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Ipswich Town busca romper la racha ante Liverpool

La Premier League no perdona. Instantes antes del descanso en Old Trafford, el domingo, Ipswich Town rozó el 0-2 ante Manchester United, un marcador que habría hecho justicia a lo visto. Una hora después, se marchaba con cinco goles en contra y la sensación amarga de haber dejado escapar algo más que un partido.

El segundo tanto recibido, muy polémico y seguramente decisivo, encendió el punto de inflexión. A partir de ahí, el encuentro se les fue de las manos. Gary O'Neil no se escondió: su equipo no se metió atrás, se atrevió, generó fases de muy buen fútbol. Tenía razón. Pero también acertó al señalar que la disciplina emocional sigue siendo una asignatura pendiente.

Esa gestión de los golpes ya fue un problema la última vez que Town estuvo en la élite. Demasiadas veces se desplomó en choques en los que parecía tener el control, como si un solo revés bastara para desarmar todo el plan. El guion de Old Trafford sonó a déjà vu.

La temporada apenas ha arrancado, pero en el vestuario de Ipswich no pueden permitirse ni un segundo de autocompasión. En esta liga, bajar la cabeza un momento suele acabar en goleada. En el fragor del partido, el recordatorio tiene que ser constante: el equipo no puede desconectarse cada vez que una decisión arbitral o un gol en contra les golpea.

Ahora llega Liverpool. Noche grande, focos encendidos en Portman Road el viernes. Y ahí, el público puede convertirse en algo más que un decorado: en combustible. Si la grada empuja, Ipswich tendrá una red de seguridad emocional que no tuvo en Old Trafford cuando el partido se torció.

Zian Flemming, fichado en el último día de mercado, también quiere subirse a ese escenario. Viene de iniciar bien el curso en su anterior club, Burnley, y sus 11 goles en la Premier League el pasado año son una carta de presentación poderosa. Con suministro de calidad, esa cifra puede crecer.

Ahí entran en juego otros recién llegados. Julio Enciso y Abdul Fatawu se han adaptado con rapidez y ofrecen algo que Ipswich va a necesitar ante un gigante: desborde, valentía, capacidad para estirar al rival. Si ellos encuentran espacios, Flemming tendrá oportunidades.

Pero el viernes la clave estará en el colectivo. En elegir bien cuándo morder y cuándo replegar. En no desordenarse persiguiendo un golpe heroico. Al otro lado del campo espera un ataque que podría alinear hasta tres futbolistas por los que se pagaron cifras de nueve dígitos. Un error, y te castigan. Dos, y la noche se hace eterna.

El duelo puede traer, además, un estreno especial: el posible primer partido como titular del campeón del mundo Exequiel Palacios. El centrocampista no se encoge ante los grandes escenarios y el cruce de caminos es jugoso: enfrente, su compañero de selección argentina Alexis Mac Allister y su viejo socio en Bayer Leverkusen, Florian Wirtz. Un pequeño partido dentro del partido.

La historia tampoco juega a favor de Ipswich. Aunque ha logrado sacar petróleo de Anfield en este siglo, lleva más de 40 años sin vencer a Liverpool en Portman Road. La estadística pesa. Pero no decide.

Lo que sí puede decidir es repetir —y sostener— los primeros 40 minutos que firmó en Old Trafford. Aquel tramo fue el espejo en el que Ipswich debe mirarse: valiente, ordenado, incisivo. Si esta vez no levanta el pie, si no se derrumba al primer golpe, la racha de cuatro décadas puede empezar a temblar bajo los focos del viernes.