nicolò Zaniolo abandonaron la concentración por lesión, mientras que Honest Ahanor ha sido enviado a la Sub-21. En Florencia se han quedado Samuele Inacio, Alessandro Romano, el propio Ahanor, Nicolò Cambiaghi, Diego Coppola, Daniele Ghilardi, Eddy Kouadio, Rolando Mandragora y Massimo Pessina. París, por tanto, es territorio para una Italia más ligera, más vertical y con menos jerarquías consolidadas.
Zidane se estrena en casa sin Mbappé, pero con carácter
Francia ha arrancado el ciclo de Zidane con un pragmatismo feroz: dos partidos, dos victorias por 1-0, ambas a domicilio, en Turkiye y Bélgica. Sin brillo desmedido, pero con una solidez que huele a equipo grande. Ahora llega la primera gran prueba emocional: volver al Stade de France, esta vez como seleccionador.
La mala noticia para el técnico llegó pronto. Mbappé se lesionó en Turkiye y regresó a casa, dejando a Francia sin su gran estrella. En Bruselas, Zidane movió el banquillo y encontró un héroe de última hora: Michael Olise, autor del gol decisivo saliendo desde el banquillo. Esta noche, el jugador vuelve al once inicial, acompañado por Ousmane Dembélé y el joven Mathys Doué en un tridente que mezcla desborde, uno contra uno y talento entre líneas.
El centro del campo tiene un acento muy reconocible para el público italiano. Adrien Rabiot, pieza clave en Milan, lidera la sala de máquinas. A su lado, Rayan Cherki y Lucas De Cunha, este último una de las grandes sorpresas de la convocatoria. El mediocampista de Como impresionó en su debut absoluto con Francia y se ha ganado repetir, dejando en el banquillo a Manu Koné, referente de Roma.
En la defensa, Maignan se erige como otro embajador de la Serie A. Delante de él, Kalulu, Jacquet, Dayot Upamecano y Adrien Truffert forman una línea de cuatro que mezcla potencia física y salida limpia. Zidane, de momento, no toca lo que funciona.
Un duelo con patrón repetido y cuentas pendientes
Hay un dato que llama la atención antes del pitido inicial: los últimos cuatro enfrentamientos entre Francia e Italia terminaron 3-1. Cuatro veces el mismo marcador, solo una con triunfo italiano. El patrón habla de partidos abiertos, con goles y con una Francia más resolutiva en las áreas.
Esta vez, el contexto es distinto. Mancini ha roto el molde, ha cargado su once de juventud y riesgo. Zidane, en cambio, ha construido en pocas semanas un equipo sobrio, paciente, que no necesita dominar durante noventa minutos para ganar.
Las alineaciones lo resumen todo:
Francia: Maignan; Kalulu, Jacquet, Upamecano, Truffert; Cherki, Da Cunha, Rabiot; Olise, Dembelé, Doué.
Italia: Donnarumma; Kayode, Scalvini, Bastoni, Calafiori; Frattesi, Tonali, Fagioli; Kean, P Esposito, S Esposito.
París se prepara para un choque de estilos: la Italia desatada de Mancini contra la Francia controladora de Zidane. El marcador repetido de los últimos años flota en el ambiente. La pregunta es sencilla: ¿se atreverá alguien a romper el guion esta noche en el Stade de France?






