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Intercambio entre Crystal Palace y Everton: Johnson por McNeil

Crystal Palace y Everton pactan un intercambio directo: Brennan Johnson por Dwight McNeil. Seis meses después de un fichaje frustrado que dejó heridas abiertas lejos del césped.

Un trueque con mucha carga emocional

El acuerdo es sencillo sobre el papel: Johnson se marcha a Goodison Park, McNeil aterriza por fin en Selhurst Park. Nada de dinero adicional, un intercambio puro entre dos futbolistas que necesitan un nuevo comienzo. Ambos han dado el visto bueno a contratos de cuatro años, con opción de ampliarlos doce meses más, y se espera que pasen reconocimiento médico el lunes.

Detrás, la historia es bastante menos limpia.

McNeil entra en el último año de su vínculo con Everton y ya en febrero parecía tener pie y medio en el sur de Londres. Crystal Palace había aceptado pagar 20 millones de libras en el último día de mercado. El extremo preparaba el cambio de vida. Casa nueva, club nuevo, proyecto nuevo.

Todo se vino abajo en cuestión de horas.

El traspaso de Jean-Philippe Mateta al Milan por 30 millones colapsó después de que el delantero francés no superara el reconocimiento médico. Sin ese dinero, Palace cambió las reglas del juego: de un fichaje definitivo a una cesión con obligación de compra al final de temporada. Llegaron a presentar la documentación a la Premier League. Y luego se echaron atrás.

Silencio. Nada. Ni explicaciones públicas ni cierre de operación.

La reacción no tardó. Megan Sharpley, pareja de McNeil, denunció en redes sociales el impacto emocional de aquel volantazo. Habló de “silencio absoluto” por parte de Palace y de cómo la situación había afectado a la salud mental del jugador. Un mensaje crudo, muy alejado del lenguaje edulcorado que suele envolver el mercado de fichajes.

Ponía el dedo en la llaga: el fútbol conoce el discurso sobre la salud mental, pero a menudo lo olvida cuando se trata de jóvenes millonarios en pleno vaivén de mercado.

Hoy, medio año después, el mismo club que dejó a McNeil en el aire lo recupera como pieza clave de su proyecto. Sin indemnizaciones, sin pluses, sin negociación pública. Intercambio directo.

Johnson, un fichaje récord que nunca despegó

El otro protagonista, Brennan Johnson, también llega al final de un ciclo corto y decepcionante. Crystal Palace lo convirtió en su fichaje más caro en enero, pagando 35 millones de libras al Tottenham y ofreciéndole un contrato de cuatro años y medio con un salario superior a las 100.000 libras semanales. Una apuesta fuerte. Muy fuerte.

La realidad fue otra.

Cero goles en 18 partidos de Premier League. Sin impacto, sin continuidad, sin la chispa que justificara semejante inversión. Para Palace, la operación de hoy supone asumir una pérdida clara respecto al precio de compra, pero también liberar a uno de los salarios más altos de la plantilla.

Su estatus de fichaje récord, además, duró poco. La llegada posterior de Jørgen Strand Larsen desde Wolves por 43 millones iniciales lo desplazó incluso en ese terreno simbólico. Johnson nunca terminó de encontrar su lugar en Selhurst Park. Ahora lo buscará en un Everton que necesita desequilibrio y producción ofensiva.

McNeil, segunda oportunidad en Selhurst Park

Para McNeil, el movimiento tiene un sabor muy distinto. Es la oportunidad de cerrar un capítulo incómodo con Crystal Palace y reescribir la historia donde una vez se sintió utilizado. Llega en un momento clave de su carrera: último año de contrato en Everton, edad de madurez futbolística y el recuerdo reciente de un traspaso roto en el último minuto.

Esta vez no hay cesiones, ni obligaciones futuras, ni matices. Firma por cuatro años, con opción a un quinto. Compromiso largo. Apuesta clara.

La pregunta ya no es qué ocurrió en febrero. La cuestión es qué puede ofrecer ahora un jugador que, por talento y recorrido, encaja en la Premier y en el tipo de fútbol que Palace quiere desplegar.

Anan Khalaili, otro refuerzo para el proyecto

El movimiento de bandas no llega solo. Crystal Palace está a punto de cerrar también la incorporación de Anan Khalaili desde Union Saint-Gilloise por 21 millones de libras. El lateral derecho israelí, de 21 años, pasó el reconocimiento médico el domingo y firmará por cinco temporadas.

Su fichaje tiene un matiz añadido: su traspaso a Internazionale se vino abajo el mes pasado tras no superar el reconocimiento médico. Otro caso reciente de un jugador que ve cómo su gran salto se frena en seco en la última estación. Ahora, el tren que se detuvo en Italia vuelve a arrancar en el sur de Londres.

En cuestión de días, Palace habrá cambiado la fisonomía de su plantilla: sale un fichaje récord que nunca terminó de arrancar, entra un extremo contrastado que ya estuvo a punto de llegar, se suma un lateral joven con proyección europea.

El mercado no perdona. Tampoco olvida. Y Selhurst Park, entre cuentas pendientes y nuevas caras, vuelve a colocarse en el centro del tablero.