Hartlepool United confía en Pete Wild para revivir al club
Hartlepool United ha elegido a Pete Wild como nuevo entrenador jefe en un momento crítico de la temporada, con el equipo hundido en el puesto 22 de la National League y con urgencias por todos los frentes. El técnico de 42 años aterriza en Victoria Park para sustituir a Lee Clark, que presentó su dimisión el mes pasado tras una racha nefasta.
El debut de Wild será en casa, este sábado, ante Tamworth. No hay margen de adaptación. Llega directo al fuego.
No deberían estar en la National League
Wild no tardó en marcar el tono de su mandato.
“Hartlepool United es un gigante dormido y no debería estar en la National League”, declaró al medio oficial del club. “Hay mucho de lo que ilusionarse y esperamos poder ayudar a traer de vuelta los buenos tiempos a este club de fútbol”.
Un mensaje claro, ambicioso, casi desafiante. Hartlepool necesita justamente eso: alguien que crea que el techo está mucho más arriba de la clasificación actual.
Un técnico forjado en la adversidad
La carrera de Wild se ha construido a base de retos incómodos y escenarios complicados. Empezó en Oldham, donde dio su primer gran golpe: una recordada victoria en la FA Cup frente al Fulham, entonces en la Premier League, durante su etapa como técnico interino en la temporada 2018-19.
Tras el brevísimo paso de Paul Scholes por el banquillo de los Latics, el club confió en Wild hasta final de campaña. Aquella experiencia le abrió la puerta de un proyecto propio en la National League: Halifax.
En The Shay firmó tres temporadas sólidas. Sexto, décimo y cuarto puesto en la clasificación en sus tres campañas al mando. Un patrón claro: equipos competitivos, ordenados y capaces de pelear en la parte alta con recursos limitados.
Su trabajo le llevó a League Two, donde tomó las riendas de Barrow. En Holker Street mantuvo al equipo en la zona noble, con un noveno y un octavo puesto en sus dos cursos. Pese a esa línea ascendente, el club decidió prescindir de él al final de la temporada 2023-24, una decisión que sorprendió a más de uno en el fútbol modesto inglés.
Una etapa reciente agitada
Wild no tardó en encontrar otro banquillo. En diciembre de 2024 fue nombrado sustituto de Charlie Adam en Fleetwood. Aquella aventura, sin embargo, duró muy poco: seis derrotas en siete partidos acabaron con su despido en enero de este año.
Lejos de desaparecer del mapa, cerró la campaña como técnico interino en Tranmere, otra muestra de que su nombre sigue circulando en los despachos cuando hay urgencias y se busca alguien capaz de reaccionar rápido.
Ahora, el reto es Hartlepool. Y la situación recuerda a varios de sus anteriores destinos: un club con historia, una afición exigente, una categoría por debajo de lo que muchos consideran su lugar natural y una tabla clasificatoria que no perdona.
Un club al límite
La salida de Lee Clark, nombrado en verano, llegó tras una racha casi calcada a la que condenó a Wild en Fleetwood: seis derrotas en siete partidos de liga. El proyecto se desmoronaba antes de arrancar y la directiva ha optado por un entrenador acostumbrado a apagar incendios y construir sobre ruinas deportivas.
Wild se encuentra con un vestuario golpeado, una grada impaciente y un calendario que no concede tregua. Tamworth será el primer examen, pero el verdadero juicio llegará en los próximos meses: ¿puede Hartlepool dejar de ser un “gigante dormido” y empezar a comportarse como tal?
La respuesta, desde ya, pasa por las manos de Pete Wild. Y por lo que sea capaz de despertar en Victoria Park.






