Hiroki Ito y su lucha en el Bayern Munich
Hiroki Ito regresó del parón internacional con la sensación extraña de quien vive dos realidades opuestas. Con la camiseta de Japón fue pieza fija; con la del Bayern Munich, casi un fantasma.
El defensor de 27 años disputó los cuatro partidos de su selección y fue titular en tres. En la Kirin Cup, ese pequeño torneo que Japón se toma muy en serio, convirtió su penalti en la tanda de semifinales ante Ecuador y luego jugó los 90 minutos de la final ganada contra Nueva Zelanda. En total, 288 minutos de juego, peso específico en el campo y la sensación de ser importante.
En Múnich, todo lo contrario.
De 288 minutos con Japón a 10 con el Bayern
Tras siete partidos oficiales esta temporada con el Bayern Munich, el balance de Ito es casi simbólico: diez minutos. Entró desde el banquillo en la Champions League, en el 5-0 ante FK Bodö/Glimt, cuando el encuentro ya estaba completamente resuelto. Nada de presión, nada en juego. Un trámite.
En el lateral izquierdo, Vincent Kompany ha apostado por un Alphonso Davies recuperado para la causa, por el fichaje Nathaniel Brown y también por Josip Stanisic. En el centro de la zaga, Dayot Upamecano, Jonathan Tah y Min-Jae Kim se han repartido los minutos. El mensaje es claro: por ahora, Ito no entra en los planes.
Junto a Sacha Boey, candidato a salir y aún inédito esta temporada, el japonés forma parte de un pequeño grupo: son los únicos dos jugadores de campo consolidados en la élite que prácticamente han quedado fuera de la amplia rotación del técnico. Dieciocho futbolistas ya superan los 166 minutos de juego. Serge Gnabry, recién regresado y con tres apariciones con Alemania, está a un paso de sumarse a ese bloque.
Ito, mientras tanto, mira desde atrás.
De “fichaje interno” a pieza prescindible
La paradoja se entiende mejor al repasar sus dos primeras campañas en Múnich. El Bayern fichó a Hiroki Ito en 2024 desde el VfB Stuttgart, pagando una cláusula fija de 23,5 millones de euros. El plan era claro: un defensor zurdo, versátil, capaz de actuar como central y lateral.
Ese plan se vino abajo muy rápido. Dos fracturas en los metatarsianos lo dejaron fuera de combate durante casi año y medio, con apenas una breve interrupción. No fue hasta noviembre pasado cuando por fin regresó. La cúpula deportiva lo celebró entonces como un “fichaje interno”, un refuerzo que llegaba desde la enfermería.
En el césped, respondió. Desde su vuelta, Ito jugó con regularidad, acumuló 23 partidos oficiales y se consolidó como una pieza fiable en la rotación. A veces como lateral izquierdo en línea de cuatro, otras como central. En las últimas jornadas de una Bundesliga ya decidida, prácticamente fue titular fijo: arrancó de inicio en cinco de los últimos seis encuentros. En la final de la DFB Cup ante Stuttgart, al menos tuvo minutos saliendo desde el banquillo.
Parecía el comienzo de algo. Hoy su situación apunta a lo contrario.
El verano que cambió su rol
El verano en Múnich movió el tablero. El Bayern incorporó a Nathaniel Brown desde Eintracht Frankfurt por 50 millones de euros, otro lateral zurdo polivalente. Al mismo tiempo, dejó marchar a Raphael Guerreiro. Sobre el papel, el espacio para Ito seguía existiendo. En la práctica, su futuro empezó a quedar en duda pese a tener contrato hasta 2028.
Las señales fueron contradictorias desde arriba. A finales de julio, el director deportivo Max Eberl abrió la puerta a una salida: “Si Hiroki tiene pensamientos de un cambio porque él mismo se da cuenta de que será difícil, entonces nos ocuparemos de ello”, declaró. Sonó a aviso, pero no a ruptura inmediata.
Durante la pretemporada, nada hacía pensar en un adiós inminente. Ito participó en cinco de los seis amistosos y fue el único jugador de campo que disputó los 90 minutos en el ensayo general ante Heidenheim. Parecía integrado, útil, listo para competir por un puesto.
Poco antes del cierre del mercado, su nombre apareció ligado a Ajax Amsterdam. Hubo conversaciones, hubo ruido, pero el traspaso no se concretó. Christoph Freund salió entonces al paso en declaraciones a Bild: aseguró que nunca fue “la gran intención” del club dejar marchar a Ito y lo definió como un jugador importante, por fin en plenitud física durante un periodo prolongado.
El discurso sonaba convincente. La realidad competitiva lo ha desmentido.
Un invierno con olor a decisión final
Hoy, Ito está tan lejos de ser “importante” en el Bayern de Kompany como Japón lo está de Múnich en el mapa. Su posición en la plantilla parece depender de un solo factor: que uno o varios rivales directos en la defensa se lesionen o caigan en una crisis de rendimiento. Sin ese giro, su rol seguirá reducido a minutos residuales o directamente a la grada.
En el club lo saben. Si nada cambia en las próximas semanas, el Bayern se moverá con fuerza en invierno para buscarle salida. No será sencillo: se trata de un internacional japonés, con un pasado reciente de lesiones y un salario de gran club, pero también con edad, perfil zurdo y experiencia en Bundesliga y Champions, un tipo de defensor que muchos equipos buscan.
Para Ito, la ecuación es igual de clara. Con Japón se siente protagonista, acumula minutos, decide tandas de penaltis y levanta trofeos. En el Bayern, su temporada se reduce a una aparición testimonial en un 5-0 ya resuelto. A sus 27 años, el tiempo de espera tiene límite.
El próximo mercado invernal dirá si su etapa en Múnich fue solo un paréntesis interrumpido por las lesiones o el capítulo fallido en la carrera de un defensor que, con su selección, demuestra cada concentración que todavía tiene mucho fútbol por ofrecer.






