Iraola inicia su era en Liverpool con muchas bajas
Andoni Iraola se estrenará este domingo en partido oficial al mando de Liverpool, pero lo hará con la manta corta. La temporada de Premier League se abre ante Newcastle United y el técnico español ya sabe que no podrá contar con varias piezas importantes, golpeadas por lesiones de larga duración que condicionan su primera lista seria.
El mercado apenas ha agitado el vestuario y la pretemporada se ha construido con un bloque casi inalterable. Los mismos rostros, las mismas sociedades, los mismos riesgos físicos. Entre ellos, uno clave: Alexander Isak.
Isak, referencia obligada
El delantero sueco ha encadenado los tres últimos amistosos como titular y se le ve suelto, con chispa. Regresó del Mundial con Suecia en buena forma y ha ido sumando minutos sin sobresaltos aparentes, pero en el cuerpo técnico no olvidan el historial físico que marcó su primer curso en Anfield.
Iraola lo dejó claro el viernes: Isak es capital. Con un calendario relativamente amable en las primeras semanas —un partido cada siete días, aproximadamente—, el plan pasa por exprimirlo con cabeza. Más aún con la lesión de Hugo Ekitike, que le coloca como referencia indiscutible en los primeros meses de competición.
El técnico insiste en el mismo mensaje: el sueco marcará los goles, la batalla está en todo lo que hace sin balón. Y ahí no piensa aflojarle ni un centímetro.
Joe Gomez, primer golpe de la pretemporada
El primer susto serio llegó con Joe Gomez. El central tuvo que abandonar el amistoso ante Sunderland apenas 10 minutos después del inicio el mes pasado. Iraola no ocultó la preocupación, pero rebajó el dramatismo.
“Joe estará fuera unas semanas. Es una lesión muscular… es difícil decir cuánto, pero yo siempre calculo un mes. No es algo enorme, es una lesión muscular normal, pero creo que será imposible tenerle para el inicio de la temporada porque no queda tanto. No debería ser mucho más”, explicó.
La previsión interna apunta a que podría reaparecer fuera de casa ante Ipswich, el viernes 4 de septiembre. Hasta entonces, la zaga tendrá que reajustarse sin uno de sus hombres más versátiles.
Ekitike y Bradley, el horizonte lejano
Lo de Hugo Ekitike es una carrera de fondo. El delantero se rompió el tendón de Aquiles en abril y el propio Iraola ya avisó en julio de que su regreso no está ni cerca. El técnico ordenó así la lista de lesionados de larga duración: “En cuanto al orden, creo que el más cercano a volver es Leoni. Después estarán Conor y Hugo, pero sobre todo estos dos siguen muy lejos. Hablamos de meses y todavía de mucho tiempo fuera”.
En el caso de Conor Bradley, el mazazo llegó incluso antes que el de Ekitike. Una grave lesión de rodilla le ha dejado fuera de casi todo 2026 y, pese a ello, los plazos se solapan: el cuerpo médico maneja para ambos una ventana de regreso entre noviembre y diciembre, siempre que no haya recaídas.
Dos ausencias que pesan mucho en la planificación. Dos jugadores que obligan a Iraola a tirar de los mismos nombres una y otra vez en los laterales y en ataque.
Leoni, el primero en ver la luz
Dentro del parte de bajas, Giovanni Leoni es la nota algo menos sombría. El defensa encara la recta final de un calvario de casi un año por una rotura de ligamento cruzado. Iraola lo situó como el más cercano a reaparecer: “En cuanto al orden, creo que el más cercano a volver es Leoni”.
Si todo se mantiene en los plazos previstos, el italiano volverá antes que Ekitike y Bradley, aunque su ausencia ya se habrá prolongado durante una temporada completa. Un regreso que el cuerpo técnico mira con atención: puede cambiar la rotación atrás y aliviar la carga de minutos de varios compañeros.
Un inicio marcado por la gestión
Entre bajas largas, dudas físicas y un mercado discreto, la primera gran tarea de Iraola no será táctica, sino de pura gestión de recursos. Sostener a Isak, proteger a los que llegan justos, sobrevivir sin Ekitike, Bradley y Gomez en las primeras semanas y acelerar, sin prisas pero sin pausa, el regreso de Leoni.
El nuevo Liverpool arranca condicionado por la enfermería. La cuestión es sencilla y a la vez enorme: ¿aguantará el bloque sano el ritmo hasta que vuelvan los que faltan?





